DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA
Por:
José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo
DE CHILE: ¿Es malo ser de derecha? ¿Es malo ser de izquierda? ¿Es malo ser de centro o no tener ninguna postura política? Su servidor respondería con otras preguntas: ¿Es malo ser fan del América? ¿Es malo ser fan de las poderosas Chivas? ¿Es malo ser fan del Cruz Azul o no importarle a la persona un pepino el fútbol? Por supuesto es una simple y llana preferencia política y filosófica, que depende de cómo fuimos educados, cuál era la postura de los padres o la familia; la escuela donde estudiamos, el barrio donde crecimos, las lecturas que tuvimos, y mil etcéteras.
Primero hay que ver de dónde emanan esos términos: La división política entre izquierda y derecha proviene de la Asamblea Nacional Constituyente de 1789 durante la Revolución Francesa. El origen de estos vocablos se debe literalmente al lugar donde se sentaron los miembros de la asamblea según su ideología respecto al poder del rey Luis XVI. A la derecha del presidente se sentaban los miembros del sector más conservador, aquellos apoyaban la monarquía, querían que el rey conservara un poder de veto absoluto y buscaban cambios moderados y graduales. A la izquierda del presidente, se acomodaban los miembros más radicales y revolucionarios; ellos se oponían al veto del rey, exigían una transformación profunda del Estado y defendían la soberanía popular y la igualdad social. Los primeros conservadores y los segundos liberales.
El mundo siempre ha estado dividido por dos tendencias, esas que ya vimos o bien, lo que llevó a la devastadora “guerra fría”: socialistas versus capitalistas. En el siglo XIX en México, hubo una larguísima guerra civil, precisamente entre conservadores que se oponían a los profundos cambios y reformas juaristas que entre cosas proponían una sana separación de las cosas de la iglesia con las del gobierno (al César lo del César y a Dios, lo de Dios) y, los liberales; al grado tal, que los primeros hasta trajeron a un emperador europeo a gobernar México.
Hoy, en esta pobre patria, desde 2018 cuando accede al poder el presidente Andrés Manuel López Obrador, incluso desde el primer día de gobierno, inició una campañita que persiste hasta el día de hoy: dividir y polarizar al país, pero no por sus preferencias políticas, sino por algo más indignante y simplón, digno de un gobierno autócrata: si estás conmigo y crees sin pensarlo todo lo que te digo, eres de la 4T y digno de decirte de izquierda; si no estás de acuerdo, entonces no perteneces a mi movimiento, y eres de la derecha, conservadora, neoliberal, traidora a la patria y entreguista…¡Fuchi caca!
Escupió el viejito eremita que vive escondido en Chiapas. Los denuestos, insultos y discriminación de este zafio que, incluso en su enorme rencor por el pasado, llegó a segregar a los que él llamó, en su infinita ignorancia, creyendo que era un “original” insulto: “aspiracionistas”. Tal como hiciera Adolfo Hitler en la triste Alemania de los años 30 y 40 del siglo pasado con los judíos y lo que ellos entendían como “pueblo inferior”; AMLO y ahora la sumisa Claudia Sheinbaum, le han ido metiendo al “pueblo sabio y bueno”, siempre ignorante, que ser de derecha es lo peor del mundo; que quieren entregar el país a los gabachos y que merecen ser fusilados en el Cerro de las Campanas, como ese otro conservador que fue Maximiliano —por cierto, más liberal que Juárez—. Tienen sus propios engendrados enemigos —por supuesto de derecha—: Felipe Calderón, García Luna, los periodistas que no escriben a su favor —comentócratas, les llaman despectivamente—, vamos, hasta a Hernán Cortés es de derecha en este país.
Yo, por mi formación dentro de mi familia, por mi asistencia a escuelas públicas, sobre todo a nivel universidad (UNAM y UAN), por mis lecturas y por convivir con muchos amigos de tendencias socialistas, me considero de izquierda, pero respeto mucho a las personas que miran para la derecha. Me sentiría indigno y falso atacándolos por sus ideas. Más me gustaría que todos los elementos de la 4T, incluidos las deidades de “La Chingada” y Palacio Nacional, así como todos los funcionarios de izquierda de Morena que compran sus “trapitos y joyitas” en Prada, Cartier y vuelan a Europa en asientos VIP, atacaran con el mismo fervor con el que se van contra la derecha, al crimen organizado. Ahí habría coherencia.
DE DULCE: Ya están a la vuelta de la esquina —aunque la esquina esté lejos— las próximas elecciones para sacar a un nuevo presidente —o, y es lo más probable, por protocolo de género, presidenta— municipal y vale la pena hablar de algo que es ya urgente que se haga, la reparación a fondo —no solo colocar curitas— del palacio de gobierno municipal. Según el historiador y cronista Don Néstor Chávez Gradilla, allá en el lejanísimo año de 1888, donde funcionaba una oficina oficial de gobierno, no era más que una triste casucha de adobe y teja, que se hallaba en ruinoso estado por la última inundación que había padecido la población y afectó seriamente a este inmueble.
