domingo, 5 de marzo de 2023

DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA

 


Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo


DE CHILE: Hay algo que en verdad me preocupa: el terrible divisionismo o polarización que actualmente existe en el país. Muy desafortunadamente el presidente de la república Andrés Manuel López Obrador, todas las mañanas agrede —como si esa fuera su función principal como gobernante—  a todo lo que se mueva: se ha “engallado” con las instituciones autónomas (principalmente el INE), con los científicos, con los padres de niños enfermos, con los tristes “aspiracionistas” de la clase media (su servidor entre ellos), los periodistas, los gobernadores o legisladores que no son de su partido, los empresarios, las feministas, algunos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en especial Norma Piña; las universidades y en general a todos los que no piensan como él; a todos ellos los califica con una sarta ya larga de adjetivos: fifís, aspiracionistas, conservadores, neoliberales, clasistas, racistas, alcahuetes, arrogantes, calumniadores, camajanes, chayoteros, cínicos, corruptazos, espurios, farsantes, hampones, hipócritas, huachicoleros, machuchones, y un sinfín de adjetivos que bien pueden llenar una enciclopedia sobre el tema gramatical. 


El caso es que tanto insulto, tanto desacreditar a lo que él llama sus “adversarios”, han hecho doble mella en el ánimo del pueblo en general: para sus seguidores, muchos de los cuales ven a AMLO como alguna vez los católicos vieron la figura del Papa, infalible y casi divino, no realizan un ejercicio de reflexión, duda o incredulidad, es tan solo para ellos un acto de fe que no se contradice. Por el contrario, para los que no concuerdan con sus acciones y decires, cada día que pasan lo aborrecen más o, en el mejor de los casos para el mandatario, lo repudian abiertamente. Con ya cuatro años y dos meses de gobierno y la súper elección del 2024 visible en el horizonte, los ánimos están excesivamente caldeados y no se ve quién —como el Chapulín Colorado— pudiera salvarnos.

Beatriz Pagés
La reciente marcha a favor del INE es una muestra clara de lo que menciono. Fue todo insultos, descalificaciones e innumerables tipos de pullas hacia el jefe del ejecutivo por parte de los asistentes y, sobre todo, el aburrido discurso de Beatriz Pagés, mostrando un panorama casi apocalíptico de lo que se puede venir para la nación, “cucando” al mandatario, no provoca más que preocupación en los que vemos que las cosas se pueden salir de control. 


No se ve tolerancia, ni una minúscula mota de empatía y menos la consciencia de lo serio de la situación en ninguno de los dos polos. Ante la inmensa popularidad que aún mantiene AMLO con el “pueblo sabio y bueno” de su lado, que si bien, ya no será de 30 millones de sufragantes como en el 2018, y menos porque el de Tabasco, no aparecerá en la boleta, sí serán suficientes los votos para llevar a la próxima presidencia al primer gobernante impuesto por dedazo de la dizque cuarta transformación. Digo lo anterior porque no veo a un caudillo en una oposición que se dice unida y de la que solo salen chispas e intereses mezquinos que dan al traste con cualquier posibilidad de triunfo. Creo, aunque lo veo difícil, que hace falta en la oposición un candidato mesurado, que no se caliente a la primera, ni a la segunda ni a la tercera, que se le resbalen los insultos y descalificaciones en las mañaneras. Sin embargo, no veo a quién del lado de la oposición le corresponda ser la figura a vencer. Parafraseando al clásico: “la caballada está famélica”.


DE DULCE:
Muy buena me pareció la iniciativa del gobierno municipal que encabeza Manuel Salcedo Osuna de recomponer las macroletras con el nombre de Acaponeta y que se ubican en la plaza “Miguel Hidalgo”. Un acierto fue además, lograr los servicios de cinco pintores mexicanos que llegaron hasta esta tierra a expresar su arte, ellos fueron Hermes García Carrera, Floriberto Jiménez Lázaro, Rogelio Hernández Zamorano e Ismael Pedroza Sánchez, todos ellos coordinados por el también artista plástico Edgar Romero González, orgullosamente de Acaponeta. 



Cada una de las nueve letras de la palabra ACAPONETA, que por cierto tiene dos versiones, la primera náhuatl que significaría “lugar del frijol enredado en caña de carrizo” y la segunda versión que proviene del tepehuano con el significado de “los que viven junto al río” o bien “los que viven del río”. 



Así pues, decía que las nueve letras de la palabra fueron artísticamente decoradas de la siguiente manera: la primera “A”, lleva un sensacional retrato del mago de las letras Alí Chumacero, tan realista que parece una fotografía. 



La “C” hace referencia al gusto que tiene nuestra ciudad por la música, especialmente por el piano, lo que trae a la memoria los nombres de Agapita Jordán Gama, maestra de piano que enseñó a varias generaciones de acaponetenses. También de la profesora Yolanda Alduenda y de los hermanos Quintero Alduenda. Hay que recordar que nuestro municipio es el que más pianos posee, después de Tepic, la capital. Y esta letra también hace referencia a la gran cantidad de músicos que ha tenido nuestra querida población, como el Prof. Inocente Díaz Herrera, Aurelio Rodríguez “El Calandrio”, Felipe Espinosa “Tanaka”, “Chilo” Morán, entre otros notables. 



