lunes, 27 de febrero de 2023

DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA

 


Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo


DE CHILE: El caso de Genaro García Luna, desde que lo hallaron culpable, ha ocupado todos los titulares de los periódicos y horas de transmisión en radio y televisión, y ya no se diga en redes sociales, por lo que hay poco que agregar. Sin embargo quiero hacer mis propias reflexiones. 

Para empezar me parece enorme la hipocresía gringa que siempre se coloca en el papel de víctima y los mexicanos, siempre fachosos, prietos y feos en las películas, somos los malos y malditos a los que hay que construirles un muro para que no pasen. Ya nadie duda de que la DEA está tremendamente corrompida y para ellos aplica aquello que en su tiempo dijo Álvaro Obregón: “no hay general que aguante un cañonazo de 50 mil pesos”, en estos tiempos, agentes de la DEA, políticos mexicanos de todos los niveles, son incapaces de aguantar un cañonazo de 50 millones de pesos (la inflación ¿sabe usted?). 


Allá, pasando el conflictivo río Bravo, hay capos igual o más poderosos que los chapos, los zambadas y los beltranes de aquí; y a nadie le despeinan un pelo. Los gringos ponen los mariguanos y adictos y nosotros los asesinados (por supuesto a ninguno de los dos les va bien). La culminación del juicio de García Luna, nos deja la terrible enseñanza de que la llamada “guerra contra el narco” de Felipe Calderón, simple y llanamente no existió, todo fue una farsa o, como gustaba al secretario de seguridad, fue un montaje, del cual no pudo ser ajeno el presidente su jefe. 


Ahora son miles o quizá millones de mexicanos los que están —estamos— pidiendo la cabeza del apodado por AMLO, “Borolas”. Pero habría que preguntar cómo quedan los secretarios de defensa y de marina; ¿son cómplices? Fox y Creel que tanto gritan ¿no sabían nada? También nos queda claro que este gobierno de López Obrador la impunidad, por más que en las mañaneras diarias digan otra cosa, ha sido uno de los sellos que habrán de caracterizar a la presente administración federal, ya que lejos de dar combate al crimen organizado, se ha concretado a la inefable “estrategia” del “abrazos no balazos”, que en los 50 meses que lleva este gobierno que puntualizó como promesa de campaña “pacificar a México”, hay ya suma la espantosa y terrorífica cifra de 143 mil 100 muertos; es decir, si sumamos en el mismo período de Enrique Peña Nieto, sus últimos 50 meses donde acumuló 107 mil 771 asesinados, dan el escalofriante número de 258 mil 871 muertes dolosas; es como si a los 37 mil habitantes de Acaponeta, los exterminaran siete veces. O dicho de otro modo, desde ese tiempo a la fecha se asesinan a 2589 ciudadanos cada mes, 86 diarios o 3.5 cada hora que transcurre en su reloj. Para su servidor lo que más le asusta es que esta guerra está irremediablemente perdida. 


Vea usted, Genaro García, ya está tras las rejas; el Chapo también y otros muchos capos y sicarios; para estos momentos alguien ya tomó su lugar y la vida sigue entre balazos, secuestros, desaparecidos, extorsiones y tráfico imparable de drogas. Tenemos que continuar viviendo con miedo y rogando a los dioses que al sacar la cabeza a la calle no nos la vuele un plomazo. Mientras eso sucede, hay que decir que por supuesto, Andrés Manuel López Obrador aprovechará este caso para llevar agua a su molino político, pero lo que me llama la atención es que, García Luna no tenía ninguna acusación del gobierno de la 4T aquí en México, y de no haber sido capturado en Estados Unidos, aquí seguiría libre, quitado de la pena, impune y millonario. Hoy por hoy, a los ojos del mundo somos una república peligorosa y corrupta…bananera pues.



DE DULCE:  Estoy seguro que muchos de los amables lectores que me hacen el inmenso favor de leer estas líneas, sobre todo aquellos que ya tienen “cierta edad”, recuerdan con agrado y añoranza, los inolvidables viajes en ferrocarril. 

Eran en verdad deliciosos y, a mi gusto la mejor manera de viajar, sobre todo largas distancias. Su servidor no realizó los viajes que hubiera querido hacer en este cómodo medio de transporte, pero las pocas veces que lo hice quedé maravillado. Tanto, que a pesar de la distancia en tiempo, llega a mi memoria un viaje familiar en tren de México a Minatitlán, Veracruz, teniendo su servidor la edad de cuatro o cinco años, y me impresionó tanto el ferrocarril que se grabó en mi mente de manera indeleble. 


Ya adolescente, recién ingresado a la universidad, hice un viaje con mi señor padre —él de origen chihuahuense— de la capital de esa norteña entidad al Pacífico, en el extraordinario y popular tren “Chepe” (Chihuahua al Pacífico), viaje que todo mexicano debiera de hacer antes de entregar el equipo a la madre tierra. De hecho espero pronto volver a vivir esa experiencia, ahora en compañía de mi esposa. 

