Por:
José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo
(NOTA: esta columna se publicó en El Eco de Nayarit, el domingo 17 de mayo)
DE CHILE: Yo me pregunto —y lo hago con seriedad, aunque algunos lo duden— si la presidenta de la república mexicana no está totalmente arrepentida de encabezar el devenir de la patria. Siento que ella, en la soledad, maldice haber sido considerada una simple “corcholata” y hoy ser la mera precisa de México. Y es que Claudia Sheinbaum, recibió el famoso “legado” de su creador el tlatoani de Palenque. Una herencia llena de mentiras, soberbia y discordia tal que los mexicanos, por él divididos en buenos —los que se tragaban sus falsedades y le aplaudían— y los malos —los que no podemos estar a favor de sus ocurrencias, mentiras y bandidajes.
Sheinbaum, nada hoy en un enorme océano de podredumbre y fango en que han convertido el país un enorme número de trúhanes y depredadores del erario, que van desde los hijos de AMLO; los dos congresos legislativos morenistas, los ministros del acordeón y sátrapas despreciables como Rocha Moya, Américo Villarreal, Adán Augusto, Fernández “Lloroña”, Rocío Nahle, María del Pilar Ávila y un enorme grupo de alimañas que vienen hundiendo a la pobre Claudia.
Desde mi punto de vista, Sheinbaum tiene como únicos aliados a Omar García Harfuch; también al titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, otro Omar, este Reyes Colmenares; a Ernestina Godoy, al frente de la Fiscalía General de la República y, aunque parezca increíble, a donald trump (siempre con minúsculas). Con eso, bien puede Doña Claudia, alzar la voz y gritar un definitivo ¡Ya basta Jijos de la Jijurria! Y que se escuche hasta “La Chingada”. Pero…lejos de eso, “la prasadanta con A” se empeña y se empaña al defender lo indefendible en el caso de Sinaloa. ¡Pruebas!, alega; ¡pruebas! grita a los cuatro vientos; ¡pruebas! y ¡más pruebas! insiste un día sí y el otro también en la mañanera.
Hasta mandó a Omar García Harfuch a decirle al mundo poniendo cara de yo no fui, que “No se detectaron conductas ilícitas en el gobernador Rocha, y no solo eso: estuvimos operando todo lo que va de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum con resultados que ustedes conocen que aquí se han informado.” O sea, le dieron el espaldarazo al pillo de Badiraguato, quien junto con el senador Enrique Inzunza, otro alacrán de esa noble tierra sinaloense, se encuentran escondidos y protegidos por guardias del gobierno federal. Si García Harfuch, al que veíamos con buenos ojos, tuviera una pizca de dignidad, renunciaba al cargo, evitando así defender a esas lacras del morenismo.
Apenas el viernes pasado, trascendió que la UIF, en acuerdo con la FGR había bloqueado las cuentas bancarias de los diez funcionarios solicitados por el departamento de justicia de Estados Unidos, incluyendo las de los hijos de Rubén Rocha, otros juniors depredadores; Claudia, en la mañanera de ese día, expresó que no sabía nada, lo cuál es común en la mandataria que, como el marido cornudo, es el último en enterarse y con ese hecho, casi descalifica a la UIF, otro de sus aliados.
Me queda trump. Soy de los que reconoce, que la presidenta Sheinbaum, ha sabido capotear las cornadas del búfalo pelos de jilote, que, por razones electorales, quiere hacer la guerra contra todo lo que se mueve y México es un jugoso objetivo para el representante del colonialista y mamilón “Tío Sam”.
La mandamás de México, todo le ha cumplido al burro güero: le pidió a Claudia 10 mil soldados en la frontera y esta se los dio. Pidió el “dios de la guerra del norte” que México aplicara aranceles de entre el 25 y el 50% a los chinos y Sheinbaum accedió. Para presionar a la "encargada del despacho" de la presidencia, trump ha pedido la extradición de maleantes y ella, ya le dio en bandeja de plata a 92 reos. El racista de la Casa Blanca pidió suspender la venta (regalada, por cierto) de petróleo a Cuba, y Doña Claudia, lo hizo, cambió el vital combustible —vital para los cubanos— y mejor les envió chocorroles y tlayudas. Dejaron las autoridades mexicanas que el FBI viniera a México y atraparan a aquel famoso deportista olímpico canadiense Ryan Wedding, sin que hubiera “dope” en el ejido —eso sí, hoy traen de un ala a la gobernadora de Chihuahua, por las mismas causas—. Estados Unidos exigió agua del Río Bravo a México y la presidenta se la dio, y también ha permitido el ingreso de tropas gabachas a territorio nacional, para adiestramiento técnico y táctico e incluso para misiones conjuntas de seguridad. Todo le ha dado la Sheinbaum al trompas y ahora, inexplicable, ella no halla cómo patearle el blanco trasero al asno “pelos lacios”, luego de la lista de los 10 narcopolíticos mexicanos, que la dueña de palacio nacional ha cobijado irracionalmente contra viento y marea.
