viernes, 12 de mayo de 2023

HISTORIA DE LA PREPARATORIA No. 3 DE ACAPONETA (NOVENA PARTE)

 


Alumnos fundadores sobre los cimientos de lo que habría de ser su aula de clases en la escuela secundaria "Leyes de Reforma"


Por: L.D.C. José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo

(NOVENA PARTE)

VIII. LOS ESTUDIANTES FUNDADORES


Fotografía del aula que el Club de Leones y la autoridad municipal construyeron en la Escuela Secundaria “Leyes de Reforma”. Aparecen en ella de izquierda a derecha y de pie: Tomás Chávez, Juan José de Haro, Teresa Macías, Profesora Conchita Guzmán, Guadalupe Castañeda, Delia López Camacho, Alejandro Melchor López, Gustavo Arteaga, Daniel Mejía y Felipe Ledón. En el mismo orden pero en cuclillas: Humberto Cabuto, Rodolfo Guerrero, Elías Chan, Luís Arturo Algarín, José Luís Fong Choy y David Castañeda.
(Foto cortesía del Dr. Iván de Haro Gaspar) 


Retomando la historia de la Preparatoria, diremos que con ese antecedente de la carencia del aula y el ofrecimiento del Director de la secundaria Prof. Aurelio Soto Soto, de proporcionar el espacio en su escuela, se solucionaba el principal elemento problemático, que consistía en la falta del salón de clases para comenzar, y con la premura de la potencial visita del funcionario estatal de educación Prof. Maximino Hernández Escanio, los vehementes promotores de la novel escuela lograron integrar una matrícula de 25 alumnos, mismos que fueron, además del propio y ya mencionado Rodolfo “Kay” Guerrero, trabajador de la C.F.E.; José Luís Fong Choy Beltrán, quien en el futuro llegaría a ser el Gerente Regional de Teléfonos de México; Felipe Ledón Contreras, reconocido comerciante en ropa años después; Juan José de Haro Reyna, posteriormente abogado, luchador social, docente de la preparatoria, político local y delegado sindical de los profesores de la hoy llamada Unidad Académica Preparatoria No. 3 “Lic. Benito Juárez”. Siguen Luís Arturo Algarín González, notable Ingeniero quien luego de estudiar en la Universidad Autónoma de Guadalajara y pagado por esta prestigiada institución universitaria, se doctoró en Europa y posteriormente impartió clases en la Facultad de Ingeniería y Electrónica. Teresa Macías Bustamante, dedicada hoy a atender un negocio particular de estética y que trabajara durante muchos años en la oficina de recaudación de rentas de la ciudad de Acaponeta; María Guadalupe Castañeda Espinosa, oriunda de Huajicori, quien pasaría a las filas del magisterio. Delia López Camacho, Alejandro Melchor López, de los cuales no sabemos mucho de ellos. Luís Humberto Cabuto Pacheco, quien con el tiempo sería propietario de un boyante negocio dedicado a la venta de refacciones para automotores; David Castañeda Herrera, el cual se tituló de Contador Público en la U. de G. y trabajó llevando la contabilidad de diversas empresas del occidente de país, especialmente de la “Perla Tapatía” y posteriormente como auditor en la Tesorería General del Estado de Jalisco, siendo Jefe, años después del Departamento de impuestos en el sexenio de Emilio M. González Parra, Gobernador de Nayarit y llevó la contabilidad de varios comercios de su natal Acaponeta. Tomás Chávez Ceceña, comerciante, empresario local de ropa y calzado, encargado del Hotel Plaza de la ciudad, posterior profesor de la misma Preparatoria y restaurantero; Ramón O. Morán Osuna, del que no conseguimos mayor información y Daniel Humberto Mejía Dado, profesor recientemente fallecido mientras radicaba en Mexicali; todos ellos fueron los primeros estudiantes de la Preparatoria que finalmente egresaron; ya que de los 25 que de una u otra manera formaron parte de la naciente escuela, solo 14 adquirieron su certificado.


El estudiante Luís Humberto Cabuto Pacheco, realizó un trabajo gráfico que hoy es un ícono entre aquellos que estuvieron en aquella generación, se trata de un compendio de fotografías, ricamente adornada con viñetas, de los alumnos egresados y donde también figuran las imágenes de los dos primeros directores, Antonio Soto Soto y Rodolfo Castillo Sánchez. Este documento con fotos y viñetas ha sido reproducido en muchas fotografías, pero el original lo conserva el Dr. Iván de Haro Gaspar, catedrático de la Preparatoria e hijo de uno de los alumnos fundadores: Juan José de Haro Reyna

Los primeros alumnos en la primera aula de la Preparatoria en terrenos de la secundaria "Leyes de Reforma" y que fue construida por gestión del Club de Leones. Al fondo aparece un pendón de ese club de servicio.
(Foto cortesía del Dr. Iván de Haro Gaspar)

También estuvieron en diferentes momentos de esa primera generación las siguientes personas: el ya mencionado Elías Luís Chan Castañeda, médico cirujano dentista, licenciado en desarrollo cultural, promotor incansable de cultura, primer director de la Casa de la Cultura “Alí Chumacero” de Acaponeta y recientemente fue director del Museo “Amado Nervo” de la Ciudad de Tepic. Agustín Tortolero, dedicado a la agricultura en Acaponeta; Alberto Díaz Machado, del que no tenemos más datos; Agustín García, apodado por sus compañeros como “Palmolive”. También Mario Silva, con el mote de “El Guayabo”; Ildefonso Escobedo Corro, Sergio Cortéz, Fidel Maldonado, de este último sabemos que trabajaba en la oficina de correos; así como tres estudiantes de la comunidad de La Guásima: Gustavo Arteaga Ortiz, que tuvo una exitosa carnicería en Puerto Vallarta; Graciela Medina Arteaga, en el futuro abogada; y Rosa Escobedo Corro.