Estación del FFCC en Acaponeta














Otro viaje en “la punta de fierro” lo llevé a cabo de Ciudad Obregón, Sonora a la ciudad de Guadalajara, pasando por Acaponeta, ciudad de mis mayores de la que no tenía, en ese momento, la idea de radicar ahí. Muchas horas de viaje, pero muy confortables y placenteras, de hecho nada cansadas, ya que podía uno recorrer los vagones y pararse de los asientos sin ningún problema. Muchos apodos recibía el ferrocarril, a veces por su velocidad, por cierto nada extraordinaria, pero le llegaron a decir “tren bala”, o bien, por el contrario, por su lentitud apodaban “el burro”, ya que recorría las distancias a una velocidad a veces desesperante. 

Mucho me hubiera gustado viajar y conocer un vagón de doble piso que el gobierno implementó allá a finales de los años 40 o principios de los 50 acá en el norte de Nayarit y sur de Sinaloa. Este vehículo llamado “Autovía”, con motor a gasolina hacía recorridos diarios entre el puerto de Mazatlán y Acaponeta, con paradas en Escuinapa, El Rosario y Villa Unión. El vagón llegaba a una rotonda a la que hacía girar, muchas veces los mismos chiquillos que jugueteaban o andaban de vagos en la estación del ferrocarril y se regresaba nuevamente. No duró más de cinco años este carromato sobre rieles.

 


En los últimos días de vida del ferrocarril de pasajeros, inventaron el “Tren Estrella”, según el gobierno, ultra rápido y de primera categoría. El que hacía el viaje de Tepic a Mazatlán sin paradas intermedias, al cual llamaron “el mazatleco”, pero poca fue su vida útil, ya que en 1995, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el servicio de pasajeros desapareció. Existe una anécdota que en realidad no sé si fue cierta o es producto del ingenio popular; resulta que ya viajando en el tren Estrella, una persona le preguntó a un garrotero si faltaba mucho para llegar a Acaponeta, no, le dijo en trabajador del tren, pero no hacemos parada en esa estación, se va de largo a Mazatlán. ¡Vaya pues! exclamó el amigo, “a mí me urge bajar en Acaponeta”. Pues no se va a poder, pero mire —le explicó el auxiliar del vagón— al llegar a la estación, el tren disminuye su velocidad, lo que haremos es arrojar su equipaje y usted se sitúa en una de las puertas de acceso del vagón y brinca, pero es importante que al caer usted siga corriendo sino la inercia hará que usted se vaya de bruces. Ya puestos de acuerdo, así lo hicieron, al llegar a la estación acaponetense, en efecto el tren disminuyó la velocidad, el garrotero aventó por la portezuela el equipaje del señor y le gritó —¡Ahora, aviéntese y no deje de correr—, el amigo se animó y se aventó a los andenes de la estación y al tocar piso siguió el consejo del garrotero y corrió y corrió, alcanzando al vagón que iba delante, del que salieron unas manos, lo tomaron de los hombros y lo subieron de nueva cuenta al tren. Ahí, otro garrotero le dijo: —amigo, que suerte tuvimos de que lo vi y lo pude ayudar a subir, porque este tren no para en Acaponeta—. ¿Será cierto? 


Acaponeta, “la ciudad de las gardenias” debe su “apodo” a la estación del ferrocarril, donde vendedores ambulantes ofertaban plantitas de gardenias en canastitas, aromando el espacio y sin saberlo en ese momento convirtiendo en un icono a nuestro pequeño pueblo. Es inexplicable que en un país como el nuestro los trenes prácticamente sean una decoración. En otras partes del mundo, son un medio de transporte de carga y pasajeros sumamente importante, básico, rápido y moderno. La corrupción, la negligencia, el sindicalismo mal entendido y la apatía de los gobiernos en turno, dieron al traste con el placer de los viajes en ferrocarril. Qué tristeza.


DE MANTECA: El idioma o el lenguaje de los pueblos, en nuestro caso el castellano, está tan indefenso como los animales o la ecología del planeta, todos lo atropellamos con total impunidad.Decía el antropólogo francés Claude Levi Strauss que la lengua es una razón humana que tiene sus razones y que el hombre no conoce. Yo agrego, que el lenguaje es uno de los más importantes y reconocibles signos de identidad de un pueblo, y aquí, en México, estamos asesinando a la rica y hermosa lengua española. 



Los motivos son muchos, comenzando por la apatía y dejadez de un gobierno —no este de AMLO, al que por supuesto hay que sumar, sino al que esté de turno no importando su color— que lo ha permitido. Recuerdo, hace algunos años, estaba prohibido que anuncios de radio, televisión y prensa fueran en una lengua extranjera; hoy hay comerciales enteramente en inglés, si acaso con subtítulos en español. Su servidor es fanático del fútbol americano y me enoja que la mayoría de los comentaristas se refieran a los equipos con sus nombres en inglés son: Miami dolphins, Dallas cowboys, patriots de Nueva Inglaterra o chiefs de Kansas. No fallan, parece que la consigna que llevan es esa, forzosamente mencionar a los equipos con su título en inglés, pareciera que no hubiera traducción, habiendo por supuesto “delfines”, “vaqueros”, “patriotas” o “jefes”. Solo se salvan de esta quema los llamados “tres amigos”:De Valdéz, Burak y Segarra. 

