viernes, 12 de febrero de 2010

DE ESTE TAMAÑO ES EL MIEDO

Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo
En un pueblo como el nuestro de Acaponeta, donde no hace mucho la gente dormía en la calle para soportar el calor tan apabullante, donde las puertas y ventanas eran tan solo el pretexto para colocar marcos y cornisas en sus jambas y dinteles, como marca la buena arquitectura típica de la región y permanecían abiertas todo el año. En un pueblo como este en el cual nos ha tocado vivir y donde podíamos salir, algo alegres, de un baile a las cinco de la mañana, y la única preocupación era hallar menudo en el mercado "Ramón Corona".