lunes, 16 de julio de 2012

Y A USTED...¿LE GUSTA SU NOMBRE?



Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo

Quizá la primera evidencia de identidad que tienen los seres humanos sea su nombre, la o las palabras que habremos de llevar colgadas al hombro a lo largo de la vida, para bien o para mal. Hay bellos nombres de las personas, y generalmente los padres se preocupan por legar a sus vástagos un apelativo digno, bello y honroso…pero a veces los nombres de las personas, ni se llevan con dignidad, ni por asomo son bellos y muchas veces no se portan con honra. Todos los nombres, eso sí, tienen un origen, una razón de ser y hasta su posterior transformación, es decir, una etimología que les da sustento y explica algunas cosas.


Ya lo dijo un célebre pensador: el nombre de un hombre es un soplo que lo entumece y del cual nunca se recupera. Es muy probable que amable radioescucha que nos sigue, tenga conocimiento de por qué se llama como se llama, muchos y ese es mi caso, llevamos el apelativo de nuestros padres y hasta se va convirtiendo en una tradición dentro de las familias, su servidor se llama José Ricardo porque así se llama mi señor padre, y él por el nombre del suyo y mi abuelo por honrar el nombre, José Ricardo, de mi bisabuelo, no sé si antes de eso, algunos otros respondían a ese nombre. Hoy, uno de mis hijos es José Ricardo, solo el futuro y el destino nos dirá si sus hijos llevarán su nombre, quizá José Ricardo quinto haga lo que hacen muchos, que endilgan a sus pimpollos con el nombre del santoral del día de su nacimiento y crecerán con los remoquetes de Mamerto, Filogonio o Sisebuto, todo esto claro sin la intención de agraviar a nadie. 

Y es que los padres de los bebés, a veces no se miden, conocí el caso de un muchacho que nació justo el 20 de julio de 1969, el día en que el hombre descendió a la luna, y en homenaje a tan portentoso doble hecho, el nacimiento de su primogénito y el pequeño paso del hombre y gran salto de la humanidad, bautizó a la inocente criatura como Apolo XI, que es el de la nave que hizo la histórica travesía, y quizá lo peor, lo de once escrito con la numeración romana, una X y una I, que algún despistado puede leer como “Ji” o “Xi”.

No hace mucho tuve una alumna con el simpático nombre de Leydilandy, y en broma le decía yo que tenía nombre de parque de diversiones y me voy enterando hace poco que existe el nombre de Disney como primer nombre y Landia como segundo, Disneylandia Rodríguez Juárez, de origen centroamericano. Incluso las marcas comerciales aparecen como apelativos en los individuos Toshiba Pérez, Alkasetzer Ramírez o Nike Sotelo, que no figuran en el santoral cristiano.

Los nombres son como los bigotes, los hay largos como el que tenía el padre de la patria Don Miguel Hidalgo, mismo que era Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mondarte Villaseñor, o bien cortos que son una envidia para los que, como su servidor, nunca caben en ninguna lista y son la causa de innumerables equivocaciones, para los que no me conocen soy José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo, y todo para acabar en un simple, llano y cortito Pepe, lo que me recuerda el nombre de la ciudad de Los Ángeles, cuyo nombre completo es El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles de Porciúncula, y se reduce a un simple L.A. y que bueno, porque eso de Porciúncula, no es nada grato y aunque pareciera el nombre de una enfermedad venérea, tan solo quiere decir que es una indulgencia que se gana el día dos de agosto en las iglesias y conventos de la Orden de San Francisco.

Las telenovelas y muchos personajes famosos son motivo para bautizar a decenas de cientos de chiquillos, hubo un tiempo en México donde surgieron como hongos las Yesenias por el nombre de la protagonista de una telenovela, sé que existen las Blanca Nieves, Michael Jordan y no son pocos los John Kennedy en el mundo. Lady Di, fue muy socorrido en su momento y no dudo que en los próximos años veremos aumentar las Gaviotas en las oficinas del registro civil de los municipios. Que les parece llamarse Astroboy de Dios Gutiérrez o Masiosare Sánchez, sin que eso quiera decir que es un extraño enemigo.

Y no hace mucho un diario argentino dio la feliz noticia del nacimiento de una linda niña, la cual su progenitor esperaba que fuera varón para honrar a su ídolo Diego Armando Maradona, siempre soñó con un Diego Armando en casa, pero siendo mujercita la recién llegada algo cambió, el tipo no se amilanó y le puso a la pequeña Mara Dona. Sensacional.
Otra paradoja es que muchos padres pasan meses alegando, discutiendo, pidiendo la opinión de la familia, comprando libros de nombres y tratando de llegar a acuerdos sobre el nombre de los hijos, todo para que acaben siendo el “el tuercas”, “el mastodonte”, “el pato” o “el chango”, apodos que luego se convierten en nombres propios y adquieren una fama que ni la misma persona espera.

La elección de los nombres es realmente trascendental para la vida de una persona, ya que puede dar un sesgo definitivo en el camino de la vida, por lo cual debe ser tenido muy en cuenta a la hora de elegirlos, buscando sus significados, debido a que pueden repercutir en el desarrollo de la vida.
Psicólogos y especialistas en el tema del comportamiento humano han explorado la sensación de que los nombres influyen en la vida o los destinos de sus portadores, y han descubierto también algunos aspectos sorprendentes en lo que respecta a la psicológica de los nombres. No es lo mismo que te llames Alejandro Magno, que Expropiación Petronila y termines siendo la Chimoltrufia. Elijamos bien el nombre de nuestros descendientes y evitémosles  piedras en el camino con las cuales pueden tropezar. ¿Y Ustedes amigos son felices con su nombre?
 
 (Este comentario se transmitió por el noticiero de la Red de Radio Red en Nayarit el 16 de julio de 2012)

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