NOTA: ESTA COLUMNA SE PUBLICÓ EN "EL ECO DE NAYARIT" EL PASADO DOMINGO 19 DE JULIO.
Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo
DE CHILE: Es una pena lo que sucede en el gobierno de la “cuarta transformación” —nombre pomposo que no nos debe engañar, pues 4T no significa progreso, ni bienestar, como ellos alegan; la transformación, que es cambio, puede ir, como es el caso, hacia atrás—. Cuando uno, ya azorado y con los ojos del tamaño de un plato, dice: “ya lo vimos todo, no puede haber algo peor que esto”, ¡Zas! Vuelve a saltar la liebre cuatrotera y, en efecto, aparece algo aún peor. Muchas veces lo he dicho, lo único que puede acabar con Morena es Morena. Ya está sucediendo, el desgaste es tremendo y ante una presidenta que no manifiesta ninguna autoridad o realmente indicios de que ella es la que detenta el poder y el mando, los machuchones del dizque “movimiento”, hacen y deshacen poniendo a la vapuleada Claudia Sheinbaum en una muy incómoda posición.
Gobernadores, miembros de su gabinete, diputados, senadores y otros “meros nalgas” del concierto gubernativo nacional, todos de Morena o de sus aliados parásitos Verde y PT, destruyen y deshonran a placer, todo lo que tocan. Son como el Rey Midas, pero al revés, en lugar de convertir las cosas en oro, las transforman en heces pestilentes y abundantes; confirmando lo que ya sabemos: que la clase política totonaca es detestable, prepotente y altamente corrupta, especialmente la del partido en el poder.
Para que nos demos una idea, ninguna de estas lacras, haría a López Obrador, lo que le hacen a Sheinbaum; pero hay que decir, que mucho de lo que sufre la “prasadanta con A”, es producto del actuar y legado del ermitaño de Palenque. Claudia no solo sufre los fuertes embates del imbécil pederasta y racista pelos naranja, taradito tarador donald trump (siempre con minúsculas), acosando a la pobre mujer, un día con aranceles y el siguiente con amenazas de entrar y llevarse a políticos que todos sabemos criminales —menos Sheinbaum, que siguiendo órdenes del sureste del país, se traga su sentir y acata las indicaciones del cabecita de pañal—.
A eso hay que sumarle la bronca mayúscula de la solicitud de detención con miras a extraditar al perverso y corruptísimo narcopolítico Rubén Rocha, “desgobernador” de Sinaloa y sus “nueve muchachotes”, dos de ellos ya soltando la sopa allende la frontera, una más de las preocupaciones de la mandataria científica. De repente se le vino el mundo encima a la primera mujer presidenta de la nación. Rocha Moya y Enrique Inzunza, dos mafiosos de polendas, a pesar de la pausa mundialista, siguen siendo un dolor de cabeza. Uno más desvergonzado que el otro, se aprovechan de la protección que tienen del ídolo macuspense de barro cocido, al grado tal que nadie sabe dónde diablos están.
Luego vino la terrible payasada que deja muy mal parada a Claudia, cuando la fiscal Ernestina Godoy y ayudantes, echan una maroma como en los circos de pueblo y confiesan, sin ningún rubor o remordimiento que tuvieron en sus manos al famoso piloto quien tenía en su poder la película completa de todo lo que se sucedió cuando se llevaron a Ismael “Mayo” Zambada. Con todo y pena tuvieron que reconocer que no sabían que ahí, en su cara, estaba. Dijera el “Perro” Bermúdez: “¡lo tenían, era suyo y lo dejaron ir!” ¡Hazme el recavor fabrón!
En medio de toda esta comedia de vodevil, aparece el inefable changoleón Gerardo Fernández “Lloroña”, como siempre sucio y hediondo, haciendo lo que bien sabe, armar polémica a su alrededor. A este tipejo carente de toda ética y moral, el Tribunal Electoral del Estado de Michoacán le dictó una sentencia unánime, por cometer violencia política de género en perjuicio de Grecia Quiroz, alcaldesa de Uruapan, pues "Lloroña" en sus ególatras redes sociales llamó fascista a la esposa del asesinado Carlos Manzo, y que aprovechaba esa fatal circunstancia a su favor para hacer grilla. Este tribunal pide que el gaznápiro senador ofrezca una disculpa pública e incluir su nombre en el Registro Nacional de Personas Sancionadas en Materia de Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género por un periodo de seis meses, entre otras sanciones. En todos los casos, sale la Sheinbaum como aquellos terribles casos del pasado, cuando existían aquellos negros que asomaban la cara en el agujero de una mampara para recibir un tomatazo o un pastelazo.
Casi enseguida se viene el fuerte y devastador escándalo —para Morena y obviamente a Claudia— de los audios donde la gobernadora de Baja California Marina del Pilar Ávila, aterrorizada buscando salvar el pellejo, entra en tratos con supuestos agentes del FBI y una agencia de seguridad gringa, donde parece que le ofrecen inmunidad, solo si suelta la sopa en materia de seguridad y lo que ellos —que más bien parecen extorsionadores de esos que a cada rato nos hablan diciendo que son el primo Charlie que viene de visita desde la Unión Americana—. No fueron uno, dos o tres audios, sino cuatro llamadas telefónicas donde queda claro el pavor de Marinita la Pilarica y que es capaz de vender a su santa madrecita —por nada dejó al marido— por salvar el cogote. Nueva e inexplicablemente Sheinbaum sacó la cara por el agujero y recibió otro merecido tomatazo.
