Por:
José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo
DE CHILE: Leí por ahí en Facebook, una frase que me gustó, a propósito de las raterías de la dama (?) Guadalupe Taddei, quien generó tal escándalo que tuvo que —muy a su pesar—, renunciar a la presidencia del INE, otrora órgano autónomo y hoy, otro de los juguetes del Reyecito de La Chingada.
La frase decía, con gran acierto: “Hasta para hacer bien las cosas malas, hay que tener educación y clase”, cosas que la señora Taddei, estaba muy lejos de tener. Ella, como otros muchos, pero muchos miembros de la 4T, son tan solo unos nacos, que de no tener nada o llevar una vida austera —que por supuesto, era muy respetable y digna—, se hicieron de dinero mal habido o producto de una descarada corrupción, que se dibuja de mil formas: con contratos jugosos dados a los amigos o, como Taddei, al amante; inflar los presupuestos de obras o adquirir materiales de pésima calidad por baratos.
No faltan los que reciben dinero a raudales por pactos con el crimen organizado; lavado de dinero, fraudes al amparo del poder; extorsiones, pago de piso, despojo o de plano, como cualquier caco callejero, robo descarado. Estas ratas —ellos sí, traidores a la patria—, aparte del hecho ilegal cometido, tienen la insana virtud de la ostentación, les gusta presumir, exhibirse, grabarse, tomarse fotos o mostrarse en público luciendo ropa carísima de marca popoff; haciendo sonar sus joyas, mostrando fanfarrones relojes, dorados y relucientes; zapatos o botas de alto pedorraje, o bien, como hacen Fernández Noroña y Malú Micher, que hasta la hacen de tos si no viajan en primerísima clase o VIP, o rentando aviones privados y helicópteros. Les encanta que los vean entrando a boutiques Prada, Louis Vuitron, Cartier y otras para multimillonarios.
Ya lo dijo “Lloroña”: “es un error que la 4T, exija austeridad a sus integrantes políticos”, que es como decir: “la austeridad es para la chusma populosa, no para los dioses del Olimpo que somos nosotros”, es decir, la austeridad es para “el pueblo sabio y bueno”, “la perrada” pues. El vejete escondido en Palenque, en el colmo del cinismo, hablaba de que su gobierno llevaba una austeridad franciscana y hasta se atrevió con cinismo y burla para el pueblo, sacar un pañuelito blanco anunciando con mucho boato y fausto, el fin de la corrupción. ¡No tiene madre el rey del envilecimiento!
Y claro, lo que más desean los ostentosos: autos deportivos de colección, camionetotas perronas y, no se nos puede escapar, gigantescas y onerosas mansiones, que, a todas luces, no pueden explicarse dado el salario que perciben: desde el Partenón del “negro” Durazo, pasando por la colina del perro de JoLoPo, o la casa blanca de Peña y la gaviota en el pasado, hasta la casa gris del huevón millonario de José Ramón López Beltrán, o la “quinta” del “macuarro” “Lloroña” en Tepoztlán o las millonarias —en dólares— propiedades en Estados Unidos del “cero votos” en el país del norte. Por eso, las lucidas mansiones de Taddei, de tan solo 50 millones de pesares. Y todavía se atreven a decir: "no somos iguales".
DE DULCE: Había olvidado hacer un comentario que me pareció muy mal que se diera, por las consecuencias que esto va a traer y el “sospechosismo”, que me provocan las acciones de los gobiernos cuatroteros. El estado de Morelos, uno de los más violentos y peligrosos de la nación, en meses pasados sufrió varios casos de feminicidios, que salieron a la luz, cuando fue asesinada una estudiante española en la ciudad de Cuautla.
En esa misma población, a mediados de este mes de
octubre, fuerzas de seguridad estatales, capturaron a un peligroso criminal
apodado “el Güero Gym”, al que
después se vieron en “la necesidad”
de liberarlo porque tres policías habían sido privados de su libertad, por
cómplices y sicarios del detenido, y amenazaron con matarlos si no dejaban
libre al tal “Güero Gym”, cosa que al
final hicieron. Eso por supuesto nos recordó que, siendo presidente Andrés
Manuel López Obrador, en Culiacán atraparon a otro dañino hampón, este el hijo
de Joaquín “El Chapo” Guzmán, “El Ratón” Ovidio, quien en la terrible
revuelta que se armó y la autoridad no pudo o quiso evitar y menos contener,
ante los amagos de la criminalidad sinaloense, mejor lo dejaron en libertad,
alegando luego Don Viejito, que se
hizo para salvar vidas. En el caso de Cuautla, Sheinbaum también declaró en las
inanes mañaneras: “siempre se debe
privilegiar el salvar vidas humanas, pero aprehenderemos al criminal”. Cosa
que por cierto no se ha hecho.
Por supuesto estoy convencido de que ese tipo de acciones es un grave error, porque en el futuro, cualquier maleante, no importa su crimen, o el tamaño de su maldad, podrá lograr su libertad y salir de la bronca con este tipo de amenazas. El gobierno de los Estados Unidos mantiene desde hace décadas una política pública oficial y tajante de "no negociar con terroristas ni criminales, ni ceder al chantaje o pago de rescates".
