martes, 17 de enero de 2023

DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA

 


Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo


DE CHILE: Ante las cosas que se ven hoy día, me doy cuenta, como seguramente también lo ve el amable lector, que hemos caído los mexicanos en una agria espiral de falta de ética y muy poca o nula moral. Dijera aquel sinvergüenza potosino, de los peores caciques que tuvo el siglo XX nacional Gonzalo N. Santos, al referirse precisamente a la moral, exclamaba sin rubor, que eso solo era un árbol de moras. 

Gonzalo N. Santos
Digo lo anterior por tres casos sucedidos la semana pasada: la patética actitud de la ministra Yasmín Esquivel Mossa, a quien se acusa de haber plagiado —robado, pirateado, estafado, fusilado— una tesis de titulación. Ya la UNAM, algo temerosa, ratificó que en efecto, la dama, con singular desfachatez, le robó la tesis a un abogado, que a diferencia de ella, no contó en esta vida con la suerte de tener como amigo al presidente de la república o que su pareja fuera el contratista favorito del mesías tropical. Este señor Edgar Ulises Báez, vive si no en la miseria si en abyecta pobreza y muy mal de salud. Él, no gana, ni por mucho, los 284 mil 500 pesos mensuales que se zampa la ministra transa. Es claro, que un juez de la suprema corte de justicia de la nación, debe tener una reputación a toda prueba. Si ellos, los encargados de aplicar justicia y defender a la constitución son los primeros en violar las leyes y hacer trizas a la carta magna, qué diablos impide a cualquier hijo de cuico burlarse de la ley y hacer de las suyas. 

Lo peor es la defensa terrible y patética que hizo AMLO de la juez pirata: “En este caso no soy objetivo del todo porque considero que cualquier error, anomalía, cometida por la ministra Yasmín cuando fue estudiante es infinitamente menor al daño que han ocasionado a México Krauze y el señor que hace la denuncia, Sheridan”, y añadió para mayor vergüenza: “Como diría Jesús, quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”. No se puede ni se debe defender lo indefendible. Entre más se defendía la juez Esquivel, más se hundía en el lodo. 


Y el verdadero y único autor de la tesis fue claro: es simple lógica: el que sacó la tesis primero, es el autor. Lo dicho, falta absoluta de ética, al grado, que luego de la encuerada que le dieron a la ministra “pasante”, no fue para renunciar (en este país los dioses del Olimpo nunca renuncian) y hasta se aferró a competir por la presidencia de la SCJ, la cual afortunadamente perdió. Segundo caso de falta de ética y moral: durante los tremendos y terroríficos hechos del segundo culiacanazo, gente del pueblo —seguramente el bueno y sabio— en la revuelta se dieron a la tarea de saquear comercios y hasta se les veía cargando en el lomo ataúdes robados de agencias funerarias y camiones de transporte. Es una vergüenza que esto suceda en un país como el nuestro y hasta algo de surrealismo se puede anotar ahí. Por supuesto, todo es producto de la ignorancia. 


Como el tercer caso, donde un jugador profesional de fútbol, concretamente del Cruz Azul, organizó, en medio de este ambiente tenso por la captura de Ovidio Guzmán, una “fiestecita” para su chilpayate; y el tarambana futbolista, cuya cabeza solo le sirve para rematar balones, disfrazó y armó a toda la chiquillada como sicarios o capos con gorra con las iniciales de JG (Joaquín Guzmán El Chapo). Este tipo no solo no tiene ética ni un gramo de moral, tampoco brilla por su sentido común.


DE DULCE: Tuve el gusto en estas vacaciones decembrinas de visitar el hermoso y muy rico estado de Sonora. Visité Guaymas, Empalme, Carbó, Hermosillo, Ciudad Obregón y Álamos. Hice el recorrido en auto y quedé maravillado de las supercarreteras que los sonorenses tienen. Casi todas de concreto hidráulico y de cuatro carriles, dos de ida y dos de regreso. Y lo mejor, a precios muy bajos. Las casetas que pasamos en ratos tenían tarifas de 20 o 30 y tantos pesos y algunas ni eso, gratis como la de Guaymas-Hermosillo que no tenía caseta de cobro. El único prieto en el arroz fue el tramo de Mazatlán a Culiacán, paradójicamente el tramo más caro, donde la carretera está destrozada y llena de peligrosos hoyancos que envidiarían los selenitas en la Luna. Da envidia, porque aquí en Nayarit tenemos uno de los tramos más caros del país, el de Tepic-Mazatlán carisísimo y con una dizque autopista de apenas dos carriles con amplio acotamiento lo que la convierte en un tramo muy peligroso. De Acaponeta a Tepic, apenas 136 kilómetros en viaje redondo andamos pagando la “módica” cuota de 974 devaluados bilimbiques de puro peaje. Sin contar la gasolina, el refresco y la torta para pasar el día. No se ve que a las autoridades estatales, municipales o a algún diputado federal o local se preocupe por ello; es más les importa una pura y dos con sal; como ellos no pagan peaje en autopistas, porque nosotros, sus patrones somos tan buenos o tan conejos que les pagamos las casetas a “nuestros empleados”. Dense una idea: en las últimas tres legislaturas federales, los dilectos y preocupados (por la patria) diputados erogaron en peaje en carreteras la atemperada cantidad de 119 millones 524 mil 381 varos. Ni a quién echarle la culpa. 