Viene luego una bronca llena de dimes y diretes entre la presidenta y el ex embajador gabacho Ken Salazar, tundiéndolo Doña Clau, porque bien sabe que este funcionario era del gremio de Joe Biden, no del “pelos de jilote”. Cómo sea, el gringo sombrerudo responde y “la prasadanta con A”, recibe otro jitomatazo entre ceja, oreja y su retechifiosca progenitora. Entre tomatazo y cebollazo, la mandataria mete la pata en diversas ocasiones, como meter al aro al pobre de Omar García Harfuch, del cual dijera el filósofo de Juárez, “qué necesidad”, pues él tiene buena imagen ante el pópolo (el sabio y bueno, y también entre los que sí piensan), y ahí quedó, desprotegido y recibiendo su pastelazo. Vienen las absurdas declaraciones de Marina del Pilar, y Sheinbaum sale a dar la cara y ¡zas! Otro.
Poco antes, se da el anuncio de que a otros dos gobernadores, ambos de Morena —qué raro— les quitaron su visa para entrar a EEUU: Alfonso Durazo, de Sonora y Américo Villarreal, el tamaulipeco. Sí, adivinó usted, dos certeros tomatazos más. Ya de por sí Claudia venía “enjitomatada” cuando se presenta la burla del FBI para carcajearse del mal gobierno morenista, poniendo en exhibición en un museo, el avión donde trasladaron al “Mayo” luego de su secuestro. ¡Hombre, no la chiflen que es cantada, ya dejen respirar a esta pobre mujer! Pero no, viene otro verdulerazo al saberse que, al hermano de su creador AMLO, el vampiresco Adán Augusto López también le retiraron la visa. Ya quiero que sea lunes para ver con que defensa sale el títere preferido del Geppetto de Palenque. ¿Dormirá bien esta dama?
Al tipo, se le recuerda porque cuando, hablando de la espuma que sube por tener buena estrella, se le nombró titular interino de la fiscalía de la CDMX en 2024, pero un puesto como ese exige un título universitario, que el chico no tenía, pero de pronto, se esa mágica chistera que es la 4T para defender a los suyos, ¡Zas! en menos de 24 horas, obtuvo su cédula en Derecho por el Centro Universitario Cúspide de México —lo que parece una universidad más patito que el tal “Merlín”, íntimo de Sheinbaum— justo al asumir dicha responsabilidad.
También se le recuerda, porque Ulises, como su homónimo de la “Odisea”, llegó, heroicamente, a rescatar a ese otro sinvergüenza que es Javier Corral, ex gobernador de Chihuahua, quien cenaba muy quitado de la pena, cuando llegaron funcionarios de esa entidad para llevárselo al fresco bote por lacra y ladrón, pero Ulises lo rescató de las horribles garras de la trinche justicia, con el sólido argumento de “nomás por mis destos”. Y de ahí “pal´real” como dicen en el rancho, siguió escalando puestos en el escalafón cuatrotero y llegó como jefazo a la Fiscalía Especial en Investigación de Asuntos Relevantes de la FGR, siempre de la mano de mami Ernestina Godoy. La pregunta es: ¿Cómo en la transformación de cuarta, un don nadie sube hasta el Olimpo y adquiere, en un tris, tanto poder?
DE MANTECA: Alguien —no recuerdo quién— escribió, así muy pomposamente, que el ayer es un recuerdo estático; el hoy es un algoritmo en constante movimiento. Lo que otrora nos venía como anillo al dedo, hoy es otra situación, muy diferente y más porque parece que vivimos en una sociedad muy delicada, que, con justicia llaman “de cristal”. En un contexto donde existen personas que se quejan amargamente de que se debe prohibir la exhibición de la inocua película de “Blanca Nieves y los siete enanos”, porque alegan que el príncipe azul, besó a la heroína del cuento, sin su consentimiento.
Sale al aire en la televisión nacional, el simpático Pedrito Sola abriendo irresponsablemente los belfos para escupir que, a veces, le gustaría lanzar carne envenenada a los perros y enviarlos directito al Mictlán de los caninos más tiesos que el asta bandera del zócalo capitalino. Se le vino el mundo encima a Pedrito, por su enojo y se desataron los infiernos en las redes sociales, donde el conductor del programa de chismes “Ventaneando” recibió, desde mentadas de menta hasta amenazas de muerte. Incluso, en el colmo de la exageración, algunos anunciantes del programa mitotero de la Chapoy, amenazaron con quitarles el patrocinio.
Debió Sola, moderar su comentario. Hoy lo que la gente siente por los perros, en nada se parece a lo que otrora pensábamos al respecto. En una comunidad donde los jóvenes no quieren tener hijos, las casas se llenan de “perrijos” —así les llaman a los “chuchos”— y, siempre debió ser así— se respetan y se exigen con puntual decisión, los derechos de las mascotas y en general de todos los animales. Recientemente, platiqué con una persona que ahora se dedicaba a cuidar perros, cortarles el pelo y ponerlos “guapos”, y que, debido a la demanda, optó por dejar su profesión, que era la de arquitecto, para dedicarse a los canidos, porque ahí está el billete, me dijo.
Sí estoy de acuerdo —y espero no me quieran crucificar en el zócalo de la CDMX— en algunas cosas con Pedrito; me choca que entren animales a los restaurantes, tiendas o lugares que no son aptos para las mascotas. Reniego mucho con mis sobrinos, hijos de mis hermanas, que se han llenado de perros, muy bonitos y queridos para ellos, pero que, a su servidor, le revientan el hígado. Yo no les quiero aventar un pedazo de carne envenenada, pero sí tengo derecho a manifestar mi malestar por un perro babeante que está comiendo a escaso metro y medio de donde yo estoy degustando un sabroso bistec, ricamente escanciado por fresca ambarina clara. ... ¡Salud amigos!