El argumento central es que ceder solo incentiva futuros secuestros y ataques. Se cuenta un hecho del cual no existe ningún registro histórico ni documental que confirme que este haya ocurrido en realidad, pero se recuerda y se sigue contando. Desde mi punto de vista se trata de un mito urbano o leyenda política muy popular en México, la cual se construyó para ilustrar de forma anecdótica el carácter implacable, autoritario y la conocida crudeza en el lenguaje del expresidente Gustavo Díaz Ordaz.
Resulta que, supuestamente un importante personaje, que el dicho popular dice que era el embajador de algún país, o un alto militar y hasta un poderoso empresario, fue secuestrado por una banda de malillas. Estos amenazaron con matar al rehén si no liberaban de inmediato a cuatro o cinco cómplices de su propia pandilla encerrados en chirona. La historieta narra que Díaz Ordaz, preguntó con toda calma, qué quienes eran esos reos y cuando lo supo, respondió con dureza: “…adviértanles a esos hijos de la chingada, que les doy 12 horas para que liberen al secuestrado, si no, mandaré fusilar a estos cinco que quieren libres…”
Santo remedio, se dice que los malandros soltaron a su víctima en un rato. Es
claro que los cuerpos estatales o federales, se pusieron por debajo del “Güero Gym” y se mostraron sumisos y
timoratos. A ver qué sucede en el futuro.
DE MANTECA: Nuevamente —¿cuántas van? — perdió Claudia Sheinbaum, la irrepetible oportunidad de dar un fuerte manotazo sobre el escritorio presidencial para gritar, con autoridad, a toda la 4T, un decidido: ¡Ya basta! Pero no, otra vez decidió irse por lo más fácil, cumplir la enseñanza magistral de su “papá Geppetto”, retacado en Chiapas: echarles la culpa a otros.
Ahora en el caso de las corruptelas nefastas del INE de Guadalupe Taddei, la ladrona del momento, los culpables serán Lorenzo Córdova y Luis Carlos Ugalde. Lo peor, es que cada declaración de la presidenta, tratando de defender lo indefendible la lleva a momentos patéticos, como las que recientemente ha hecho en las absurdas y surrealistas mañaneras, donde niega, rasgándose las vestiduras —un tanto cuanto cochambrosas, por cierto—, que Taddei, no es de Morena y que a ella la puso ahí Lorenzo Córdova, por eso, el culpable es él y no la enamoradilla Lupita.
De pronto, la mandataria federal, olvida que ella, Taddei, fue insaculada de una tómbola donde había cinco nombres, todos adeptos y a modo de Morena y, claro, de AMLO, por lo que, al que sacaran tendrían la seguridad de que entregaría al INE a los poderosos cuatroteros. Olvida la Sheinbaum, los elogios y el adjetivo de honrada que le dedicó "Líopez". También borra de su mente la dueña de palacio nacional que fue la mayoría morenista en el congreso los que votaron para romper la colegialidad dentro del consejo del INE y que fuera ella, Guadalupe, la presidenta todopoderosa que decidía todo y manejaba al instituto a su gusto y placer, incluso esa ilegal —por la forma en que se dio— iniciativa fue propuesta por el senador nayarita Pavel Jarero, de Morena.
Tampoco se acuerda Claudia, que Taddei, fue recomendada por el hoy gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, actual presidente del Consejo Nacional de Morena. Por donde lo vea uno, es imposible deslindar a la pobre mujer del partido en el poder. Queda claro que Sheinbaum sí es la mejor presidenta, pero no de México, sino de Morena.
Es evidente que la presidenta les habla a dos tipos de mexicanos: uno, “el pueblo sabio y bueno” que toma a Morena como una religión —una secta diría yo— y sus decisiones de apoyo no son más que un acto de fe y se tragan todas las mentiras e historietas cuatroteras, porque les llegan previamente digeridas y fáciles de asimilar. Este grupo se caracteriza por la ignorancia, pobre educación, pobreza económica, desposeídos y marginados que llevan como cruz, una terrible desesperación por el incumplimiento histórico de todos los gobiernos, no importando su color, incluyendo este. Ese pueblo al que le habló Andrés Manuel comparándolos con animalitos a los que debe darse de comer, o a los que usó, según su confesión, admitiendo que ellos están ahí para defender a la transformación, alegó que no son un asunto personal sino una estrategia política.
Sheinbaum sabe muy bien, que ese sector es al que le habla y lo
convence de que Taddei no es de ellos, los culpables son otros, lo mismo
Calderón o García Luna, que Hernán Cortés y hoy el nuevo enemigo público de los
mexicanos: Lorenzo Córdova. Y, por supuesto, el otro pueblo al que prefiere no
hablarle Doña Claudia: a los que no nos tragamos sus mentiras descaradas y
deslindes perversos; los que, parafraseando al cacique: “tenemos otros datos”, a los que no nos gusta que nos vean la cara
de idiotas; en resumen, a los que no nos chupamos la amañada, falsa y hasta
fraudulenta historia ñoña, de que Taddei no pertenece a Morena. ¡Presidenta, ya
póngase a gobernar! ………… ¡Salud Amigos!