Por supuesto las redes sociales no ayudan, ni los programas de televisión, donde lo “cool” es cambiar las palabras castellanas por la lengua de Shakespeare. A más de uno de mis alumnos de la prepa conminé a no usar expresiones gringas sin ton ni son; no fueron pocos a los que dándoles una calificación aprobatoria, gritaban con júbilo: ¡Yes! Como si no hubiera otro tipo de expresión de alegría en el idioma español. Los extranjerismos se han ido metiendo como la humedad en el lengua diario y coloquial: hot dogs, fashion, hot cakes, okey, please, bye, y cientos de palabras que surgen de las nuevas tecnologías. Es muy importante querer y apreciar a nuestra lengua, a los niños y jóvenes es esencial transmitirles el amor por el español y explicarles que este idioma es parte de sus raíces y su cultura. “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, una de las tantas frases célebres del escritor Miguel de Cervantes Saavedra, nos enseña que la lectura, irremediablemente aumenta nuestro vocabulario y nos da armas para valorar lo extraordinariamente rica que es nuestra lengua. Defendamos esto que nos define e identifica. Espero sus comentarios, sugerencias y datos interesantes al correo: jori.mosahi@gmail.com

 


lunes, 20 de febrero de 2023

DE CHILE. DE DULCE Y DE MANTECA

 


Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo


DE CHILE: Hace unos días, vi una película en Netflix que tiene como título en inglés “Running with the devil” que sería algo así como “corriendo con el diablo”, aunque me entero que en español se intitula “En la ruta del narco”. 

Trata de cuánto cuesta un kilo de coca en Colombia en el momento que sale de esa nación para atravesar el continente hasta llegar a la parte norte de Estados Unidos a donde alcanza un precio altísimo; además de la labor de un concienzudo traficante de drogas que debe eludir a los agentes federales, mientras investiga qué está fallando en la cadena de suministro de su jefe. No pretendo contarles todo lo que sucede en el filme, solamente hacer mención que la trama involucra a una mujer policía que además ve con tristeza como la droga mata a su hermana y cuñado de una sobredosis. 

Al final, la mujer policía, luego de ardua persecución se da cuenta de que esa es una guerra perdida. Busca al narco en un restaurante que este tiene y lo sienta a platicar, diciendo justamente eso, que no ve el caso de investigar, perseguir, buscar pruebas para encerrarlo si al final no sucede nada, los liberan por algún legalismo y si alguien muere o cae en la cárcel, otro tomará su lugar y la venta de estupefacientes y el aumento de adictos crecerá; le explica que todo eso es un gigantesco círculo vicioso, donde no sucede nada importante y el negocio triunfa…por ello, la mujer saca su arma y la vacía sobre el cuerpo del criminal. 

Esto me hizo reflexionar sobre el tema del juicio increíblemente mediático de Genaro García Luna, ya que a nosotros, los ciudadanos de a pie, los que religiosa y calladamente pagamos nuestros impuestos, los que somos engañados una y otra vez, eternamente por los diferentes entes políticos: presidentes de la nación, secretarios de estados, gobernadores, senadores, diputados federales y locales, presidentes municipales, regidores y una gigantesca runfla de servidores públicos, nos quedamos convencidos, como la mujer policía de la mencionada película, que esta guerra contra el crimen organizado está irremediablemente perdida, que si García Luna, queda libre, encerrado o incluso muerto, otro tomará su lugar, como la canción salsera de “quítate tú pa´ponerme yo”. 

Da “muina” —como decían las abuelitas— que los testigos principales del sonado juicio, fueron todos criminales psicópatas de primer orden, incluido “nuestro” Edgar Veytia quien por cierto, como el propio Genaro García, tenía un puesto de alto nivel en el combate a la criminalidad. 

¡Vamos! Qué triste es pensar que García Luna, no era un cuico de crucero, o un gris agente del ministerio público o un madrinilla de la judicial, era, para asombro de todos, un secretario de estado cuya misión era combatir la creciente y terrible criminalidad y, al final de cuentas se convirtió en un aliado de los delincuentes que crecieron y actuaron a sus anchas con la supuesta protección de este tipo que, por el poder que tuvo y seguramente con la complicidad de sus jefes —primero Fox y luego Calderón, personajes principales de ese drama nacional que se llamó “la docena trágica”— pasaron de la noche a la mañana de ser servidores públicos a capos principales de este escenario aterrador. 

