domingo, 21 de marzo de 2010

EL ESCÁNDALO DE LAS PLACAS NAYARITAS

Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo.

En las últimas semanas, quizá meses ya, se ha desatado en todo el Estado de Nayarit, la polémica de las placas vehiculares que deben llevar nuestros automóviles. Esto que en cualquier lugar del país, es algo normal, acá levantó revuelo y gran disgusto entre la ciudadanía, por dos razones: la primera, por ser el segundo reemplacamiento en el mismo sexenio, que para muchos no se justifica en un país y una entidad con fuerte crisis económica.
Por supuesto con el cambio de placas, hay que hacer el de la tenencia vehicular, impuesto por demás injusto, con el cual nos han engañado, una y otra vez, pues no hay político que quiera volar alto, que no se refiera al impuesto como un mal que se debe erradicar. Calderón lo hizo a medias --de ahí el engaño--pues no lo desapareció, como ha sido la esperanza de millones de mexicanos a lo largo de ya 42 años desde que se instituyó, solo lo pasó a los gobiernos estatales, que dijeron, salvo honrosas excepciones, "de aquí soy y a cobrar se ha dicho". Total que hay pagar las placas otra vez y el impuesto que inventaron para cubrir los gastos de la Olimpiada de 1968.
El segundo malestar es porque el gobierno de Ney González, ha borrado de un plumazo el nombre de Nayarit de las placas, con las cuales se identifica la procedencia de las mismas, los vehículos y sus ocupantes, para colocar en su lugar, de manera ilegal y perversa, la leyenda "Riviera Nayarit", que no es más que una marca registrada a favor de la Oficina de Visitantes y Convenciones de Vallarta, Nayarit A.C., organismo privado que se dedica a la promoción de aquella zona turística de este desigual estado, quienes registraron aquella marca en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, como promoción de ventas para terceros, es decir, lo propio de aquel paradisiaco lugar: hospedaje, campos de golf y servicios turísticos, que incluyen bares, restaurantes, ventas de todo tipo de negocios, como ropa, artesanías, paseos turísticos, terrenos, tiempos compartidos, transporte de turistas y todo lo que existe en un lugar que recibe miles de ciudadanos nacionales y extranjeros.
Si bien esta asociación civil, que integran como consejero presidente Diego Ricardo Nieto Potes, consejero secretario Ricardo Orozco Arce, consejero tesorero Carlos Gutiérrez Hinca Pie, y consejeros vocales: Fernando González Ortega, Jesús Aguirre Plasencia y otras dos personas, para hacer un total de siete, que por cierto, ni son nayaritas, no tiene realmente fines de lucro y solo intentan hacer promoción de un lugar turístico, si hay que decir, que alguien forzosamente gana dinero: los hoteles de primer mundo, a los que pocos nayaritas pueden acceder, pues hay habitaciones de varios miles de pesos por noche; restaurantes y bares donde una copa, como mínimo cuesta entre 60 y 100 pesos, y eso por un mugre ron Bacardí Añejo, ventas millonarias de terrenos y tiempos compartidos, etc. Así que ganancias hay y muchas, lo que despertó el interés del Gobierno del Estado, léase Ney, para poner toda la carne al asador, promocionando el lugar con recursos del erario público que son del amable lector, mios y de todos los que pagamos impuestos, pero --así me da la impresión-- descuidando el resto del territorio nayarita, incluyendo el norte, donde vivimos.
El logotipo de la Riviera Nayarit, aparece en patrullas, oficinas de gobierno, decenas de periódicos, páginas web y posters aquí y allá, camisetas, vehículos oficiales estatales, espectáculares, calcomanías, decenas de sitios y objetos más. Solo faltaban las placas de los vehículos y mire, amable amigo que nos sigue, ya está ahí también.