Guillermo Llanos Delgado

DE MANTECA: Hace ya algunos años, me contactó Santos Romero, del cual así como sorpresivamente apareció en mi vida, así de repente se esfumó y no he sabido más de él. Pero, antes de desaparecer me regaló un documento excepcional. Se trata de unos viejos escritos del siempre bien recordado amigo, periodista, poeta y gran promotor de la cultura acaponetense, el inolvidable Guillermo “Memo” Llanos Delgado y que son una memoria de los dos primeros festivales culturales de Acaponeta. Para los que gustamos mucho de la historia local, estos amarillentos papeles escritos tal vez con una antigua máquina Olivetti por el propio Memo Llanos, constituyen un tesoro que poco a poco les iré dando a conocer. Comienza el poeta diciendo: “Quien ha dicho que el público de una ciudad pequeña de la provincia no sabe escuchar sinfónica, ni poesía coral, ni conciertos de piano, ni asistir a conferencias, ni ver teatro…está equivocado. Nos parece que este es el momento de que el INBA, por ejemplo, debe volver sus ojos hacia estos pueblos de México tan olvidados de las instituciones oficiales  que manejan las cosas culturales. Sostenemos esta posición y nos podemos enfrentar a estos señores que se han constituido en los amos de la cultura oficial”. Enseguida, Memo Llanos hace un recuento del primer día del Primer Festival Cultural de Nayarit en Acaponeta que arrancó el miércoles 20 de noviembre de 1974, recordando que esta fiesta de la cultura, hoy precisamente la más antigua de la entidad, fue inaugurada por la esposa del gobernador Roberto Gómez Reyes, señora Flavia Flores, visitando ella la feria y el kilómetro del libro, reuniendo tomos para la biblioteca donde por cierto se expuso una muestra de arte contemporáneo. También se llevó a cabo un torneo de ajedrez, una exposición de fotografía y dos expos de sendos artistas: José Luis Soto y el acaponetense Ramón Medina (hoy Vladimir Cora). 


También develaron un mural del pintor José Meza Velázquez, que supongo que es el que se encuentra en el lobby de la hoy Casa de la Cultura “Alí Chumacero” y que tuvo como asesor técnico al propio José Luis Soto, pintor guanajuatense quien es autor de los murales de palacio de gobierno en Tepic. 

Blanca María Luisa Díaz Tejeda 

En los patios de la vieja escuela “Ignacio Zaragoza” hoy casa de cultura, el conductor del programa Julio Mondragón, periodista y escritor nayarita, anuncia la llegada de la primera reina del festival cultural Blanca María Luisa Díaz Tejeda, quien cinco años después habría de ser coronada como Señorita México 1979; mientras tanto recibe la corona de manos del Lic. Juan Alonso Romero. En este acto se presenta un momento de poesía y música a cargo de Carlos Ortega Guerrero, quien llegó desde la ciudad de México para recibir su premio de diez mil pesos (mucho dinero en aquel entonces) por ser el ganador de los primeros juegos florales por su trabajo intitulado “Corte transversal”, mismo que le dio el jurado que integraron el famoso poeta jalisciense Elías Nandino, Víctor Hugo Lomelí y Adalberto Navarro Sánchez, a estos últimos no los conozco. Dice Memo en este escrito: “…fidelidad a la belleza, a las palabras más hondas del corazón, la mujer, la poesía, Acaponeta.” Un señor Luis Ignacio, agrega el cronista, le cantó a Latinoamérica en su idioma, por el gaucho, el indio, dice Memo. Posterior a esto hubo dos intervenciones del cuarteto Alduenda (piano, chelo y dos violines). Termina así la primera jornada del festival cultural, pero muchos siguieron de fiesta porque se realizó un baile de la Asociación de Charros, donde el propio Alonso Romero coronó a otra reina, la que se llamó Sandra I, mientras en el kiosco de la plaza "Miguel Hidalgo” tocaba una estudiantina de la Uni-Nay. En entregas posteriores daré la crónica de los siguientes días. 

Espero sus comentarios, sugerencias y datos interesantes al correo: jori.mosahi@gmail.com