domingo, 15 de marzo de 2026

DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA


 


Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo

DE CHILE: México es el país de las incongruencias y las paradojas. Los gobiernos de los tres niveles, se pasan la vida hablando de las bondades del servicio público: en escuelas, hospitales, transporte o seguridad; si su servidor fuera cínico, diría que, en México, todo lo público, a ojos de los funcionarios, es maravilloso, exultante y no tiene rival en el mundo —¿recuerdan el servicio sanitario de Dinamarca? — sí, todo es sensacional, pero añadiría: “mientras lo padezcan otros”. 



Nuestros gobernícolas, aplauden y casi veneran los servicios de salud públicos; se deshacen en elogios al IMSS, al ISSSTE y a esa cosa que llaman IMSS Bienestar, ah, pero eso sí, al enfermarse todos corren a los hospitales y clínicas privadas donde los costos son altísimos. 


¿La educación pública en México? Según ellos, y lo acaba de gritar Sheinbaum Pardo en alguna mañanera, es excelsa, muy arriba de las escuelas privadas, pero pregúntese usted: ¿A dónde mandan a estudiar a sus hijos los funcionarios públicos? ¡Correcto! A las escuelas particulares de todos los niveles y muchos de ellos al extranjero. Curioso el caso del Secretario de Educación Pública, ni más ni menos, el ojitos de sapo machucado, Mario Delgado, quien tiene estudiando a sus pipiolos en el Colegio Alemán. Mariana Ímaz Sheinbaum, ¿le suena el nombre? hizo una maestría en la Universidad de Barcelona, que es una institución pública, aunque sí tiene un costo, en promedio 4 mil 750 euros, unos 100 mil pesos por la matrícula. Por supuesto hay que sumar los costos de alojamiento, servicios y alimentación. Todos sabemos que los chilpayates de los machuchones de la 4T, están en las aulas de instituciones que son las más caras del país: ITESM, ITAM, la Ibero, el ITESO, La Salle, o cursan estudios profesionales o postgrados en Barcelona, Vancouver, Milán, California o Nueva York.


Desde la “prasadanta con A” hasta el modesto director de alguna área de gobierno, presumen de la seguridad en el México incendiado, siempre, en el discurso, las estadísticas van a la baja, eso sí, ellos no asoman las narices a la calle sin un séquito enorme de guaruras o soldados. Lo mismo, sostienen maravillas del transporte público, y hasta Don Benito Juárez de Petatiux el presidente de la Tremenda Corte, desechó su camionetota Cherokee y dijo que en adelante viajaría en el metro, cosa que, por supuesto no hizo, ni hará. A ellos nunca de los nuncas los verán abordo de esas naves, pregúntenle a Lloroña. Hipócritas, corruptos, falsarios e incongruentes, son los chicos de la 4T, esos que “no son iguales”.

 


 DE DULCE: El primer fracaso de importancia, de la presidenta Claudia Sheinbaum, fue la bateada que le dio el congreso a su dichosa reforma electoral. Ahora, la mandataria, enojada y encaprichada amenaza con un “Plan B”, otro de los legados de Don Rucailino Rugama, escondido en la madriguera de Palenque. Se le olvida a la “prasadanta con A”, que esta reforma que ella quiso hacer, fue el “Plan C” de Andrés Manuel López Obrador, que, si mal no recuerdo, fue una estrategia electoral y legislativa lanzada tras el bloqueo de sus reformas electoral “Plan A” y legal “Plan B” por parte del Poder Judicial, luego entonces, ella ahora implementa el “Plan B” del “Plan C” obradoriano… ¡Jijos de la Jijurria! ¡Ya me hice bolas! Cómo sea, no se rinde Claudia, y presenta un “Plan B”, sin fuerza, sin vigor político, con los carrillos rojos de la pena, y, triste consuelo para ella, se lanza ahora contra los congresos locales y los ayuntamientos municipales, todo bajo la mentirosa y embustera premisa de que el pueblo se lo pide. 


