Por:
José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo
DE
CHILE: Siento que la presidenta Claudia Sheinbaum, da dos pasos
pa´ delante y uno pa´ tras, o sea, avanza, pero muy lentamente, porque a mi
juicio, lleva en la espalda, la pesada carga de su majestad Andrés Manuel I
Emperador de Macuspana y esa es una rémora difícil de arrastrar. Vea usted
amable lector.
Reconozco, sin lugar a dudas,
la guerra que la presidenta viene librando con el asno güero donald trump
(siempre con minúsculas), ella se ha visto mesurada, juega con calma como
cuando te pones precisamente junto a un burro y estás listo para que no te
pateé. Enfrenta a este extorsionador internacional con inteligencia y
prudencia, lo que bien o mal, le ha ido ganando al rucio unas efímeras
prórrogas en la amenaza constante de los trinches aranceles que, por cierto, ya
le están pegando duro a la economía gabacha.
Parte de la enorme carga que viene remolcando la Sheinbaum, es la acusación trumpiana de que los gobernantes mexicanos tienen “una intolerable alianza” con el narco, pues al pollino gobernante del norte, a ojos de muchos de nosotros, no le falta razón. Gente como Rocha Piedra en Sinaloa, los Salgado en Guerrero, los gobernadores de Tamaulipas, que uno tras otro se ligan al crimen organizado, así como otros virreyes de las entidades que han dejado huella en el bajo mundo y hasta son premiados por los titulares de palacio nacional, tal como hicieron con el gober precioso saliente de Chiapas, Rutilio Escandón, que dejó el estado en ruinas y en llamas, y lo nombran cónsul general de México en Miami…¡hazme el recavor fabrón!
Son muchos los politigrillos, a los que muy bien les queda el saco de “narcopolíticos” y que están en posiciones de privilegio, desde un Manuel Bartlett que la debe desde el artero asesinato del agente de la DEA, Enrique “Kiki” Salazar, y que debe estar preocupado por el corrido tumbado que vaya a cantar en la corte de Estados Unidos, Rafael Caro Quintero, hasta el propio mentor de la Sheinbaum, Líopez Hablador, metido en el narcomundo, hasta el cogote.
Creo, que a la presidenta le faltan asesores, tal como sucedió con AMLO, o bien, como este, simplemente desea que su asesora sea la que sale en el espejo, pues alguien debe decirle que se deshaga de lastres perjudiciales como ese tal Rocha del vecino Sinaloa y otros de igual o peor jaez, sin embargo, esto no sucede y la 4T continúa aceptando y, lo “pior” protegiendo a gañanes como Cuauhtémoc Blanco o Javier Corral. Extirpar esos cánceres de la transformación de cuarta, evitará que el zoquete de la Casa Blanca, sienta la tentación de invadir, cual vulgar “masiosare”, la hermosa patria mexicana, para llevarse de cantarito estos capos y padrinos con permiso oficial.
DE DULCE: Por supuesto que el mitin que se celebrará este domingo en la plaza de la Constitución o el zócalo de la CDMX, es tan solo un acto demagógico más de la transformación de cuarta, muy al estilo de López Obrador. Sheinbaum, émula del tabasqueño no quiso dejar pasar la ocasión y, primero, antes de conocer la decisión del bruto de Washington, en nombre de la unidad nacional —que por cierto ella no respeta, recuerden que dijo que nada tiene que dialogar con la oposición, que para eso estaba la secretaria de gobernación—, convocó a una inútil macro reunión en el ombligo del país para decidir qué hacer frente a trump.
EL PUEBLO SABIO Y BUENO VOTANDO A MANO ALZADA |
Su servidor hasta creyó que volveríamos a los recientes tiempos del obradorato, donde se preguntaría al pueblo bueno, sabio y acarreado, que, a mano alzada votaran por un rechazo unánime al jumento pelos de elote. Sin embargo, ya con el “gran logro” de un mes más de gracia —o perdón, trumpista—, en lugar de cancelar el macro mitin, decidió cambiar el tema, para organizar una celebración nacional gigantesca y carísima, para aplaudir la megalomanía de la presidenta con “A”, y darle vuelo al culto a la personalidad. Todo con música, seguramente por grupos nada baratos y de dudosa calidad, que tanto gusta a la chairiza acarreada.
