lunes, 25 de julio de 2011

DISTINTIVO DE NAYARIT: SALSA HUICHOL


Por: Angélica Cureño

Con 40 pesos y un kilo de chiles surge en 1949 uno de los productos populares que identifican a Nayarit: la Salsa Huichol. Don Roberto López Flores lleva más de 50 años de prepararla y su reto es producir más, abrir mercado para su nuevo producto exclusivo para botanas: la Salsa Cora, ambas con la misma calidad que le permite facturar millones de pesos al año y tener presencia al menos en más de tres países.

¿Dónde y cómo surge la fórmula?

-Empiezo en la casa de mi padre (calle Zapata 530, en el centro de Tepic) estorbando a mi madre en la cocina. Desde antes que yo naciera mi abuelo preparaba una salsa para las botanas que daba en la cantina, luego fue mi padre quien la preparaba.

La historia se remonta a cuando don Roberto era un joven de 18 años y quedó desempleado, con sólo cuarenta pesos en la bolsa, pago por su trabajo como albañil en la empresa Tabaco en Rama (Tadesa). Eso lo hizo pensar en emigrar; fue su padre quien lo convenció de que se quedara a hacer la salsa, “no tenía mucha confianza a ese negocio, pero por obediencia le hice caso”, comenta don Roberto.

Fue así que compró un molino de mano, una cerradora de corcholatas y un kilo de chile cora, sin pensar que sería el inicio de una gran industria y prácticamente un símbolo de Nayarit.

El primer nombre que pensó para su naciente producto fue “salsa cora”, pero obligado por don Serafín, propietario de una embotelladora local, quien ya tenía registrado cambia el nombre a Salsa Huichol. En ese tiempo de las etiquetas se encargaba la imprenta Ruiz, por la calle Veracruz entre Lerdo e Hidalgo, en Tepic.

Totalmente rudimentaria en su elaboración, en el año de 1949 el joven Roberto hacía a la semana 40 botellas de salsa; sus primeros clientes fueron el restaurante Colón, propiedad de unos chinos radicados en Nayarit, por la calle Veracruz; otro fue el Victoria, entre las calles Zaragoza y Guerrero, y los locatarios del mercado Juan Escutia “con la suerte de que en un restaurante vendía 6 botellas, en otro 12; ya me vi con dinero y compré dos kilos de chile; así hasta la fecha, ahora utilizamos 800 toneladas anuales de chile”.

¿Daba el negocio para traer dinero en la bolsa?

-Pues sí, porque salía a vender. Pero traía un peso muy grande en la espalda: tenía la responsabilidad de crecer y tener dinero para comprar mi materia prima. Fue y sigue siendo el reto de mi vida.

Tiempo de crecer
Años después, en la década de los ochenta, haría el cambio al terreno que durante muchos años ocupó, en la calle Rey Nayar, colonia Los Fresnos, recuerda que no había servicios públicos, rodeado de cañaverales y sólo dos o tres vecinos. Para entonces el reparto lo hacía en una carcacha heredada por un tío. Aún no tenía empleados, toda la semana la dedicaba a preparar y envasar salsa para salir a vender los fines de semana.

-En ese tiempo ya eran sus clientes todos los changarros de Tepic e incursionaba en los municipios de Compostela y Santiago Ixcuintla. “Así me seguí al norte, a Mazatlán, Culiacán, Los Mochis, Hermosillo, hasta llegar a la Baja California. Hasta donde se me acabaran (vendía) las 100 cajas me regresaba, a veces tardaba 40 días en volver”.

-Andaba solo, para entonces me tocó dormir sobre las cajas, comer hasta que hiciera la primera venta y andar en caminos de grava, no había puentes, había que pasar la camioneta en chalanes, así me abrí mi ruta, en medio de puros ranchos. Es en esa misma década de los 80’s cuando recibe la retribución: entra al mercado norteamericano. Y en los 90’s brinca el charco y la Salsa Huichol llega a España.

