martes, 25 de julio de 2017

AVANZAN LOS TRABAJOS DE SALVAMENTO ARQUEOLÓGICO DENTRO DE LA ZONA URBANA DE POZO DE IBARRA

El Arqueólogo Mauricio Garduño Ambriz, titular de los trabajos en Pozo de Ibarra, municipio de Santiago Ixcuintla


Con el apoyo del H. XL Ayuntamiento de Santiago Ixcuintla, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, a través del Centro INAH Nayarit, lleva a cabo importantes trabajos de investigación arqueológica con motivo de la introducción de la red de drenaje sanitario dentro de la zona urbana de la localidad de Pozo de Ibarra. Desde el pasado mes de mayo y hasta la fecha se llevan a cabo labores especializadas de salvamento arqueológico tanto en la red de drenaje proyectada dentro de la segunda etapa como en la parcela donde será construida la planta de tratamiento de aguas residuales.


Introducción de drenaje en Pozo de Ibarra, con la intervención del INAH para el rescate de sitios arqueológicos

Según el Arqlgo. Mauricio Garduño Ambriz, responsable académico del proyecto arqueológico referido, los sondeos controlados a lo largo de la línea del drenaje proyectado han aportado datos muy significativos sobre la historia prehispánica regional, específicamente sobre el desarrollo cultural que tuvo lugar durante el periodo Clásico (200-900 d.C.) en la costa central de Nayarit. Las excavaciones permitieron localizar en capas profundas del depósito explorado niveles de ocupación muy antiguos, recuperándose diversos materiales que atestiguan que los primeros grupos de agricultores aldeanos se establecieron en este lugar hace por lo menos dos mil años.



Los sondeos revelaron la presencia de un depósito arqueológico bien estratificado conformado por al menos cinco capas superpuestas, con lo que fue posible corroborar que la sucesión cultural en el sitio cubrió un rango temporal de por lo menos catorce siglos, identificándose materiales representativos del complejo cultural Chinesco (100 a.C.-250 d.C.) y de las fases Gavilán (250-500 d.C.), Amapa (500-800/850 d.C.), Cerritos (850/900-1100 d.C.) e Ixcuintla (1100-1350 d.C.).



Los datos preliminares sugieren que el apogeo del asentamiento prehispánico en Pozo de Ibarra tuvo lugar durante la fase cultural Amapa (500-800/850 d.C.), ya que la mayor parte de los montículos y plataformas exploradas pertenecen a esta fase. Al parecer se trataba de un núcleo de población del orden de una aldea nucleada, ubicada en un punto estratégico de comunicación entre la planicie agrícola y las zonas bajas inundables de la marisma, en una posición ribereña donde confluían dos importantes cursos fluviales interiores, el estero El Tanque y el estero Sentispac.



Por otro lado, los contextos excavados revelaron que existía entre la población residente en el sitio una especialización en el trabajo artesanal, ya que fueron localizados materiales residuales -es decir, desechos de trabajo y objetos en proceso de manufactura- vinculados con la manufactura de cuentas discoidales de piedra. En otro sector del asentamiento fue localizado un basurero que contenía residuos de pigmento, fragmentos de recipientes con pigmento rojo que sirvieron como contenedores de esta materia prima y metates con la superficie pintada de rojo donde se trituraban los pigmentos, materiales que se encontraban asociados a cerámica, figurillas y a arcilla cruda, lo que sugiere que estos materiales de desecho estaban asociados a un taller alfarero.

se pudieron recuperar con anticipación numerosos materiales arqueológicos 


Las investigaciones de campo fueron realizadas en perfecta coordinación entre el Centro INAH Nayarit, la empresa constructora y el Comité de Planeación para el Desarrollo Municipal (COPLADEMUN), de manera que todos los trabajos de sondeo arqueológico antecedieron a la excavación mecanizada de las zanjas, con lo que fue posible registrar, proteger y recuperar con anticipación numerosos materiales arqueológicos -principalmente fragmentos de vasijas, figurillas, malacates, silbatos, puntas de proyectil de obsidiana, sonajas, huesos de origen animal, conchas, carbón, barro quemado y hasta espinas de pescado- que de otra manera hubieran sido removidos de su contexto original y destruidos por la maquinaria. El arqueólogo señaló que afortunadamente el patrimonio cultural de la nación está protegido por la ley federal competente en la materia, que protege la integridad de los monumentos arqueológicos y sanciona su comercialización y tráfico ilícito.



Dichos trabajos fueron ejecutados sin contratiempos gracias al apoyo de la población en general y en particular por el invaluable apoyo de la Junta Vecinal Pro-Conservación del Patrimonio Cultural de Pozo de Ibarra, organización no gubernamental coadyuvante del INAH, cuyo objetivo prioritario para el presente año es el montaje y apertura del Museo Comunitario de Pozo de Ibarra, donde serán exhibidas las colecciones que fueron recuperadas en el transcurso del salvamento arqueológico, así como diversas piezas que fueron entregadas recientemente por coleccionistas locales y que ya fueron inscritas en la base de datos del registro público federal correspondiente.



Por su parte, el Arq. Othón Yaroslav Quiroga García señaló que se encuentra en la etapa de planeación la estrategia de intervención que el Centro INAH Nayarit implementará con motivo de la eventual construcción de la Tercera Etapa de la red de drenaje sanitario dentro de la zona urbana de Pozo de Ibarra, donde también se localizan numerosos volúmenes remanentes tanto de plataformas como de montículos prehispánicos, susceptibles de registro y protección.



0 comentarios: