Por:
José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo
DE CHILE: Yo voté en 2018 por Andrés Manuel López Obrador, con mis serias dudas, ya que se empeñaba en parar la ya muy avanzada obra del aeropuerto de Texcoco, cosa que me parecía extraordinariamente mal, por el gasto tan excesivo que se había aplicado ya, y por el multimillonario pago que se haría por los contratos hasta ese momento firmados y en marcha. No me equivoqué, "la ocurrencia" del presidente costó al país 113 mil 327 millones 700 mil pesos.
A pesar de esta primera señal de lo que sería la 4T, emití mi sufragio a favor del tabasqueño. Y es que la verdad, reconociendo que desde 1929 cuando lo fundó Plutarco Elías Calles, y a lo largo de 71 años de “dictablanda” del PRI, estuvo plena de corrupción, y esta era para el otrora partido aplanadora, tan solo un atributo del poder. Además, fuera de esos 71 años, había que sumar los seis en que gobernó Enrique Peña Nieto, con el más absoluto descaro en el tema de la corrupción, la cual ejerció hasta el último minuto de su administración, al grado de hacer un acuerdo con su sucesor, el actual presidente escondido en Palenque, su alteza serenísima Don Andrés Manuel López Obrador.
Aparte de su frivolidad y actitud superficial, Peña permitió que sus colaboradores y, sobre todo, la recua de gobernadores priistas depredadores que tomaron lo ajeno como si merecieran por tan solo existir y ser priistas, ese enorme regalo, fue la gota que derramó el vasito ya llenó de indignación, enojo y rabia ante todo esa desfachatez, descaro e impunidad. Borge, los dos Duarte, Yarrington, Hernández, Granier o “nuestro” --por nayarita-- Roberto Sandoval, nos mostraron lo podrido de ese sexenio. Por eso voté por AMLO, quien nos juró acabar con todos esos males del “prianismo” –como dieron en llamar a la oposición para incluir al PAN—.
Ni en mi más horrible pesadilla, pensé que íbamos a caer en un régimen peor que aquel del priorato, más la “docena trágica” panista. Lo que hoy vemos, en una demagógica y falsa dizque “cuarta transformación”, es el caos total y la más descarada abyección. Gente como el propio AMLO y sus hijitos, Sheinbaum, Rocha Moya, Arturo Ávila, los Batres, Fernández “Lloroña”, Adán Augusto, Rocío Nahle e infinidad de cucarachas más, dejan en tamaño minúsculo al equipo peñista. Ni mencionar a los gobernadores de hoy, depredadores e híper corruptos, que harían sonrojar de vergüenza a aquellos caraduras del ayer.
Se vienen pronto las elecciones del 2027 y no hay duda que, como hiciera el viejo PRI, esto durará otros 70 años, de los cuales ya llevan casi ocho y la nación va en picada. No me cabe duda que el fin tendrá que salir del propio Morena, como sucedió con el Revolucionario Institucional. Al tiempo y que lo veamos. Mientras les recomiendo vean cómo terminó el PRI, en el excelente documental "PRI, crónica del fin" de la periodista Denisse Maercker, algo que bien le puede suceder al nuevo Revolucionario Institucional, es decir, Morena.
OSCAR BALDERAS
DE
DULCE: Existe un comentarista experto en la materia de seguridad —o
inseguridad, cómo usted prefiera— y que colabora en buena medida con la
entrevistadora Adela Micha; ese personaje se llama Oscar Balderas, quien lanza
una no tan equivocada teoría de lo que sucedió con el famoso piloto que
supuestamente llevó al narco Ismael “Mayo”
Zambada a los Estados Unidos en un avioncito, mismo que, el FBI ahora que
admitió tener participación en ese secuestro, exhibe, no sin mala leche y burla contra del
gobierno mexicano --tan asustado y desorientado--, el aparato en un museo de la Unión Americana.