Lo que desanima y nos deja la moral por los suelos, es que durante el juicio en Nueva York, salieron a relucir muchos nombres de las altas esferas gubernamentales del país: subalternos de García Luna, ex gobernadores como los nayaritas Sandoval y González; presidentes de la república —en el colmo de la corrupción— y hasta funcionarios de la actual administración que participaron en el gobierno de la Ciudad de México, cuando AMLO era el jefe. La decepción es un envenenamiento lento, y a los ciudadanos de este remedo de nación, los gobernantes nos tienen al borde del coma inducido. No somos nada.



DE DULCE: Transitando por calle Chapultepec, hace unos días, justo en la esquina con Libertad, me tocó ver cómo un mal ciudadano, a eso del mediodía, estacionaba una camioneta pick up, y de la batea, dejaba en ese punto, a un lado del poste, una gran cantidad de basura y que conste que eso de “dejar” es tan solo un eufemismo, porque el tipo literalmente la arrojaba sin importarle un comino si los desperdicios se desparramaban o no. 

Esta clase de personas, desafortunadamente no son pocas en el municipio, por el contrario abundan como el hongo en las rebanadas del pan Bimbo. Hay decenas de inconscientes que sacan la basura por las noches, que van alegremente arrojando sus cochinadas por las ventanillas de los autos, que se toman un helado o un refresco en la plaza y la dejan como el chiquero que deben ser sus casas o que valiéndoles maraca manchan la ciudad y su imagen urbana de la misma manera del color de su paupérrima educación. 

Soy de los muchos acaponetenses que quisieran ver a nuestra ciudad convertida en un “Pueblo Mágico”, estoy convencido de que se puede. Acaponeta todavía mantiene muchas viviendas con la arquitectura vernácula o típica de los pueblos costeros del Pacífico. Nuestro pueblo cuanta con unos 106 o 107 monumentos históricos catalogados por el INAH. Contamos con una gastronomía que puede ser la envidia de cualquier punto de la república; la gente de la también llamada “Ciudad de las Gardenias” es a toda madre, contamos con la casa de cultura más hermosa de Nayarit, una rica e interesante historia, somos punto neurálgico de la cultura; y nos situamos en el punto medio entre la sierra Madre Occidental, la belleza del también de un probable Pueblo Mágico como es Huajicori, con su antiquísimo templo y la presencia de sus etnias, y por supuesto, con una de las playas más hermosas, nobles y casi vírgenes del país a tan solo 36 kilómetros de distancia. 

Pero esos sueños de hacen humo cuando me topo con estos idiotas que además de afear a la ciudad, le causan serio daño a la salud, ya que fomentan el crecimiento de ratas, perros y gatos callejeros que “distribuyen” los desperdicios por toda la calle, cucarachas y otras alimañas. Se hace necesario que la autoridad meta en cintura a estos terribles vecinos, dañinos ignaros que al carecer de educación ignoran todo lo anterior y, en su mediocridad se conforman con vivir en el muladar que ellos mismos crean. Debe el gobierno municipal sancionar a todos esos que se mencionan arriba. No es metiendo camiones recolectores por la noche la solución, al contrario, eso provoca que ahora haya basura a todas horas en las esquinas. Un jalón de orejas o una buena multa bastarán.


DE MANTECA: Hoy les voy a recordar aquel curioso suceso que se convirtió en una locura en el año de 1981; algunos lo llamaron “la pandamanía”, cuando por primera vez en la historia del mundo nació un oso panda en cautiverio fuera de China, yo lo llamo simplemente uno de tantos distractores que usan los pésimos gobiernos que hemos padecido para mantenernos alelados. 

Justamente el 21 de julio de 1981, nació en el zoológico de Chapultepec de la Ciudad de México un oso panda durante la corruptísima administración del presidente que se creyó Quetzalcóatl, José López Portillo y Pacheco. Unos meses después estaba en la agenda de Jolopo la Cumbre Norte-Sur, llamada oficialmente Reunión Internacional de Cooperación y Desarrollo, misma que se llevó a cabo en Cancún. Por esta razón López Por-pillo, sugirió que al panda recién nacido se le pusiera el nombre de “Cancún”. Afortunadamente, algún valiente, le dijo al oído al presidente imperial, que Cancún, significaba “nido de víboras” y que no era un nombre apropiado para el animalito. 

Por ello, decidieron organizar un concurso para ponerle nombre al pandita. Mientras eso sucedía, millones de personas se acercaron al zoológico para conocer al nuevo inquilino; larguísimas y muy tediosas filas se hacía en el lugar para tratar de ver al nuevo osito tan solo por unos 15 o 20 segundos. La mujer del mandatario, doña Carmen Romano, presidenta del recién creado DIF, puso los billetes para la grabación de un disco con una pegajosa melodía que interpretó Yuri, rola que todos cantábamos. Finalmente el nombre que ganó el concurso fue “Tohuí”, palabra tarahumara que significa “niño”; el triunfador, de entre más 100 mil niños concursantes, fue un chiquillo de esa etnia de Chihuahua, que tenía un nombre más llamativo que el que envió para el panda, se llamaba Parménides Orpinel. 


