jueves, 24 de marzo de 2011

EL MITO DE NUESTRA SENORA DE HUAJICORI EN EL ALTIPLANO Y PLANICIE DE LA REGIÓN TEPEHUANA (2a. Parte)

  
 Por: Dr. Efraín Rangel Guzmán

A pesar de que en algunos textos se nombra tepehuanesa los integrantes del grupo étnico que nos ocupa, a lo largo de este trabajo utilizaremos la palabra tepehuanospara denominarlos ya que por un lado los nativos de las partes bajas de Nayarit, especialmente los huajicorenses comúmente así les llaman, y por otro, hemos encontrado que miembros de esa etnia también así se autodenominan. También los mestizos del norte de Nayarit suelen identificar a los indígenas indistintamente del grupo que sean como poblanitoso coritas.


2. EL MITO FUNDACIONAL ENTRE LOS MESTIZOS

La narración que cuentan los huajicorenses sobre el origen de Nuestra Señora de Huajicori, de acuerdo a su estructura señala un principio, un desenlace y un final. El mito que conocen los huajicorenses ilustra el origen de la virgen, la travesía que emprende para llegar al pueblo y las condiciones que establece a los nativos para quedarse con ellos. La virgen decide huir de su lugar primigenio en busca de sus fieles y de un espacio más apropiado para establecer el culto.
El mito lo dividiremos en cuatro etapas fundamentales: en la primera se describen las condiciones en que se encontraban los moradores de Huajicori antes de la aparición de la virgen; en la segunda se aborda las causas que originaron el abandono de los indígenas de Sihuacora y la ruta que siguió la imagen para llegar al pueblo; en la tercera, se describirá el momento de la aparición; y en la cuarta, el establecimiento del culto en el lugar elegido por la imagen.

A) PRIMERA ETAPA: APARICIÓN EN EL GUAJE

Señalan los nativos de Huajicori que “en el verano (Palabra utilizada localmente para llamarle a las parcelas que siembran
en tiempo de secas o de aguas) de los Juárez” había una capilla donde se veneraba a San Sebastián. Fue la primera capilla y primera imagen que se tuvo en el lugar (Aseguran los más viejos que todavía alcanzaron a ver pilares y paredes de adobe ya deterioradas de ese templo) Una vez en temporada de aguas duró varios días lloviendo y creció tanto el río que arremetió contra la iglesia y el pueblo, se llevó todas las casas de palma, animales y hasta el santo, quedó desierto el lugar. En ese tiempo el pueblo estaba por la ribera del río Acaponeta, protegido por un malecón natural de paredones de tierra y peñascos. Cuando pasó la terrible inundación los indígenas quedaron muy desconsolados al ver que todos sus bienes se habían ido en el río, la iglesia había sufrido grandes daños y el santo había desaparecido junto con las demás cosas. Al poco tiempo sucedió algo muy extraño. Resulta que a las afueras del pueblo, en el monte se apareció la virgen al pie de un “guaje o árbol cuastecomate” (Tecomate o cuastecomate, es una especie maderable que se desarrolla en climas calidos-semisecos se adapta fácilmente a suelos de baja calidad, presenta flores sesiles adheridas al tallo, las cuales dan origen a frutos en forma esférica que cuando maduran son de color ocre. Al fruto de este árbol le suelen llamar, guaje, tecomate o cuastecomate. En cuanto al aprovechamiento de ésta madera es para la fabricación de artesanías como fustes o sillas de montar. También al fruto se le atribuyen propiedades medicinales para curar la enfermedad de la tos, mediante la preparación de un jarabe que se realiza agregándole un poco de alcohol y dejando fermentar el fruto). Un indígena la encontró, llevó el aviso al pueblo, la recogieron y la trasladaron a la iglesia ruinosa de San Sebastián. El suceso milagroso les trajo alivio y pensaron que se había aparecido para ocupar el lugar de San Sebastián. Pero a los pocos días los sorprendió una nueva noticia, se dieron cuenta que los indígenas de la comunidad de Sihuacora andaban buscándola porque se había venido de con ellos y querían regresarla a su pueblo. Decían que había huido porque cuando le estaban celebrando su fiesta el dos de febrero los indígenas cometieron algunas faltas que no fueron de su agrado, se enojó y los abandonó (Primera etapa: “Precisamente ahí en donde hoy son los veranos de con los Juárez había una capilla que le hicieron a San Sebastián al que veneraban como patrono los indios. Y según platicaban que fue esa la primera iglesia que hubo en el pueblo. Y sí, porque yo todavía alcancé a ver así como pilares de lo que quedó. Esa iglesia se acabó, porque dizque un día se vino un vendaval que pegó tan fuerte, que luego se comenzó a trepar el agua por los paderones alcanzando las casas de palito parado de los indios, capilla, santo, gente, dizque se fue comúnmente lo que alcanzó.[...] quedó pelón todo aquello [...] Días después [...] pasó una cosa que les causó mucha almiración a los indios. Y pos era la virgen que se había aparecido en un guaje retiradito del pueblo. Seguro se apareció para ocupar el lugar de San Sebastián, que sabrá Dios dónde quedó enterrado cuando se lo llevó el río. En eso pos ya este, los indios la pusieron en la capilla de San Sebastián para que no estuviera en lo raso. Al tiempecito, [...] dizque llegó la noticia que la virgen venía de juida de allá de Sihuacora, un pueblito de indígenas que en la mera sierra, todavía más arriba de San Andrés Milpillas, por Durango pues. Entonces dizque, a la virgen le celebraban su fiesta el día 2 febrero, igual que después aquí, verdad. Y pues se les vino [...] porque según platicaban que una vez en la fiesta de ella algo hicieron que no le gustó a la virgen y se les vino [...] enojada. Dizque la buscaron por donde quiera [...])
(Sr. Pedro Guzmán Juárez y Sra. María de Jesús Cortez Mesa).

(Continuará...)

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