sábado, 2 de mayo de 2026

LA GRAN OPORTUNIDAD DE CLAUDIA SHEINBAUM

 


Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo

(ACLARACIÓN: Este artículo se terminó de escribir minutos antes de la solicitud de licencia del gobernador Rubén Rocha Moya)

Por supuesto que la noticia, no solo de la semana, sino del sexenio de Claudia Sheinbaum Pardo, es la solicitud oficial por parte del departamento de justicia de los Estados Unidos, para la detención provisional con fines de extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y otros altos funcionarios de Sinaloa, incluyendo a un senador de la república —¡qué bajo ha caído la cámara alta! —, y el alcalde de Culiacán, todos estos en funciones.

El gobierno del burro anaranjado donald trump (siempre con minúsculas) acusa a Rocha Moya de delitos relacionados con el narcotráfico, posesión de armas de fuego y conspiración para importar grandes cantidades de narcóticos en colaboración con facciones del Cártel de Sinaloa, específicamente "Los Chapitos", quienes están cantando como jilguerillos sin jaula, allende la frontera. Eso, por supuesto, desató la furia de los integrantes de la 4T, quien junto con la “prasadanta con A”, han defendido al pelafustán quien cogobierna Sinaloa con el crimen organizado, exigiendo a gritos, una y otra vez: pruebas.

Este gobierno cuatrotero y del obradorato, reclama airadamente le muestren las pruebas, exponiéndose a que, en efecto, las autoridades gringas, le muestren esas pruebas, que a todas luces serán incómodas para Claudia y más para el “Peje” escondido en Chiapas. La pregunta es: con que cara, el régimen actual, demanda “pruebas”, si a ellos no les importó decidir que la UIF puede y debe congelar cuentas bancarias sin ninguna “trinche” prueba y que, además incrementó o hizo más amplia la banda ancha para los delitos que ameritan prisión preventiva. En cristiano, esto quiere decir, que hoy, la 4T puede encarcelar a alguien, antes de juzgarlo y aquí, las pruebas, valen 70 oréganos. Es la doble moral del legado obradorista.

Dos figuras retóricas son recurrentes en los discursos “mañaneros” de la Sheinbaum: la primera, Gerardo García Luna y, segundo, el vocablo “soberanía”. Un día los menciona, y al siguiente también. Vamos por partes, dijera Jack el destripador. Es público y notorio, que Andrés Manuel López Obrador, nunca superó haber perdido la elección de 2006 por un margen mínimo. Nunca se resignó a ello y causó muchos estropicios como cuando tomó y se adueñó del Paseo de la Reforma en la CDMX, provocando quiebra de negocios y la pérdida de decenas de empleos. Ese legado de odio para todo lo que oliera a Felipe Calderón, se lo dejó el hijo de Macuspana a su actual títere que no acaba de funcionar en palacio nacional. 

Cuando detuvieron a García Luna en Estados Unidos, fue día fiesta para el “cuatrotero régimen” y desde entonces no dejan de mencionar a este tipejo, que sí, en efecto, fue uno de los artífices del crecimiento del narco en este pobre país, y evolucionó hasta lo que es hoy, en el régimen de los “abrazos y no balazos”. Esto es importante, pues durante seis años, AMLO desertó de su labor de brindar seguridad a la patria. Aplaudieron a rabiar cuando los mafiosos detenidos en el gabacho, cantaron como los Niños de Morelia, echando pestes y estiércol sobre la figura del Secretario de Seguridad Pública de Felipillo. 


Hoy, “el jefe de jefes” sinaloense, está exactamente en el mismo caso en que estuvo García Luna, allá en la tierra del no menos maleante Tío Sam. “Los chapitos”, el “Mayo” y otras lacras, parecen Pavarottis echando gorgogitos a un gran jurado para traer a Rubén Rocha Moya y meterlo en un negro calabozo junto al odiado Genaro. Solo, que, para la 4T, el primer caso, sí fue legal y lo vitorearon, pero con Rochita ya no les gustó y hasta llamaron ilegal lo que hicieron los gringos solicitando la augusta presencia del hijo predilecto de Badiraguato. Si Sheinbaum quiere ser coherente con lo que dice y con lo que hace —dice mucho y no hace nada—, debe actuar en contra de Rocha, pues ya lo dijo sin rubores: “Lo he dicho siempre en forma clara y hemos actuado en consecuencia: nosotros no vamos a cubrir a nadir que haya cometido un delito”. ¿En serio? Entonces cómo se explica que al gobernador incomodísimo de Sinaloa lo han cubierto con amplio zarape de la protección y la impunidad.