Él fue premiado con un automóvil Atlantic de la Volkswagen, el cual iba pintado precisamente como oso panda, y que debió haber sido muy útil al pequeño raramuri para transitar por la Barranca del Cobre (pinche demagogia, siempre tan surrealista); además de una beca escolar que por cierto nunca le llegó y aún la sigue esperando. Es necesario agregar que el famoso osito panda “Tohuí” resultó que era hembra, una linda osita, pero el gobierno, ya con el tepache regado, ocultó ese hecho. Cosas veredes amigo Sancho. Espero sus comentarios, sugerencias y datos interesantes al correo: jori.mosahi@gmail.com

 


martes, 14 de febrero de 2023

DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA


Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo 

DE CHILE: Nunca lo he negado y no lo haré ahora, su servidor votó por Andrés Manuel López Obrador, porque sentí que era ya necesario y muy urgente cambiar lo que ya era una descarada corrupción en el país, es decir, un giro de 180 grados. 

Era el tabasqueño quien, en ese momento así lo creí, era la mejor opción para evitar la continuación del saqueo nacional, ya que, a mi juicio, a Meade, el candidato del PRI, solo le encasquetaron el disfraz de “ciudadano independiente” y lo lanzaron al ruedo, pero era de la misma calaña que Alí Babá Peña; Anaya, ya lo sabemos, tiene una larguísima cola que le pisen. La mujer del Calderón, era solamente una burla y no se diga el “mocha manos” Jaime Rodríguez el tal “Bronco” que hoy duerme tras las rejas. 



Por eso me fui por AMLO a pesar de que me generaba muchas dudas, pues de ninguna manera me pareció que se suspendiera la obra del aeropuerto de Texcoco, ya muy avanzada puesto que no es posible que en este remedo de nación se sigan dilapidando el erario como si el dinero creciera en macetas, amén de los muchos programas sociales que prometía a diestra y siniestra sin mencionar montos precisos y el origen de los dineros. 

Pienso que la expectativa la puso AMLO muy alta, ni más ni menos la CUARTA TRANSFORMACIÓN, para enderezar al país. Y digo alta, porque las otras tres transformaciones de México fueron: primero la independencia, donde nadie puede dudar que hubo un giro de 180 grados, ya que se pasó del México de la colonia española al México, ahora sí con ese nombre ya propio, independiente. Sin nada, pero libre del yugo europeo. 

AGUSTÍN DE ITURBIDE
La segunda transformación se da en un siglo XIX muy complicado, ya que entre 1801 y 1900, nuestra patria, aparte de sufrir el movimiento de independencia y su inicio como nueva nación, con las grandes dificultades que esto implica, se dan también dos imperios fallidos, uno con Agustín de Iturbide y el otro con Maximiliano de Habsburgo; asimismo nos invadieron los gringos y los franceses; se perdió más de la mitad del territorio nacional; se padeció el gobierno de Antonio López de Santa Anna y una sangrienta guerra civil entre liberales y conservadores, en medio de una estado quebrado económicamente y presionado por sus acreedores: franceses, ingleses y españoles; eso sin contar con el intento hispano de reconquistar México en 1829. La restauración de la república entonces, dio también un giro total, o sea, el viraje de 180 grados. 

Viene entonces la tercera transformación, luego de la engañosa calma chicha porfiriana que presagia la tormenta, se vino la revolución mexicana. El vocablo “revolución”, etimológicamente viene del latín “revolutio” que significa acción y efecto de provocar un cambio radical o bien, dar vuelta de un lado a otro…nuevamente, un giro de 180 grados. 

Esto nos lleva a una fallida cuarta transformación, que a diferencia de las otras tres, de ninguna manera ha girado esos deseados 180 grados, se pasó de tueste y completó los 360 grados, volvió al mismo punto de partida. Lo que iba, no se ha regresado, no giró ni ofreció un cambio sustancial. En ratos hasta se siente que vamos en reversa o que Morena y sus afiliados, comenzando por el presidente cada día se parecen más al viejo PRI o que repite, a pesar de los mil discursos del jefe del ejecutivo, las mañas de la “docena trágica” del PAN. 



Todo anda por los suelos: la economía no solo no levanta sino que cae más profundamente, la inflación ronda el 8%; la inseguridad, esa que se iba a acabar en 15 minutos ya llegó en este sexenio a 139 mil 906 asesinatos dolosos; tan solo en lo que va del año superamos ya los 2500 muertos. Con el respeto para todos mis amigos morenistas no veo la cuarta transformación, si acaso una transformación de cuarta. 



DE DULCE: Un verdadero robo en despoblado fue el desproporcionado aumento de las casetas de peaje de la dizque “autopista” que comunica Tepic la capital de Nayarit con nuestro amado pueblito de Acaponeta. “Solo fue de 30%” el mandarriazo que nos acomodó la empresa Carso, del pobretón Carlos Slim, acomodándose como una de las carreteras más caras del país y, lo peor, de las más peligrosas, ya que solo cuenta con dos carriles con anchos acotamientos y que en nada se parece a las verdaderas autopistas de por lo menos, cuatro carriles, en muchos estados de la nación. 