De hecho, cada vez que ella grita “¡pruebas!”, es como decirle al tontolote del norte: “¡Mentiroso!”. Por supuesto, “los primos rubios”, no dan paso sin huarache. Al acusar a los 10 de la deshonrosa lista, viene aparejado el decomiso de cuentas bancarias, casas y propiedades, automóviles y empresas o negocios, lo cual no debe de ser poco. Lo peor para la presidenta y para la patria, es que dos de los 10 narcopolítigrillos, ya se entregaron a las autoridades gringas, dispuestos a cantar hasta el “Ave María” con tal de salvar el pellejo…mientras Claudia esconde a Rocha y al senador Inzunza. ¡Se puso buena esta serie de “Narcos II”!
DE DULCE: Se enojan mucho algunos de mis amiguis chairis, cuando critico y señalo las graves deficiencias de algunas de las faraónicas ocurrencias del zar escondido en Chiapas. No voy a hablar hoy de la suspensión de aquel aeropuerto de Texcoco, que su sola clausura, a capricho del loquillo de López Obrador, representó un increíble quebranto al erario nacional. Solo tocaré una sola obra emblemática del obradorato: el Tren Maya.
Este transporte que destruyó buena parte de la selva del sureste, yo lo sé, lo vi, me paseé en él y me pareció fantástico. Pero como en casi la totalidad de las obras de la 4T y del segundo piso de la 4T, no hay planeación ni un estudio financiero de viabilidad, en este régimen para hacer obras se avientan como el Borras y que diosito nos coja confesados.
El Tren Maya enfrenta una severa crisis financiera caracterizada por pérdidas operativas millonarias, un rápido endeudamiento y una baja captación de pasajeros internacionales; se calcula que registra pérdidas de entre 7.1 y 10 millones de pesos diarios, y lo malo de eso, es que gobierno federal de Claudia Sheinbaum, tiene que apoquinar esa lana para que el “chucu-chucu” de AMLO siga jalando.
Además, también por capricho del diosito de yeso, se construyeron alrededor del trenecito seis hoteles, que administra la Sedena y están al borde de la quiebra, puesto que registran niveles de ocupación de entre el 5% y el 24% mensual, o sea, no son rentables.
¿Otro daño? Sale pues: La deuda del Tren Maya con sus proveedores y empleados se cuadruplicó en menos de un año, pasando de 620 millones de pesos a más de 2,470 millones de pesos. ¡Changos y gorilas! Eso quiere decir, para que vea el amable lector, lo que estamos pagando los que religiosamente aportamos nuestros impuestos, que por cada peso que el Tren Maya genera por la venta de boletos y suvenires, el gobierno federal le aporta entre 20 y 24 pesos en subsidios para el presupuesto operativo de 2026.
El optimista gobierno del cabecita de pañal calculaba que el volumen de pasajeros transportados sería de 8,200 personas diarias, pero la terrible realidad, esa que sistemáticamente negaban AMLO y sus corifeos y hoy la “prasadanta con A”, indica que la meta está lejísimos, pues solo se cumple un triste un 5% de las proyecciones originales. El país está quebrado por cualquier lado que se le vea, y nadie se atreve —ni se atreverá— a tirar a la basura la herencia del Andrés Manuel, el bárbaro destructor de la patria.
DE MANTECA: Estamos a unos días del comienzo del "Mundial de Fútbol de los Ricos" y la FIFA, esa fofa institución que monopoliza el fútbol en el mundo, poco a poco, sin armas, ni sombrerazos se ha venido adueñando del país y dictando sus condiciones para llevarse puños y puños de dinero, prácticamente sin gastar nada.
Ellos han exigido al país, especialmente a la ciudad de México, lo que les ha dado la gana como la restauración total del aeropuerto internacional de la CDMX —lo cual, al menos, quedará para el futuro, si es que finalmente acaban la obra—. Otra exigencia ha sido la rehabilitación de algunas calles, avenidas y espacios de estacionamiento en estadios. Las ratas de la FIFA han impuesto un control absoluto sobre las sedes que humilla a las leyes locales y despoja a los estadios de su propia identidad comercial, al grado tal, que, por ejemplo, los dueños de palcos y plateas han sido defraudados incumpliendo el contrato original.
La FIFA prohíbe estrictamente cualquier patrocinio corporativo ajeno a sus socios oficiales, ya que quiere todo el billullo para sí. Debido a esto, el Estadio BBVA de Monterrey pasó a llamarse oficialmente Estadio Monterrey; el Estadio Akron se renombró como Estadio Guadalajara y el viejo Azteca, luego Banorte, será el estadio de la Ciudad de México.
Los fifosos dueños del balón, impusieron tarifas fuera de la realidad del mercado mexicano. Mientras los accesos más sencillos de fase de grupos rondan los 60 a 120 dólares, las entradas preferentes para el partido inaugural en el Azteca se tasaron en un piso de 875 dólares, desatando protestas de las aficiones locales. Por lo mismo, la gente de a pie, no siente como suyo el Mundial 2026, al menos no como los anteriores de 1970, maravilloso e inolvidable torneo, o el de 1986. Ante esto, al indigno y mamón señor Gianni Infantino, dueño de la FIFA y a todos sus ayudantes, les envío la bienvenida de la porra ¡Eeeeeh putos!...¡Salud amigos!