Hoy sabemos que ese piloto, mismo que vio todo lo que sucedió a bordo de la aeronave en la que solo viajaban él, Joaquín Guzmán López, hijo del Chapo, y, por supuesto, el “engañado” Ismael Zambada. “Jando” —que así le dicen al afamado piloto—, pudo haber contado toda la historia, esa que, desde el malhadado gobierno de Andrés Manuel y hasta ahora con Claudia, vienen jode y jode, preguntando al gobierno gringo, explicaciones de cómo se llevaron al capo di tutti capi para allá, pero, inexplicablemente dejaron ir sin siquiera —eso dicen ellos— interrogarlo.
Balderas, dice que, para él, hay tres probables explicaciones: primero, el típico error. Es decir, somos humanos —sí los de Morena también lo son—, y simple y llanamente se les fue el tomate entero a la olla. Suele pasar en los gobiernos mexicas, más en el de Morena. Segundo, una completa estupidez, de esas que solo aparecen en las películas de Charlie Chaplin o del Chavo del Ocho, lo detienen y ni cuenta se dieron, entregándolo a los gringos.
Tanto la opción uno como la dos, ya implicaría por lo menos una buena regañada o de plano, la renuncia de alguien, pero sabemos que en México, nadie renuncia, ahí está el caso de Rocha Moya o el senador "caguetas" Enrique Inzunza, quienes a pesar de todos los pesares, no han renunciado a sus cargos y nadie, siquiera, se los ha exigido. La tercera opción, dice el periodista Balderas, es simplemente un acto de terrible corrupción, elaborada para que el pueblo de México nunca se entere de lo que sucedió y seguir protegiendo a los meramente capos del país, los narcopolíticos de la 4T.
Y muestra un caso, que yo llamaría patético. Sabemos hoy, que el piloto llevó a Nuevo México a los dos mencionados personajes, dado que era, como piloto, gente de confianza de los “chapitos”, esencialmente de Archibaldo Guzmán, y, cumplida la misión, regresa o lo regresan al país. Mi opinión es que ya había un acuerdo… “yo los llevo con gusto, pero, al dejarlos me regreso a México, no tengo ni quiero vela en ese entierro”. Tal vez así fue.
Recuerden que esto fue en julio de 2024, siendo todavía presidente —bueno, aún lo es— López Obrador. Así las cosas, y ya de regreso “el Jando” en el país, vuelve a lo mismo, delinquir y dedicarse a lo que sabe. Volar de manera ilegal para el cártel de Sinaloa. Aquí viene lo increíble de la historia: en agosto de 2025, el ejército, de manera inverosímil, pues dicen que, en un retén, detienen al “Jando”, quien declara ser piloto y gente de confianza de los Chapitos.
A las pocas horas, con bombo y platillos, Omar García Harfuch, lo anuncia exactamente así: que han apresado a un piloto de gran relevancia y que es personal del círculo muy interno de los hermanos Guzmán López. Pero —siempre hay un maldito pero—, a nadie se le ocurrió pensar: “A ver, estamos buscando a un piloto, de todas las confianzas de los hijos del Chapo, que se llevó al Mayo para que nos cuente qué diablos sucedió ese día y, acabamos de detener a un piloto que dice ser de todas las confianzas de los hijos del Chapo… ¿ah, canijo, no será el mismo?”
¿A+B, no será igual a C? Lejos de eso, el
gobierno morenista de Sheinbaum lo expulsa del país, porque no fue extradición,
ni los gabachos lo pidieron, violando todas las leyes al respecto, lo echaron de México junto con otros delincuentes.
¿Quiubo? El amable lector ¿se los cree? Yo no.
DE MANTECA: Recientemente el sátrapa dictador de Nicaragua, el gran traidor de la revolución sandinista, el canalla Daniel Ortega, declaró que, en ese país, ya no habría más elecciones para elegir a sus gobernantes y, lo dijo, el muy cínico, justo en el aniversario de la revolución que derrocó a esa otra alimaña que fue Anastasio Somoza. Ortega y su esposa —otra “lindura” de ser humano— Rosario Murillo, la “copresidenta”, están en el poder desde 2007.