Lo que más coraje me da, es que estos desmedidos y criminales aumentos se dan con la complicidad de las autoridades federales y estatales que lo permiten, ya que la mencionada empresa del dueño de Telmex, aumenta muy seguido las trinches tarifas, y nadie, ni la Secretaría de Comunicaciones y Transportes federal, ni el gobierno del estado, ni los diputados locales, y menos las municipales dicen “esta boca es mía”. Al momento de escribir estas letras desconozco el costo exacto de los nuevos precios, pero calculo alrededor de 1250 pesos viaje redondo, lo que daría un aproximado de casi cinco pesos por kilómetro, es decir, un golpe demoledor a la economía de las familias nayaritas que tenemos la necesidad de trasladarnos a Tepic a atender asuntos familiares, de estudios, citas médicas, de compras o a trámites oficiales de todo tipo o simplemente de paso hacia las entidades del sur. 

Esto es algo que no debemos permitir y tenemos que exigir a las autoridades que hagan un minucioso estudio al respecto para determinar si es correcto y hasta ético este perverso atraco. Desde esta tribuna solicito al gobernador del estado, Dr. Miguel Ángel Navarro Quintero, a los diputados locales, Francisco Piña Herrera y al amigo Luis Enrique Miramontes Vázquez; incluyendo al presidente municipal Manuel Salcedo Osuna, intervengan en este abuso y muevan los hilos que se ocupen mover para detener algo que es una ofensa para miles de usuarios; hay que agregar que al subir los peajes en esta carreterucha aumentarán asimismo los precios de todo tipo de productos, lo que será yesca maravillosa para la inflación. 

DE MANTECA: Ya lo he mencionado varias veces, hay en la historia nacional mexicana, casos en verdad extraordinarios y de un surrealismo que ya lo hubieran querido André Breton para ampliar su filosofía, Dalí para sus pinturas o Buñuel para sus películas. 



La vida de Francisco Villa, el genial revolucionario mexicano es digna de todo tipo de comentarios, y por eso se han hecho innumerables filmes, corridos, marcas de artículos, infinidad de libros y documentales alrededor de su azarosa vida. Él, Pancho Villa, murió, como casi todos los caudillos de la revolución, asesinado. Fue en Parral, Chihuahua en 1923. Ya sepultado, precisamente en un cementerio de ese lugar, unos dos o tres años después, alguien, no sabe quién, porque alrededor de la figura del guerrillero duranguense se tejen toda clase de leyendas y mitos en las cuales se diluye la realidad, ordenó se cortara la cabeza de Villa. 


Hay quien dice que fueron Obregón o Calles los que decidieron ese macabro hecho; otros que fue un gringo coleccionista y hasta los que alegan que fue el museo Smithsoniano a quienes les interesaba investigar la cabeza del genial guerrillero. Se dice que se exhibía en un circo y que hasta un grupo de estudiantes de Yale, lo tenían en su fraternidad. El caso es que se la llevaron y, hoy casi un siglo después no apareció. Se sabe quiénes fueron los que la robaron y contaron ellos mismos la odisea que pasaron para llegar hasta la tumba y cercenar la cabeza. ¿Dónde está el cráneo? Sigue siendo un misterio.

 Pero esta historia tétrica y siniestra no termina ahí. En el año de 1976, el presidente Luis Echeverría Álvarez, de infausta memoria, emite un decreto presidencial para llevar los restos descabezados de Villa, al monumento de la revolución y depositarlos en alguna de las columnas del recinto junto con otros caudillos de la gesta. Un grupo de militares y un notario públicos se trasladaron al panteón de Parral, para exhumar los restos de Pancho, y desde un primer momento se dieron cuenta de que algo estaba mal, puesto que el ataúd no parecía ser el original. Los restos los examinó un médico quien declaró que el hueso sacro era de mujer. 

Después de este desaguisado, se supo que una de las esposas de Villa —una de tantas, porque se casó con muchas— la Sra. Austreberta Rentería, en forma secreta sacó los restos de su marido y los trasladó a otra tumba, a unos 120 metros del lugar original. A la muerte de la mujer, la sepultaron ahí junto a su esposo. Entonces ¿de quién eran los restos del general de la División del Norte? Todo indica, que al quedar sola la tumba número 632 del panteón de Parral donde había inhumado a Villa, fue ocupada por una mujer que llegó en tren a la ciudad. Ella iba enferma de cáncer con rumbo a Estados Unidos, pero en el ferrocarril se puso tan grave que tuvieron que bajarla en Parral donde finalmente murió y fue enterrada en la sepultura de Pancho Villa. Lo gracioso —si es que todo esto tiene gracia— es que esos “restos femeninos” del caudillo revolucionario descansan en el monumento de la revolución. Increíble. Espero sus comentarios, sugerencias y datos interesantes al correo: jori.mosahi@gmail.com

lunes, 6 de febrero de 2023

DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA

 


Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo


DE CHILE: Recientemente vi un curioso documental en Netflix, se titula: “Pepsi, ¿dónde está mi avión?”, es una serie de tremendos y ridículos eventos en que los humanos demostramos la clase de seres vivos que somos y lo que somos capaces de hacer. 