Si hacemos un recuento hiatórico de las placas vehículares, recordamos que el gobierno mexicano, emitía una placa única estandarizada para todas las entidades federativas, solo las diferenciaba el nombre del estado, que acá en la tierra de Amado Nervo era NAY MEX, el año de emisión y el número que identificaba nuestro Estado que creo era el 18. A finales de los años 90, se permitió que cada estado pudiera colocar imágenes alusivas a su cultura, colores, distintivos y significados, tal como hacen en los Estados Unidos; entre las placas que recordamos con esas imágenes son los tomates de Sinaloa y a últimas fechas un tipo sonando la tambora; la efigie de Benito Juárez, en las placas oaxaqueñas o Francisco Villa en las de Chihuahua; el agave tequilero de Jalisco; el Ángel de la Independencia en la ciudad capital o los volcanes en el Estado de México. Hasta hace unos años, en Nayarit aparecieron imágenes de Nuevo Vallarta y la llamado hoy Riviera Nayarit. Esto no quiere decir, que cada entidad puede colocar lo que se le dé la gana, tal como hizo la autoridad cora, pues existe la Norma Oficial Mexicana NOM-001-SCT-2-2000 , que regula la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, donde queda claro que cada estado de la República puede emitir sus propias placas, con el diseño que se les antoje, pero que, ya sea en la parte superior o en la inferior del rectángulo, el nombre de la entidad de que se trate, en este caso Nayarit y hasta donde sabemos así se sigue llamando este espacio geográfico de la costa del Pacífico y no "Riviera Nayarit", que aunque pareciera que es lo único que existe en este hermoso estado del país, no lo es todo.
Así que al aparecer el nombre de esa marca registrada en nuestras placas -digo nuestras porque como pagamos por ellas, nos pertenecen--, estamos anunciando y haciendo promoción y publicidad y no solo no nos pagan por ello, sino que hasta nos cobran. Si Usted estimado lector, abre la página web del equipo "Estudiantes" de la Universidad Autónoma de Nayarit, en primer plano, lo primero que mirará es a un futbolista, vistiendo un uniforme color tinto, que en el pecho y con letras grandes dice: "Riviera Nayarit" y el logotipo de un sol, ocultándose en el mar y dando fondo a palmeras y una tortuga, todo en bellos y vistosos colores. Será muy tonto alguien si piensa que es de a gratis eso en la camiseta. Igual, para los que acostumbran a ver Milenio Noticias por TV, saben que cuando dan el reporte del clima, el patrocinio total de ese segmento y seguramente del noticiero es precisamente la Riviera Nayarit, y mucho dinero debe valer esa publicidad. A ellos les pagan, ¿por qué diablos no me han de pagar a mí, por la misma tarea? ¿es ético que deba dar dinero por un servicio que beneficia a otros que se llevan carretadas de dinero para sus gordas cuentas bancarias? ¿Por qué la SCT, no sanciona la violación de la mencionada Norma NOM-001-SCT-2-2000? ¿Será que también saca raja de este turbio negocio?
Como ciudadano vapuleado por la crisis económica, todo tiene una simple explicación: CORRUPCIÓN. Pura llana y rampante.
Desgracidamente acabaremos pagando las trinches placas, promocionando un lugar que en nada, nada, NADA, beneficia a Acaponeta, por más que me digan lo contrario con sus mentiras oficiales y verborrea demagógica. No hay unidad entre nosotros y por ello se burlan; los líderes sociales solo ven una oportunidad de encabezar movimientos que se pueden politizar y poder llevar en consecuencia agua para sus molinos. El caso es que si seguimos así, después será este punto del país, el Estado Libre y Soberano de la Riviera Nayarit, nuestro gentilicio "rivereños" y nuestro escudo, el Mole Doña María o los tampones "Tampax", lo que deje más dinero.
Por ello, me uno a las voces que gritan con toda justicia: ¡NO AL REEMPLACAMIENTO! ¡NO AL PLACAZO! ¡NO A PROMOVER A LA RIVIERA NAYARIT!
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