Por supuesto, esas terribles acciones las pueden
hacer los que son dueños de una nación; justamente como el régimen de la “Cuarta Transformación” que algunos
despistados veneran y apoyan sin ver el enorme riesgo que eso representa. Hoy
mismo, en México, no en Nicaragua, hay acciones y circunstancias que nos
indican que ya estamos a punto de entrar a una despótica dictadura como la de
Nicaragua o Cuba, o quizá, ya estamos en ella.
Yo, claro que no, voy a defender al Sr. Ernesto Ruffo Appel, ex gobernador panista de Baja California, hoy tras las rejas acusado de participar en la red del huachicol fiscal. Acusado claro está por la Fiscalía —a modo— General de la República que encabeza una de las manos derecha de la 4T, Ernestina Godoy, incondicional de Sheinbaum. Reitero, yo no me hago como Fox, que mete las manos al fuego por Ruffo, porque desde hace un buen tiempo su servidor no tiene la más mínima confianza por ningún político, no importando su color ni puesto político. Sí el acusado es culpable que pague, pero que midan a todos —y miren que hay varios del obradorato— con la misma vara.
Sin embargo, sí me huele mal lo que está haciendo el gobierno claudista, de aventarle todos los caballos con la enorme fuerza del Estado, a ese referente político del PAN que es Ernesto Ruffo. Más porque con toda celeridad —que nos gustarías haber visto contra Rocha Moya o el líder moral de “La Barredora”, Adán Augusto— abrieron una carpeta de investigación y en un tris encerraron a Ruffo Appel sin el debido proceso y justo cuando finalizaron las vacaciones del mundial, donde entretenidos nos olvidamos de los males de la nación. Apenas el árbitro dio el pitazo para acabar con la final del Mundial y ¡Zas! brinca la liebre y acusan al ex gober panista, con tal descaro que fue justo en la entidad donde hace sus fechorías Marina del Pilar Ávila, su "gober preciosa" y, lo peor, nombran a Ruffo el "Rey del Huachicol".
Es claro y no deja lugar a la duda que el gobierno federal actúa con enorme rapidez contra un ícono de la oposición, mientras ignora sospechas de corrupción o irregularidades en gobernantes de Morena, como en los casos de Sinaloa o la inefable Marina del Pilar, actual gobernadora de Baja California, sin olvidar a los recientemente señalados gobernadores sin visa: Alfonso Durazo, de Sonora y Américo Villarreal, el tamaulipeco.
Asimismo, es una burda cortina de humo para desviar la atención de los problemas de inseguridad actuales y de los escándalos políticos que enfrenta el oficialismo morenista. Los abogados y familiares del acusado han topado contra un sólido e ilegal muro de concreto reforzado, que busca a toda costa impedir la debida defensa, evitando a toda costa mostrar las verdaderas acusaciones o impedir que los abogados puedan acceder a documentos valiosos para la defensa, lo que solo nos queda pensar que, así como en Nicaragua o Cuba, México, en pleno siglo XXI tiene ya sus propios presos políticos.
Es evidente además, que el desigual régimen dictado desde Palenque ha soltado a sus perros, entre ellos al más rabioso y lleno de falsedades como el arrastrado y corrupto diputado Arturo Ávila, que se trepa a todas las mesas de debate televisivas y como no tiene ninguna ética, grita a los cuatro vientos que Ruffo es “El Rey del Huachicol”, título que tenía Sergio Carmona, el verdadero socio de los Andys, López, Ojedas, Adanes y cientos involucrados más en este gigantesco fraude del huachicol fiscal. ¡Marranos que son! En descargo, que no defensa de Ruffo, me hago como "la prasadanta con A": ¡pruebas, pruebas, pruebas! ... ¡Salud amigos!