Por:
José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo
DE CHILE: Existe una frase sobre política del genial actor del cine norteamericano Groucho Marx, uno de los cómicos más influyentes de la historia, maestro del ingenio rápido y el humor ácido; quien revolucionó la comedia mediante el absurdo y la sátira social. Dijo él algo que bien se aplica a la forma de hacer política en el segundo piso de la cuarta transformación: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.
En la actualidad, la Dra. Claudia Sheinbaum, primera mujer presidenta de esta revuelta nación, se halla —aunque ella se burle en el podio de las cada día más surrealistas “mañaneras del pueblo” y nos califique, a los que no pensamos igual que ella como conservadores, ultraderechistas o “comentócratas”—, se halla, decía, entre la espada de la Casa Blanca de trump (siempre con minúsculas) y la pared de “La Chingada” del jerarca de Palenque.
“La prasadanta con A”, insiste, una y otra vez, en pedir al greñas de jilote: pruebas, pruebas y más pruebas, y en cada una de esas palabras le grita al burro anaranjado “mentiroso” —echándole más gasolina a la fogata—, y si sabemos la clase de bestia que es el republicano mandatario de ultraderecha y racista, la encargada del despacho en palacio nacional, debe de tener cuidado con algunas frases y palabras. Pero lo que más molesta, es que la mandataria nacional se desgaste tanto y se ponga en riesgo, defendiendo lo indefendible.
Un hecho que no se puede negar y hacerlo es suicida, es que “donaldo el trompas”, hizo soberano ridículo en Irán. Dicho de otro modo, “el burro güero”, perdió la guerra, porque la otrora Persia, de ninguna manera es Venezuela, ni los ayatolas son Nicolás Maduro; y como ya están a la vuelta de la esquina las elecciones intermedias de Estados Unidos, a trump no le queda otra que inventarse algo que lo deje bien parado ante el simplón electorado gringo —es decir, los despistados que votaron por él—, y que mejor que hacerle la guerra al narco totonaca y a los narcopolíticos mexicanos que no son pocos.
Todavía el
pasado miércoles, “el nalgas de agua de
horchata” dijo muy claro que su administración tomará las medidas si un
país no puede o no quiere combatir a los cárteles de la droga; a lo que la
Sheinbaum respondió: “nosotros estamos
actuando”. Pero en la terrible realidad, al capo Rocha Moya y a sus
secuaces los tienen bien escondidos y protegidos por una guardia de soldados y
guaruras, que ya los quisieran para anuncio de “galletas Emperador”. Habría que decirle a doña “prasadanta con A”, que calladita se ve
más bonita.
DE DULCE: Los que vemos un problema serio en el caso del requerimiento del Departamento de Justicia gabacho, pidiendo la extradición de diez personas de Sinaloa, entre ellos al gober incómodo Rubén Rocha Moya, al alcalde de Culiacán y al senador Enrique Inzunza, los tres en funciones —lo que es inédito y no tiene ningún precedente, y que por eso nos llaman elementos de la derecha internacional, conservadores entreguistas e injerencistas; ciudadanos que no amamos a México y somos adoradores de Hernán Cortés —¡Qué barbaridad! ¿eso que tiene que ver presidenta? ¡Más seriedad! —, debemos decir que, por el contrario, somos enemigos de que los gringos metan las narices a su gusto y placer por todos los países del mundo y menos en México lindo y querido, que tanto ha sido agredido por ellos.
A diferencia de “la prasadanta con A” o de su Geppetto de Tabasco, que de pronto se las dan de sesudos historiadores, algunos de nosotros sí sabemos, hemos leído y hasta investigado la historia nacional, la verdadera, no la oficial que se acomoda a modo y que lo vimos en el champurrado discurso del 5 de mayo de la dueña de palacio, donde hizo una revoltura marca ACME para justificar el grandísimo error de proteger a un delincuente como Rocha Moya.
Yerra la mandataria, porque lo que menos queremos es ver agentes de la CIA, el FBI, la DEA o el ICE, por las calles del pueblo; claro que no, queremos ver a las fuerzas federales, estatales y hasta municipales mexicanas, dando la cara al crimen organizado y, deteniendo facinerosos como los 10 de la lista trumpiana. Incluso, qué maravilloso sería, que a Rocha y sus nueve trúhanes, fueran procesados y en su caso encerrados dentro del territorio nacional. Sin embargo, lejos de eso, la Sheinbaum ve pasar la vida en medio de los discursos trasnochados y manidos de la soberanía y pide pruebas y más pruebas, que ella, y los machuchones de Morena, empezando por el Hueytlatoani de Palenque Pakal Segundo, sobre cómo se ganaron las elecciones del 2021, con el robo descarado de urnas, los secuestros y atentados contra los adversarios políticos de la 4T y Rocha Moya; ellos tienen pruebas y saben muy bien cómo se conformaron las estructuras financieras alrededor de los hijos de Rubén Rocha para el desvío de tres mil millones de pesos, que incluso la Auditoria Superior de la Federación conoce muy bien y lo tiene registrado.
O incluso el burdo montaje del asesinato de Héctor Melesio
Cuén Ojeda o las reuniones bien documentadas de Rocha con los capos sinaloenses
como el Mayo Zambada. Le diría su servidor a la presidenta, que su nombre
pasará a la historia como una horrible mancha en la crónica patria, mejor que
se ponga a trabajar en pro de este desafortunado país que se llama México y que
deje que los historiadores hagan su trabajo. Le queda mejor hacer festejos
distractores con los chicos coreanos de BTS.
DE MANTECA: Entre los muchos —muchísimos— daños que Andrés Manuel López Obrador, la 4T y Morena han hecho al país, está también el de los derechos humanos, comenzando por las reformas recientes, como la elección popular de jueces y ministros aprobada en 2024, que socavan la imparcialidad del Poder Judicial. La desaparición o total cooptación de infinidad de organismos autónomos por capricho del macuspano cacique, como son los el INE, el INAI, borrando de un plumazo la transparencia o bien la pérdida total de la autonomía de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, colocando a la cabeza de esa institución, a otro titerote manejable y absolutamente lacaya como es María del Rosario Piedra Ibarra, otro indigno personaje nefasto de la “transformación de cuarta”.
Por supuesto, la militarización del país que ha ocasionado toda
clase de afectación de los derechos humanos de la población; el terrible caso
de las madres buscadoras, los padres de niños enfermos de cáncer, los ataques,
desapariciones y asesinatos de periodistas y muchos temas más, que dejan que en
México ese tema es un desastre.
Ante esto, resulta paradójico lo que sucede con el controvertido tema de la “prisión preventiva”, otro legado más de su macuspana señoría. Se calcula que en México existen actualmente unas 100 mil personas en presión preventiva. Hay de dos tipos: oficiosa y justificada. En el caso de la oficiosa, se calcula en 40 mil ciudadanos que están tras las rejas afrontando un juicio, donde una sola persona los acusó ante el agente del ministerio público, y ahí están sufriendo el terror de las ergástulas o mazmorras nacionales.
Morena votó a favor de este tema, aduciendo que, esas personas
deben permanecer tras las rejas, por el riesgo de que se pelen o bien, para que
no entorpezcan la investigación correspondiente. Y digo que es una paradoja,
porque precisamente, esto que ellos votaron tan alegremente —como siempre lo
hacen con las órdenes de “arriba”— es
justamente lo que les está pidiendo Estados Unidos en el caso de Rocha Moya y
cómplices que lo acompañan. ¿O somos o no somos? ...¡Salud amigos!