La primera escolta de la Preparatoria en un desfile del año de 1961. Juan José de Haro, dirigiendo, enseguida Agustín Tortolero, abanderada Guadalupe Castañeda y Tomás Chávez. Atrás a la izquierda José Luís Fong Choy (casi no se ve) y Elías Luís Chan.
(Foto cortesía del Dr. Iván de Haro Gaspar)

Hay que hacer notar, ya que se mencionan tantos nombres al inicio de la Preparatoria, que un Coronel del Ejército de apellido Zepeda Alcaráz, y quien era miembro del Club de Leones, fue fundamental para interesar a los jóvenes a inscribirse en el novel plantel, ya que prestaba su vehículo para hacer propaganda de la escuela y años después para lucir a las Reinas de la Preparatoria, por cierto siendo la primera reina de la escuela, una muchacha que no estudiaba ahí, la Srita. Gloria Betancourt.

Primera escolta, aparecen de izquierda a derecha al frente: Juan José de Haro Reyna, Agustín Tortolero, Guadalupe Castañeda y Tomás Chávez Ceceña. Atrás José Luís Fong Choy y Elías Luís Chan Castañeda, pasando frente a la presidencia municipal. Año 1961, presumiblemente un 20 de noviembre.
(Foto cortesía del Dr. Iván de Haro Gaspar)

Continuando con el tema de los primeros días de la Preparatoria, conversando con algunos de los primeros estudiantes fundadores entrevistados, la camaradería entre todos ellos era notable y el respeto entre pares se daba de manera muy relevante, sin faltar por supuesto las bromas propias de la gente menuda. Si bien es cierto que todos ellos eran jóvenes, hay que decir que algunos ya eran adolescentes mayores a la edad “normal” de los bachilleres, por lo que la madurez era diferente, si se hiciera alguna comparación con la juventud de hoy, cuyas edades fluctúan entre los 14 y 18 años de edad, se notaría la diferencia de pensamiento y actuar. Los primeros estudiantes de la Preparatoria de Acaponeta, eran de edad más madura, fluctuaban entre los 15 y 20 años de edad, habiendo uno que a la sazón contaba con 22 años.



Expresó el Sr. Humberto Cabuto, uno de los alumnos fundadores, que el respeto a las compañeras era a toda prueba y nunca pasó por la mente de alguno de ellos ninguna mala intención hacia las pocas estudiantes del género femenino.

PROF. PEDRO CASTILLO ROMERO

Hace memoria y trae a colación los días en que se iban a estudiar, comenta que había mucho empeño y se apoyaban unos a otros, habiendo jornadas nocturnas de estudio que comenzaban a las 23 horas y era necesario tomar algún medicamento para no dormir, pero por otro lado, como en cualquier plantel escolar del mundo, los estudiantes hacían viajes fuera de los límites municipales como los que organizaba el Prof. Pedro Castillo Romero, quien los llevó a explorar las entrañas de la historia en un viaje a la zona arqueológica de Coamiles y hasta se dieron tiempo para elegir a la primera Reina de la Preparatoria, la cual no fue de las alumnos del plantel, sino que la escogieron del pensil acaponetense en la persona de la bella gardenia Gloria Betancourt.
Hubo, como en todo, alumnos muy destacados en algunas materias, siendo así que el Sr. Cabuto, tiene en mente que el joven Tomás Chávez, brillaba sobremanera en Química y también recuerda que Juan José de Haro Reyna, ya mostraba desde joven su talento para las cuestiones políticas y el debate, por lo que eran comunes sus choques retóricos con el profesor y abogado Ramón Aguiar Andrew quien tenía fama de estricto.
Los primeros alumnos de la Preparatoria tomaban clases de 6 a 9 de la mañana y regresaban por la tarde en el horario de 15 a 18 horas. Fue con el Director Gustavo Chávez Fonseca cuando entró el vigor la existencia de dos turnos, el matutino y el vespertino, por supuesto independiente uno del otro, la diurna de 6 a 12 horas la de la tarde de 15 a 20 horas, por lo que algunos la llamaban escuela preparatoria nocturna. Como dato curioso hay que decir, que ese horario de entrada a las seis de la madrugada, que algunos consideraban criminal perduró hasta el año de 2007, cuando el Comité Estudiantil que presidía el joven Juan Francisco Mora, haciendo pareja con la Consejera Estudiantil Cecilia Morales Tobin, gestionaron ante el Director Antonio Sánchez Valdivia, que se cambiara para las siete de la mañana, es decir, una hora más tarde, ya que en algunos días del año, la oscuridad era total y perjudicaba a decenas de estudiantes que venían a pie desde localidades relativamente lejanas como la colonia Lázaro Cárdenas o Mazatlancito e incluso El Centenario, donde las luminarias públicas prácticamente no existen, además de que no faltaron alumnos que fueron asaltados en ciertos puntos peligrosos de la ciudad. Cosa que finalmente les fue concedida, a pesar de que hubo alguna resistencia de ciertos docentes acostumbrados a ese ritmo. Hay que aclarar que ese horario se instaló porque en los inicios y aún después, muchos profesores tenían sus trabajos profesionales aparte o bien atendían algún negocio y más tarde les era incómodo o imposible de asistir a clases.