jueves, 2 de junio de 2011

EL QUE QUIERA ALBICELESTE QUE LE APUESTE



Por: Juan Manuel Estarrón

A punto de arrancar las campañas con fórmulas completas (gobernador, presidentes municipales y diputados) los únicos partidos políticos que iniciarán a tambor batiente con el impresionante derroche de recursos serán el PRI y PRD, porque hemos visto que el PAN –que paradójicamente sugiere comida- no quiere invertirle ni a su candidata a gobernadora Martha Elena García cuantimás en sus demás candidatos. En pocas palabras la campaña albiceleste es de lo más piojo a la vista de los nayaritas.

    Sabido es que cada partido recibe religiosamente sus prerrogativas por parte del IFE que son proporcionales a los resultados de su última elección federal; en este caso el PAN recibió un poco más que el PRD y esto no se ha reflejado en la campaña de Martha Elena y sin embargo su posicionamiento de acuerdo al intención del voto ya es superior a los demás adversarios.
     Esto no quiere decir que la tendencia ganadora pueda sostenerse durante el mes que falta de campañas si falta la etapa más difícil donde el posicionamiento de los candidatos a regidores, presidentes municipales y diputados son esenciales para fortalecer a los candidatos a gobernadores por su penetración en el pueblo; sobre todo la nueva modalidad de elección por demarcaciones para regidores.
     De acuerdo a la tendencia que lleva la campaña de Martha Elena con una austeridad que raya en tacañería es de suponerse que así continúe hasta el final: el PAN colgado de su candidata esperando que gane para apropiarse las medallas o si pierde frente a la “Ola Roja” al menos subir al segundo lugar como fuerza electoral, es decir que también perdiendo se ganan plurinominales.
     Todo esto es muy extraño porque viendo la inercia triunfadora de Martha Elena y su discurso también de triunfo, el comportamiento de su partido se percibe extremadamente tibio y reservado cuando debiera ser todo lo contrario como corresponde a un partido que presume ir arriba en las encuestas.
     Si a los albicelestes les cayó del cielo una buena candidata lo menos que se espera es que sea arropada no solamente con buenos discursos y asesoramientos, sino que requiere de una fuerte inversión de recursos económicos y logísticos para hacerle frente a dos partidos que están sobrados de eso y más, incluyendo las mil mañas de cada tres años.
     Por ejemplo, el PRI y PRD en sus precampañas movilizaron a miles de gentes en cientos de autobuses por lo que era impresionante ver grandes concentraciones y marchas gracias a la enorme inversión en medios de transporte; aquello fue apenas una probadita de lo que serán capaces en la mera madre de las campañas de cada seis años.
     Y así como dejaron a la entonces precandidata Martha Elena sin espectaculares nada más porque –dicen- se tardó en contratar su elaboración, lo mismo puede ocurrir enseguida que quieran contratar autobuses en líneas locales cuando se encuentren con la sorpresa que están todos contratados; esto ya ha ocurrido anteriormente.
     Es que los que juegan chueco ni la ley electoral “estricta” los amedrenta, lo han hecho siempre brincándose los topes de campaña y la única sanción que reciben es económica para el partido “infractor” que, a la vez, es descontada en abonos de sus prerrogativas; seguramente que el PAN ha recibido por esta vía algunas sanciones fuertes de ahí su extrema precaución que hasta el jocoque le sople.
     Sin embargo Acción Nacional aquí en Nayarit tendrá que hacer a un lado todos los prejuicios y miedos si es que quiere ganar la gubernatura; sencillamente porque su candidata está en el centro del huracán por ser la mejor posicionada de todos los candidatos y eso la convierte en blanco de los peores ataques hasta personales.
    Es tanta la desesperación de algunos que no se detendrán en nada por tal de bajarla de las preferencias electorales; por ahí ya surgieron ataques con tendencias misóginas y discriminatorias que hablan mal de la equidad de género, y es así porque de los cinco candidatos a gobernador sólo Martha Elena es representativa de su género y la primera en hacerlo en este Estado.
     Entonces es explicable que la candidata por la paz y el trabajo cargue con un doble lastre: dos caciquismos dispuestos a eliminarla y un machismo ancestral que para sus adentros se repite “cómo vamos a permitir que una mujer nos gobierne”, “Cómo voy a declinar por ella, primero dejaría de ser hombre”.
     Si los panistas, que no cantan malas rancheras en cuanto a posturas de género, siguen como los avestruces esperando nada más el fregadazo pueden irse despidiendo de la gubernatura y presidencia municipal de Tepic, como segunda posición en importancia, además de Bahía de Banderas como el segundo enclave económico de la entidad.
     Con la insurgencia desatada al interior del Revolucionario Institucional que tiene tufo a fractura y división, además de un sol con ciertos nubarrones que le impiden brillar, el PAN tiene todo a su favor para ganar la gubernatura y con un poco de inteligencia el PRD y las izquierdas podrían dominar el Congreso para que los tres poderes quedaran debidamente equilibrados.
     Pero repetimos, para cosechar primero hay qué sembrar; y en este juego –como en todos los demás- el que quiera albiceleste que le apueste.

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