Un muy breve resumen: allá en la segunda mitad de la década de los 90 en el siglo XX, la compañía refresquera Pepsi Cola, en abierta guerra comercial contra la poderosa Coca Cola, lanzó una novedosa campaña de publicidad en la cual ofertaban productos como chamarras de cuero, lentes para el sol, gorras, etc., mismos que se podían adquirir acumulando puntos que se regalaban en la compra de una lata del nocivo refresco. 

En televisión, el anuncio mostraba a un joven que se disponía a ir a la escuela, se ponía una de las chamarras que ofertaban y debajo aparecían los puntos necesarios para adquirirla, por ejemplo: “chamarra de cuero” 125 puntos. El muchacho seguía avanzando rumbo a la puerta de salida y se calzaba unas gafas para el sol y lo mismo: “gafas para el sol”: 100 puntos. Al final del comercial, el chico llegaba a su escuela en un avión de combate Harrier, de esos que se elevan o aterrizan de forma vertical; al cual calificaban así: “avión Harrier 7,000,000 de puntos”, esto sin ninguna letra chiquita que advirtiera algo al respecto o que solo era promoción falsa. Uno de esos jóvenes avispados que nunca faltan tuvo “la genial idea” de hacerse del avión. Comenzó a investigar y supo que el vehículo tenía un costo de entre 32 y 35 millones de dólares. Hizo cuentas y calculó cuántas latas de Pepsi necesitaba para adquirir la aeronave, llegando a la conclusión de que ocupaba 4 millones 200 mil dólares aproximadamente y una odisea enorme para almacenar tantas latas, por lo que no era viable. 

Un día, recoge uno de los catálogos que a propósito sacó la compañía Pepsico y se enteró que podía incluso pagar por los puntos, llegando a la conclusión de que, por tan solo 700 mil dólares podía adquirir el ansiado Harrier. Trató el joven, al que por cierto se unió otro loco aventurero, de canjear los puntos por el avión prometido, escribiendo una carta a la empresa refresquera, pero esta evidentemente se negó aduciendo que estas personas solo querían obtener dinero fácil, incluso llegaron a proponerle un millón de dólares que el joven no aceptó. Entonces comenzó el caso judicial que se conoció popularmente como el "Caso de los Puntos Pepsi". 

Finalmente no consiguieron el avión, porque una jueza se puso del lado de Pepsi y consideró que esa parte final del anuncio era una broma, pero en el proceso pasaron al menos cinco años y un sinfín de trámites. ¿Ridículo? Sin duda, y este caso me recuerda por mucho las locuras del gobierno de la mal llamada cuarta transformación donde abundan las ocurrencias. 


Recuerden que, como la Pepsi, AMLO ofertó un carísimo e hiperlujoso avión presidencial, que como nadie compró, se rifó cual promoción refresquera ante el estupor de todos y provocando un escándalo tal, que sin duda debemos incluir en el Museo Nacional de los Horrores. Sí me queda claro que esa aeronave nunca debió de existir; fue un acto de corrupción de los gobiernos de Calderón y de Enrique Peña Nieto, y que López Obrador no quiso ni ha querido usar, aduciendo que es muy lujoso y que un país pobre no puede ni debe tener un avión de ese tipo. Concuerdo con eso, pero el caso es que el avión ahí sigue y su mantenimiento y almacenamiento cuesta al erario miles y miles de dólares. 

El surrealismo nacional. Es esta otra ocurrencia de nuestros gobernantes, que no importa si son de derecha o de izquierda, conservadores o liberales, chairos o fifís, parece que están ahí para joder al pópolo; y sus acciones y decisiones son tan grotescas o irrisorias como el caso de los “puntos de Pepsi”. Es muy sano que si una persona señala o critica algo, debiera de aportar alguna propuesta de solución y la verdad es que no se me ocurre nada —pero no me preocupa porque ni me va a pedir mi opinión— y es que el caso es difícil y bizarro.



DE DULCE: Recientemente, encabezados por un grupo de buenos amigos como Sergio Tirado, José Luis Casillas y otros han organizado una mega reunión de amigos de la “camada” para el próximo mes de abril, mismo que auguro será sensacional, pues hay camaradas a los que hace muchos años no se le ve por esta tierra bella que a su servidor adoptó hace ya 36 años. 