¿No Había temor de que no gustara su producto?
-Nunca. Además ya estaba impuesto a que me dijeran “no”, y a insistir. Delante de mí había otras marcas, estaba La Guacamaya (de Sinaloa) y de las locales eran El Águila, El Imperial, La Costeña y El Buen Gusto. Primero nos repartíamos el mercado, después yo les gané; me ayudaban los comerciantes y empezó la promoción de boca en boca, que es la que más sirve.

Los regalos de Don Emilio

Ya sea en la Central Camionera o en el aeropuerto Amado Nervo, es común ver al lado de las maletas las cajas de salsa, es el distintivo de los nayaritas a la hora de viajar. Gracias al político y gobernador del estado Emilio M. González el producto se hizo popular (igual que el ron Bacardí “quemadito”). Fue él quien siendo congresista gustaba de regalar a diputados, senadores, visitantes y amigos barcinas de camarón y cajas con salsa Huichol, decía que era la mejor combinación y el mejor regalo. “Él fue muy buen cliente”, dice don Roberto. Pero quienes ayudaron a expandir el mercado fueron los migrantes, los paisanos, en los Estados Unidos, quienes en cada viaje la compraban por cajas.

¿Hasta dónde piensa llegar?
-Después de que vendí las primeras 40 botellas ya no paré, ni pienso parar. Ahora producimos cuatro mil cajas diario, pero mi deseo es producir más. La prueba es que a España se enviaban en el año 2006, en barco, 100 cajas en un mercado que se ha mantenido por una década. Nunca me he quedado sin ventas, sólo bajan en temporada de veda, pero es normal.
Don Roberto López Flores
El Distrito Federal es un mercado difícil, no estoy con los grandes, pero mi producto se distribuye en Sam’s, Wall Mart, Comercial Mexicana, Gigante y en tiendas Ley, en las plazas donde hay demanda. Y ahí no para. Necesitamos conquistar ciudades que estén industrializadas, Celaya es la muestra.

Otros gobiernos coquetean con la Salsa Huichol

Gobiernos de otros estados hacen propuestas al propietario de Salsa Huichol para que mude su planta a sus terrenos, entre ellos están Aguascalientes y Veracruz. “Me hablan los secretarios de los gobernadores, me dicen que me están esperando allá, me dan un mundo de facilidades, como regalarme el terreno con todos los servicios, tranquilidad laboral, todo, a cambio de que nos vayamos. Tengo solicitudes muy serias; pero yo soy tepiqueño, eso es lo que me detiene”.

Poco atractivo contratar más empleados
-“México ocupa empresarios. No empleaditos”, es la frase que dice don Roberto a los jóvenes estudiantes que visitan su empresa y les dice que tienen que trabajar mucho “porque llegar y poner la manita así cada quincena es muy fácil, pero los vuelve mediocres”.

Y va más allá en su disertación: yo no sé como los políticos hablan de generar un millón de empleos ¿en base a qué empresas? Dónde están las empresas que van a generar todo lo que dicen, no las hay. Yo tengo pocos empleados y todo porque la Ley del Trabajo está dura, son 997 (artículos) en contra de la empresa y tres a favor, y condicionados; esa ley se hizo con Lázaro Cárdenas, hace 50 años; todos los países están operando bajo las necesidades, no bajo principios de aquel tiempo.

La demanda del producto está en crecimiento, y don Roberto López tomó la decisión de cambiar la planta donde se produce la Salsa Huichol a un nuevo terreno, en el municipio de Xalisco; en lo que antes fueron bodegas de Tabacos del Pacífico Norte. Y anuncia que diversifica su producto con la introducción de la variedad “Cora” para sazonar botanas, lo que faltaba por hacer “el mercado es el que me lo está pidiendo, no vendo en las mismas cantidades que la Huichol pero marcha bien”.

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