lunes, 30 de enero de 2023

DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA

 



Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo


DE CHILE: Tengo la suerte de ser de la generación que aún logró escuchar aquellas formidables y hoy históricas radionovelas como: “Chucho el roto”, “Porfirio Cadena, el ojo de vidrio”, por supuesto “La Tremenda Corte” con “Trespatines”, el Señor Juez, Nananina y Rudesindo. Pero la que más recuerdo es sin duda “Kalimán, el hombre increíble”, acompañado de su discípulo “el pequeño Solín” del que hace poco me enteré que su voz la hacía el comediante Luis de Alba. Algunos de los pasajes de este héroe popular se daban en extrañas selvas, escarpadas montañas, negros bosques o peligrosos desiertos, donde abundaban las arenas movedizas; especie de ojos de arena, casi invisibles a la visión humana, donde si alguien caía ahí, prácticamente ya no salía, porque entre más intentara salir o se moviera, más se hundía el infeliz que había tenido la mala fortuna de toparse en esas trampas naturales. 


Hoy veo con decepción, como principalísimos “ejemplares” de la Cuarta Transformación, tropiezan una y otra vez en estas arenas movedizas del espacio político nacional y se hunden irremediablemente, comenzando por el presidente de la república Don Andrés Manuel López Obrador, quien diariamente sale con ocurrencias insanas, defensas indefendibles y pleitos callejeros contra todo lo que se mueva, revanchas costosas a la nación; y entre más habla, más se hunde. No se diga su protegida, “la pasante de derecho”, ministra pirata Yasmín Esquivel, que entre más niega que se fusiló la tesis de un compañero, más se sumerge y, lo peor, se lleva entre las patas a la UNAM y a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. 


De igual modo, la delfina corcholata Claudia Sheimbaum, cada que defiende al metro y sale con que son “fallas atípicas” o “complots” en el metro de la ciudad de México, más se la tragan las arenas traicioneras. Y no se diga, del “simpatías” ojos de sapo pisado, dirigente de Morena, el tal Mario Delgado, quien en defensa de sus pupilos que violan todas las leyes electorales, cada ocasión en que los defiende y aplaude, se hunde hasta el fondo. Recuérdese a alguien que ya se fue hasta lo más profundo de la traicionera fosa, me refiero al “dilecto médico” Hugo López-Gatoell, quien entre vacunas, datos maquillados y declaraciones forzadas, se fue hasta la sima de la peligrosa arena donde cayó. 


En las radionovelas casi siempre cuando arribaba Kalimán, la persona que se hundía salvaba la vida. Con estos de la “cuatrote” no veo cómo se vayan a salvar. Ni el poderoso e infalible “detente” de AMLO lo hará. Más parecen renuentes a continuar viviendo y hasta se me figuran suicidas políticos. En su suerte lo hallarán. ¡Qué mal por México!


DE DULCE: En un gran circo se ha convertido el juicio en Nueva York, de Genaro García Luna, el ex mero nalga de la seguridad nacional, hoy para su desgracia, en chirona gringa. Veo, y conste que no soy abogado, que el ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe “Borolas” Calderón, la va librando, porque los testigos de la fiscalía no solo no aportan pruebas fehacientes de lo que dicen, sino que además porque su calidad moral y ética simplemente no existe.

 Uno de estos testigos, que llaman “protegidos”, con el mal apodo de “el grande”; reconocido sicario y asesino, echó tierra a Don Genarito, pero no hubo evidencia alguna palpable que lo avale, es solo su palabra contra la del acusado. Imagine usted amable lector que le toca ser jurado en ese tinglado; y el testigo que le habla, sentado en el banquillo, es un sujeto que mató u ordenó matar a decenas de personas que van desde niños y a ancianos inocentes hasta otros chavalos obnubilados por traer unos pesos en sus agotadas billeteras. Un criminal que torturó a seres humanos de la peor manera, que dejó colgados de árboles o puentes peatonales al prójimo que le era contrario a sus intereses; que convirtió en pozole a jóvenes y adultos, hombres o mujeres; que es directamente responsable del envenenamiento de miles de jóvenes que por ese acto perdieron a sus familias, sus trabajos, sus estudios, su dignidad,  su libertad y hasta la vida. 

"El Grande"
Una persona con la calidad humana de este tipo, no puede ser creíble…Que conste que no estoy haciendo de abogado del diablo. Estoy convencido de que García Luna es culpable de lo que se le acusa, pues no se puede explicar el crecimiento y poder del crimen organizado sin la complicidad de funcionarios poderosos como este señor García o sus jefes: Fox, Calderón y Peña. Lo cierto es —y mire usted qué paradoja— AMLO, lo utiliza como cortina de humo en todas sus mañaneras, dando puntual seguimiento al juicio, y distrayendo al “pueblo sabio y bueno” de la creciente inseguridad, la imparable inflación, las violaciones a la ley electoral de sus corcholatas,  a la cabalgante corrupción y mil problemas más.


DE MANTECA: “Siete Leguas, el caballo que Villa más estimaba”…dice el corrido: “…cuando oía silbar los trenes, se paraba y relinchaba…” Alrededor de la historia de Pancho Villa, se han conformado una gran cantidad de mitos, leyendas, mentiras, verdades a medias, inventos y toda clase de cuentos sabrosos…uno de ellos es este del caballo “Siete Leguas”. 

En el corrido, se habla de un soldado federal que cae en manos de los enemigos, equivocadamente villistas, mismos que lo sentencian al paredón. Como última voluntad, el infeliz sujeto, pide ser fusilado montado en su caballo, mismo que Villa, pide a su asistente que le aparte al animal, por educado y obediente. Sigue el famoso corrido diciendo que cuando estaban por jalar del gatillo los fusileros, el equino se lanzó sobre ellos, salvando la vida de su amo, pero corriendo mortalmente herido. Sin embargo, en la historia real —y conste que hay muchas “historias reales”—, no se trata de un caballo sino de una yegua. La autora del corrido es la famosa  Graciela Olmos, más conocida como “La Bandida”, soldadera, traficante en el tiempo de la revolución mexicana, socia de Al Capone, prostituta, proxeneta y madame de uno de los congales de entretenimiento más famoso del México de entre los años 40 a 60; casa a la que asistían artistas tan famosos como Agustín Lara, Marco Antonio Muñiz, los más afamados tríos, Álvaro Carrillo, José Alfredo Jiménez y hasta políticos de primer nivel como presidentes, senadores, gobernadores, poetas y escritores. 

Graciela Olmos "La Bandida"

Ella, la “Bandida” compuso el corrido, pero por razones de métrica, tuvo que cambiar de yegua a caballo. El caso es que en alguna ocasión, estaba Villa bañándose cuando le informaron que una partida de soldados carrancistas se aproximaba. Les hicieron frente, pero la sorpresa y superioridad numérica de los federales los hicieron replegarse. En la huida Francisco Villa se topó con un retén de tres enemigos quienes dispararon al llamado Centauro del Norte, pero la yegua se fue encima de ellos, salvando la vida del caudillo. Herida, la equina logró avanzar precisamente siete leguas hasta un lugar conocido por Villa donde él y otra persona curaron al animal que había recibido un balazo que para su fortuna entró por el pecho y salió por la paleta, salvando la vida y se allegó el cariño de Doroteo Arango, el nombre real del revolucionario duranguense. Espero sus comentarios, sugerencias y datos interesantes al correo: jori.mosahi@gmail.com