Ayyy, Doñita, parece que quisiera ganar la corona de la Reina de la Demagogia, porque nadie le ha pedido nada de eso. ¿Quién ha visto por las calles de la capital de la república, o de los estados, marchas de gente alzando los puños y lanzando consignas exigiendo una reforma electoral? ¿Qué demonios sabe el “pueblo sabio y bueno” de plurinominales y representación proporcional? ¿Quién ha visto, en las asambleas que realiza Claudia por los estados, alzar la mano a un ciudadano, pidiendo eso? 

No mienta presidenta, todos —hasta el pueblo sabio y bueno o la nación chaira— sabemos, que solo son órdenes que llegan, a través del teléfono rojo, desde Chiapas. Ahora bien, tampoco se piense que esta votación que fue contraria a Morena, por la falta de votos de sus “aliados” el PT y el partido Verde, fue porque esos “sesudos” diputados, se pusieron a analizar si esa iniciativa convenía a los intereses del país, no, esos partidos parásitos del erario nacional, tan solo se pusieron furiosos y votaron en contra de la propuesta obradorista-claudista, porque les rebajaban a su rebanada del pastel patrio y porque Morena, que, como el clásico expresó veladamente que “el que parte y recomparte se queda con la mayor parte”; es decir, se llevaban la tarta completa con todo y velitas, y a la oposición —incluidos sus aliados rémoras— si acaso algo de betún y migajas. Aquí, lo único que prevalece y tiene valor son los intereses de los partidos —todos— y por supuesto, los personales de cada chango encumbrado.

 


DON BELISARIO DOMÍNGUEZ

DE MANTECA:  Don Belisario Domínguez, fue un tipo excepcional.  Médico y político chiapaneco, reconocido hoy como el máximo mártir de la libertad de expresión en México. Luego del cobarde asesinato de Francisco I. Madero y el vicepresidente Pino Suárez, por órdenes de Victoriano Huerta, que se hizo del poder, Don Belisario, siendo senador fue el único que se atrevió a denunciar abiertamente a la “cucaracha mariguana”, haciéndolo desde la tribuna del Senado, llamándolo "usurpador", "asesino" y "traidor". 

Huerta, que era de pocas pulgas, ordenó el secuestro y asesinato de Domínguez el 7 de octubre de 1913. Se dice, aunque esto no está debidamente comprobado, que sus verdugos le cortaron la lengua como un acto de represalia por sus palabras. Hoy, en su recuerdo, el Senado de la República otorga anualmente la Medalla de Honor Belisario Domínguez, la máxima distinción en México para ciudadanos que se han distinguido por su servicio a la patria o a la humanidad. 

A lo que me quiero referir aquí, es que, tanto el senado como la cámara de diputados a lo largo de su historia, ha visto desfilar por su alta tribuna a personajes de la talla de Belisario Domínguez. Hoy, la “calidad Premium” de nuestros legisladores, tiene vergüenzas monumentales y se trepan —más que subir al podio— a expresar tonterías e idioteces y exhibir el cobre de una manera que avergüenza a la patria. Ejemplos sobran, como el de la “inteligentísima” senadora Graciela Gaytán del dizque partido, dizque verde, dizque ecologista, que cuando sube a la tribuna, compite con el mismísimo Cantinflas y escupe babosada tras babosada y así, le pagamos millonadas al año. 

O la “geógrafa” del PT, diputada Dionicia Vázquez, que alega que el malhadado Tren Maya, llega hasta Panamá. ¡Hazme el recavor fabrón! Causa un enorme encogimiento escuchar a la diputada, esta de Morena, de cuyo nombre no quiero acordarme, cuando pasa a leer, a la tribuna, el discurso que obviamente alguien le escribió y ella muestra su enorme “capacidad de lectura” que un chiquillo de segundo año de primaria supera ampliamente. Y dígame usted, amable lector que me sigue: ¿para qué diablos nos sirve una diputada, ella de Morena también, Victoria Gutiérrez, que utiliza el micrófono del congreso de San Lázaro, para aventarnos un rollo alucinante de llevar el café veracruzano al planeta Marte. Sin duda alguna, Don Belisario Domínguez, se está revolcando en su tumba como tlaconete en sal, cuando escucha a esta bazofia. ¡Salud amigos!

 

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