Porque eso sí, los 24 gobernadores de la transformación de cuarta, están más que listos para hacerle la barba a la mandataria morenista y llenar media ciudad de México con infinidad de camiones abarrotados de borregos y voluntarios a huevo, prestos a gritar porras y loas a una mujer que ha resultado decepcionante en algunos aspectos como este. A esos cientos de miles que llenarán el zócalo capitalino, hay que darles de tragar por lo menos una torta y un frutsi de fresa, o en su caso, regalarles un billete de al menos una Sor Juanita para aplacar el hambre con un guajolota chilanga
DE
MANTECA: En el marco del día internacional de la mujer, fui invitado
por la dirección de Fomento Cultural del ayuntamiento de Acaponeta y el
Instituto de la Mujer Acaponetense, a dar una conferencia sobre una gran mujer:
Doña Marina, o como algunos prefieren Malinalli o Malintzin, pero nunca
Malinche.
La intención de su servidor
fue dejar una reflexión sobre los muchos asistentes a la ponencia, del enorme
proceso por el cual han pasado las mujeres a lo largo de la historia, desde una
Doña Marina, que fue incluso vendida por su madre a esclavistas mayas o bien
cuando, tal como un objeto, fue ofrendada junto a otras 19 compañeras a Hernán
Cortés como una simple moneda de cambio. Hoy, más de 500 años después, por primera
vez en la historia mexicana, tenemos una presidenta de la república, 13
gobernadoras de los estados, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la
preside una mujer y las hallamos en altos puestos empresariales, sociales y
culturales. Yo sé bien, que falta mucho por avanzar, pues en este país, los
feminicidios son una mancha en al diario transcurrir de la república: se
calcula que casi dos mujeres son asesinadas cada día en este remedo de nación.
Tan solo en enero de este año, sacrificaron a 507 mujeres, lo que representa
16.3 casos por día. Que hay una agresión constante y violencia doméstica
sistemática contra miles de damas, que no hallan la salida.
Por otro lado, intenté
reivindicar la imagen de Doña Marina, a la cual la historia oficialista,
injustamente la ha tenido por traidora —algunos ignorantes de la historia,
hasta la han calificado como “traidora a la patria”—. Mal llamada “Malinche”,
porque al que le decían así era al propio Cortés, el término “malinchista”,
asociado a Marina, es totalmente despectivo y se aplica a todos aquello o
aquellas personas que prefieren lo extranjero por encima de lo mexicano,
despreciando la condición de nacional.
Marina fue una mujer extraordinaria, sumamente inteligente y con el don de aprender idiomas, porque además del suyo natural que era el náhuatl, aprendió maya en su condición de esclava y finalmente el castellano, por lo que se convirtió en “la lengua” del conquistador y prácticamente su mano derecha, pues además fue asesora y hasta su amante.
Marina, no pudo ser traidora,
ya que ella no era mexica, por el contrario, pertenecía a una de tantas
naciones indígenas que pagan altos y dolorosos tributos a los aztecas, por lo
que los odiaban; al grado se sumarse a las fuerzas de Hernán Cortés y
participar en la caída de la gran Tenochtitlan. Démosle su lugar en la
historia, pero la verdadera —si es que eso existe— y no en la que construye el
oficialismo en falsos y demagógicos nacionalismos que solo sirven para adornar
hipócritas y fariseos discursos. Grito el nombre de la conferencia: ¡Malinche
NO, Doña Marina SÍ! … ¡Reciban mi saludo
amables amigos, y recuerden que solo con el corazón se puede ver bien, lo
esencial es, invisible para los ojos, salud para todos!