La segunda “A”, junto con la “E”, nos muestran imágenes de la rica y diversa gastronomía de esta región del país. En la primera los famosos churros de aquel simpático señor que fue Benjamín Mayorquín, “Min” el churrero y en la “E”, los sabrosos tacos de puerco echado, y las gorditas de gallina, que otros municipios nos han querido robar, pero que son más acaponetenses que la gardenia. 


Sigue la “P” con una postal del templo de Nuestra Señora de la Asunción, que data de 1781. 



La “O” habla de la zona marismeña de Acaponeta, que “muerde” una porción de las ricas y biodiversas Marismas Nacionales. Es la zona camaronera del norte de Nayarit. 



La “N”, es un collage donde aparece el símbolo máximo del municipio, la aromática gardenia; así como la pintura de una bella niña indígena que informa al visitante que en la hermosa zona serrana, habitan pueblos originarios coras, tepehuanos y mexicaneros. Cierra esta letra el monumento del constituyente de 1917, Juan Espinosa Bávara. 



En la “T”, otros dos íconos de Acaponeta, el puente de ferrocarril que atraviesa el río que lleva el nombre del municipio; puente que funciona desde 1910 cuando entra desde el norte “la punta de hierro” a la ciudad. Y una portada de el periódico “El Eco de Nayarit”, el cuarto más antiguo aún en circulación en el país; fundado en 1917 por mi abuelo Don Manuel Sánchez Hidalgo Villalobos y sostenido hasta 1933; continuado por Don Federico Corona un par de años más y por supuesto, la dinastía Sáizar, que inicia Don Martín en ese año de 1935 y hasta 1970 cuando toma las riendas, mi querido maestro Don Rodolfo Antonio Sáizar Quintero, que dirige el —en ese momento trisemanario— hasta su muerte en 2008. De ese año hasta este 2023, la dirección del periódico está en manos de la tercera generación de esa apreciada familia, el Lic. Antonio Sáizar Guerrero. 



Finalmente la tercera “A” de la palabra, en la cual aparece la imagen casi fotográfica del artista plástico Vladimir Cora, teniendo como fondo una de sus obras. Sin duda, estas macroletras que eran unas de tantas más en el país y hoy, con la buena gestión del ayuntamiento, son las bellas y originales del Estado de Nayarit y estoy seguro que de muchas más en la nación. Enhorabuena.



DE MANTECA: Cuenta una didáctica fabulilla, que un venenoso alacrán, andando por el bosque se topó con un arroyuelo el cual le impedía seguir su camino. A la orilla de esa corriente se encontraba una verde ranita queriendo a su vez cruzar el arroyo. Le dijo el escorpión al batracio: “Amiga rana, ¿puedes ayudarme a cruzar el río? ¿Puedes llevarme sobre tu espalda? A lo que el asombrado anfibio, replicó: — ¿Que te lleve a mi espalda? ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco y estás loco en preguntarme eso! 

Sé bien que sacarás tu aguijón, me picarás y me matarás. Lo siento, pero no puede ser. —No seas tonta, ranita —le respondió entonces el alacrán—. ¿No ves que si te pico con mi aguijón te hundirás en el agua y que yo, como no sé nadar, también me ahogaré? La rana, después de pensárselo mucho se dijo a sí misma: —Si este escorpión me pica a la mitad del río, nos ahogamos los dos. No creo que sea tan tonto como para hacerlo. Entonces, la rana le dijo al arácnido: —

Mira, lo he pensado bien y te voy a ayudar a cruzar el río. Dicho esto, el escorpión se colocó sobre la resbaladiza espalda de la rana y empezaron juntos a cruzar el río. Cuando habían llegado a la mitad del trayecto, en una zona del río donde había remolinos, el escorpión picó con su aguijón a la rana. De repente el verde animalito sintió un fuerte picotazo y cómo el veneno mortal se extendía por su cuerpo. 

Y mientras se ahogaba, y veía cómo también con ella se ahogaba el escorpión, pudo sacar las últimas fuerzas que le quedaban para decirle: —No entiendo… ¿Por qué lo has hecho? Tú también vas a morir. Entonces, el alacrán la miró y le respondió: —Lo siento ranita. No he podido evitarlo. No puedo dejar de ser quien soy, ni actuar en contra de mi naturaleza, de mi costumbre y de otra forma distinta a como he aprendido a comportarme. Y desaparecieron los dos, el escorpión y la rana, debajo de las aguas del río. 

Este cuentecillo me ha abierto los ojos y hoy, al momento de escribir estas líneas, escucho una nueva defensa que hace López Obrador de la pasante de derecho, la “ministra pirata” Yasmín Esquivel, quien ahora con dos tesis plagiadas insiste en su inocencia y se niega  a renunciar a tan digno cargo, hoy manchado por ella. Al ser nuevamente cuestionado por los periodistas que le pidieron explicara qué ha pasado con la tramposa ministra, AMLO dijo: “No, no ha pasado nada, como nada pasó cuando Felipe Calderón me robó la presidencia”. En un primer momento me fui como Condorito de espaldas ¡Plop! Pero enseguida entendí que el presidente es como el alacrán de la fábula: no puede evitar actuar así porque esa es su naturaleza. Dijeran los clásicos: ni hablar del peluquín. Espero sus comentarios, sugerencias y datos interesantes al correo: jori.mosahi@gmail.com