Por ello, el Prefecto Político de Acaponeta Sr. Don Luís Peregrina, puso la primera piedra con lo que iniciaban las labores para construir de una nueva, más grande y funcional Casa Municipal, iniciando, como debe ser, por los cimientos. Pero, ya en esos tiempos de hace 138 años, el gobierno cojeaba, como hoy, del presupuesto y la obra se tuvo que suspender. Tuvieron que pasar tres años, y en 1891, el gobernante en turno Don Néstor Hernández, reavivó los trabajos, con mano de obra barata ya que utilizó los servicios de los presos, borrachines y malvivientes —lo que debiera hacerse hoy, sacando a los presos a barrer calles o podar árboles— pero además, en ese momento hubo oportunas aportaciones económicas de los comerciantes, agricultores y ganaderos del municipio, y el fuerte y decidido apoyo del Jefe Político y de las Armas del Territorio de Tepic general Don Leopoldo Romano. Después de muchas dificultades y el acarreo de cientos de carretas con material, se pudo finalmente terminar los complicados trabajos de cimentación y, el 14 de enero de 1905, el prefecto político, Don Ramón Maciel dio a conocer dos noticias importantes, primero que ya se estaba trabajando a marchas forzadas en la construcción del palacio municipal y, segundo que se había recibido una circular del Presidente de la República general Don Porfirio Díaz, ordenando que en todo el país, tenían que estar terminadas las Casas Municipales, dentro de las celebraciones del primer centenario del inicio de la independencia de México, el 15 de septiembre de 1910.
Para no hacer tan larga esta historia, hay que decir que se llegó la fecha, pero la casona no estuvo lista, pero a pesar de eso, el prefecto Don José Rosal, colocó en el frontispicio de la fachada del inmueble, una placa tallada en cantera con el número 1910, que luego de unos trabajos de remodelación de la fachada durante el período municipal 1996-1999, se perdió irremediablemente y debiera ser restituido a la brevedad. Hoy, muchas décadas después, la hermosa casona de la calle Morelos, otrora orgullo de los monumentos históricos del municipio, está en la ruina y en vías de colapsar y, no es un presagio fatalista, sino una advertencia real, y sepultará a todos los que estén en su interior en ese momento, incluyendo al presidente municipal y su secretario de gobierno en turno, porque ellos serán los primeros, ya que la parte que está sobre sus cabezas es la más dañada. Me han contado que cuando cae un aguacero en la ciudad, en el palacio municipal se vive un drama; porque incluso las oficinas de la planta baja, reciben el agua pluvial filtrada por las habitaciones del segundo piso, así de grave. Creo, que la última vez que le dieron una buena “manita de gato” fue en el gobierno de Don Joselillo Chávez Rodríguez, si mal no me equivoco en 1999, es decir, hace 27 años.
Ante esa falta de atención y unos curitas allí y otros acá, el deterioro de este monumento histórico catalogado por el INAH, sufre notorio deterioro y, además del peligro que representa, perjudica seriamente la imagen urbana, pues sus costados y fachada, en buena parte, han perdido el enjarre y se mira ruinoso el edificio. Por otro lado, las oficinas del segundo piso inutilizadas, han provocado que la hermosa Casa de la Cultura “Alí Chumacero”, haya perdido su función para convertirse en un centro cívico donde colocan toda clase de oficinas, siendo el caso de la oficina de Telégrafos, ya usando un salón de manera permanente y, otras muchas invasiones como las del INE, ventanillas de atención para agricultores y otras dependencias. No soy ingenuo, sé perfectamente de los graves problemas presupuestales del ayuntamiento y que este tipo de obras —máxime por el avanzado deterioro del edificio— son muy caras, pero alguien tiene que empezar y, por supuesto, él o los que vengan deben, les guste o no, darle seguimiento a la remodelación. Creo que esta es la última llamada.
DE MANTECA: El triunfo de la selección nacional de fútbol, sobre República Chequia —así quieren que les llamen— ha provocado una gran alegría y gigantesca fiesta nacional. Por una única ocasión y parafraseando la canción de Serrat: “Hoy el noble y el villano, El prohombre y el gusano, bailan y se dan la mano, sin importarles la facha…” Y la facha es la deplorable clase política nacional, los funcionarios de primerísimo nivel, AMLO, Sheinbaum, los depredadores partidos políticos, los chairos, los neoliberales, los traidores a la patria. Todos bailaron —bailamos— entre gol y gol. Olvidando que los gobernantes tienen a la nación al borde del precipicio.
Pero mejor voy a exponer aquí algunas
estadísticas interesantes sobre la participación mexicana en los 23 mundiales
que se han organizado, agregando el dato de que, en este mundial, México por
primera vez logró ganar los tres cotejos de la fase de grupos, sumando nueve
puntos. El equipo tricolor se ha clasificado en 18 torneos siendo uno de los
países que más asistencias ha tenido, solo debajo de Brasil, el único que ha
ido a todos, Alemania, Argentina e Italia, todos ellos han sido campeones, solo
México no ha llegado. En ese tiempo, “el
equipo de todos” ha jugado 63 encuentros, ganado 20, empatado 15 y perdido
28, saldo negativo. Ha anotado 68 goles y recibido 101. En el primer mundial de
1930, quedó en último lugar siendo 13 los equipos participantes. También en
Suiza 1954, último puesto, pero con 16 representantes, igual que en Argentina
1978. En el mundial pasado en Qatar, México obtuvo el puesto 22 de 32 naciones.
Sus mejores saldos fueron en México 70, obtuvieron el sexto lugar, con 16
países, y en 1986 también siendo sede, obtuvimos el sexto, pero con 24 equipos.
En ese mundial sí se jugó el mítico quinto partido. ¡Ojalá, la famosa esperanza
verde, sí pegue con tubo y tenga un buen avance! ... ¡Salud amigos!