Menciono esto, porque recientemente estuve un domingo en la plaza y da pena ver la soledad en ese espacio común, donde antaño era sitio imprescindible para la reunión de amigos, o el punto de partida para dirigirse “en bola” a una fiesta o tertulia con la palomilla, y por supuesto, el espacio ideal para conocer lindas gardenias o apuestos varones e iniciar, si todo iba bien, una relación que muchas veces acabó en matrimonio. Ya los abuelos de gente que hoy somos abuelos, recordaban como los hombres giraban en la plaza a la derecha y las damas a la izquierda, para poder verse de frente, si algún caballero gustaba de una linda gardenia, le ofrecía una flor o un presente pequeño y a la siguiente vuelta se sentaban a comenzar quizá un romance. No soy por supuesto de ese tiempo, pero sí recuerdo aquellos lejanos años de fin de los 70 y principios de los 80 del siglo anterior, cuando de vacaciones decembrinas llegaba yo con mi familia y la plaza era el espacio común ideal y perfecto, porque como imán atraía a decenas de personas de todas las edades dándole vida a la plaza principal “Miguel Hidalgo”, otrora plaza “Constitución”. 



Muchos puestos que alrededor “del cuadro”, eran motivo de interés de decenas que, además de dar la vuelta y saludar a los amigos, se daban el gusto de jugar a “las canicas”, al tiro al blanco o bien adquirir algún artículo útil o para regalo navideño. Gusto me da recordar el afamado restaurante “La Fuente” donde hoy se ubica la farmacia “Guadalajara”, lugar donde Joselillo o bien su esposa Doña Mary atendían a la numerosa clientela o a los viajeros que llegaban ahí en los autobuses “Tres Estrellas de Oro” que hacían el viaje hacia la capital del país vía Guadalajara o al norte con destino a Tijuana. 

Recuerdo con mucha nostalgia las ricas tostadas de pierna y los siempre bien recordados preparados de ciruela y otros sabores, mientras la vieja rocola, tocaba las melodías, sino de moda, sí algunas “viejitas” pero muy buenas. Junto a Joselillo, era común ver y saludar al buen amigo Guillermo “Memo” Llanos Delgado, quien bromeaba o era bromeado por Don José con su característica simpatía. 

La plaza, siempre fue el núcleo de la población desde su creación a principios del siglo XIX. Ya desde finales de esta centuria, diversos puestos alrededor de este espacio ofertaban las “gorditas de gallina” que el municipio de Ruiz presume ser “la cuna de las gorditas”, siendo que esta población ni siquiera existía ya que el ferrocarril aún no llegaba a ese punto. En esos tiempos, es claro que la plaza no era lo que hoy es, era simple y llanamente un solar con piso de tierra donde existía una noria pequeña y una pila para bebedero de animales en el centro de ella, ya que ahí paraban las diligencias que hacían tránsito de norte a sur. Fue hasta 1884, cuando el Jefe Político del Territorio de Tepic, Gral. Leopoldo Romano, organizó y puso orden en el caótico espacio, reubicaron los puestos de vendimias, construyeron un banquetón de ladrillo alrededor de predio, posteriormente se encementó el piso, se colocó un poste con una lámpara de petróleo para iluminación nocturna, y hasta se dieron el lujo de contratar un grupo musical que ofreció serenatas los domingos. Más tarde este Gral. Romano, determinó llamar al flamante espacio “Plaza de Armas”. Hoy se muestra desolado y hace falta que la juventud tome conciencia de lo que tenemos.

DE MANTECA: ¿Sabían ustedes que durante el segundo imperio mexicano que encabezó Maximiliano de Habsburgo, nuestra querida tierra de Acaponeta fue la capital del departamento imperial de Nayarit? 



En efecto, el 10 de abril de 1865 se expidió el estatuto provisional del Imperio Mexicano que fijó las bases para la organización política regional. Jalisco, al cual pertenecía el actual estado de Nayarit fue nombrado Cuarta Comisaría Imperial o bien Distrito Militar. Respecto a la zona geográfica de Nayarit, un documento refiere los límites de esta manera: Confina al norte con el departamento de Durango, sirviéndoles de límite de la corriente del río Guazamota hasta su reunión con el de Mezquital, el lecho de este hasta su reunión con el de San Blas y la corriente de este último hasta los antiguos límites reconocidos entre los extinguidos departamentos de Jalisco y Durango, y con el departamento de –Mazatlán, separado por todo el río de las Cañas hasta su desembocadura en el Pacífico, y la línea reconocida antiguamente entre los departamentos de Jalisco y de Sinaloa. Al este con el departamento de Zacatecas, siendo la línea divisoria toda la corriente del río Huejuquilla o de Jerez, desde su nacimiento hasta la incorporación en el río Grande y un meridiano que una el nacimiento del expresado río con la corriente del Guazamota. Al sur con el departamento de Jalisco, del cual está separado por el río Grande. Al oeste con el mar Pacífico. Quedan dentro de su jurisdicción la isla Isabela y todas las demás que según derecho le deban corresponder en el océano Pacífico. Su capital Acaponeta. 

Es grande e interesante la historia de nuestro querido terruño, hay que conocerla. Espero sus comentarios, sugerencias y datos interesantes al correo: jori.mosahi@gmail.com