Creo en dos cosas que son como las líneas paralelas, corren una distante de la otra, pero nunca se tocan. Primero, estoy seguro que este caso es una oportunidad histórica e irrepetible para Claudia Sheinbaum. Es hora, y qué mejor pretexto que este negro caso, de romper el pacto de impunidad con el narco, ver por el futuro, la paz y el bienestar —ahora sí, bien empleada la palabreja— de México. Empezar a deshacerse de todas las alimañas que responden al viejo cacique enclaustrado en Palenque, comenzando por uno de los más ponzoñosos como es Rocha Moya y los otros nueve apéndices del depredador sinaloense, para que sirva de escarmiento a los demás, incluido por supuesto, una de las peores sabandijas del sistema como es Adán Augusto López, o bien, bichos corruptísimos como Mario “el ojitos de sapo machucado” Delgado, María del Pilar Ávila y otros gobernadores y legisladores, todos “preciosos”.

Pero, soy realista también y la declaración del jueves de la presidenta atada al déspota tabasqueño, me lo deja claro, cuando expresó, mordiéndose los labios: “Si no hay pruebas es evidente que es político; no permitiremos injerencias”, y en consecuencia —lógica por cierto— avienta la pelotita a la Fiscalía General de la República, lacaya del sistema, una de las joyas de la ya muy adornada corona obradorista, quien “abrirá una carpeta de investigación” que se sumará a las millones que tienen archivadas y retrasadas en el algún oscuro rincón, porque sabemos, que la 4T no investiga a la 4T y menos la castiga, si acaso le dan una embajada al “pernicioso individuo” y tan tan, a otra cosa mariposa.

Imagine usted, amable lector, que por algún milagro, el malandro Don Corleone Rocha Moya, llegara ante las autoridades de los “primos” del norte y, como hacen todos los trúhanes caídos en desgracia, se pone a soltar la sopa… todos los caminos llevan a AMLO, ese reyecito que es dueño del poder ejecutivo —Claudia es de él—, el poder legislativo, del poder judicial, de la fiscalía, de 24 gobernadores, de casi todo el gabinete de Sheinbaum, del INE y de los partidos Morena, PT y Verde, y, lo peor, dueño también del ejército, de la marina y de la guardia nacional. Ante esto, la mandataria nacional nada hará contra Rocha, porque es hacérselo a su jefecito, el capo di tutti capi, quien, con solo tronar los dedos, la depone del puesto donde viene haciendo terrible ridículo.

La otra línea de la cual hablaba, es esa palabra que no se le quita de la boca a la presidenta de pacotilla, es la de “soberanía”, que la saca lo mismo de día que de noche, o bien, para hacer unas ricas enchiladas suizas, sale con el manido cuento de la “soberanía”. ¿Pero, qué significa? La Real Academia Española la define como a la autoridad suprema e independiente de un Estado o colectividad para gobernarse a sí misma. Su etimología viene del latín “super” que significa “sobre” o “encima de”, y del sufijo “anus”, que indica procedencia o relación, formando el término “superanus”, es decir, "el que está por encima". Y, aquí el problema es que la propia Sheinbaum, que debería de estar por encima de todos, está por debajo —muy abajo— de Líopez Hablador, y de sus corifeos, que poco caso le hacen a la “presidenta científica”. Y, lo peor, Sheinbaum para efectos prácticos vale gorro, porque esta nación “soberana”, está también por debajo del crimen organizado que manda y dispone acciones en inmensos territorios de la geografía nacional como Sinaloa y ellos sí, ahí son “soberanos”.


Creo que Claudia debería hacer equipo con los gabachos y dejarse de grillas trasnochadas y de cuarta. Pelearse con “los güeros” o el asno amarillo no es sano, porque tienen la sartén por el mango. Dice ella, sin pensar, que la acusación norteamericana es pura politiquería, aunque ella, hace lo mismo a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, que bien o mal, acabó con un gigantesco narcolaboratorio y ahora la quieren quemar viva en el templo mayor a un ladito del zócalo de la CDMX, acusándola de traidora a la patria y vende soberanías.

Dice la Sheinbaum, que habló telefónicamente con el gánster Rocha y le expresó a este, que no se preocupara y nada temiera —solo Judas temió, Rocha— y, alegre se puso el vejete hampón y, poco faltó para que les gritara a los gringos como hizo el caído en desgracia Nicolás Maduro: ¡Vengan por mí cobardes! Lo cual, es una pésima estrategia de la mandataria de palacio nacional. Estoy cierto, que ella tendría que alzar el teléfono de su despacho, marcarle al mafioso de Sinaloa y decirle sin más trámite: “Gobernador Rocha, por favor presente en las próximas 12 horas su renuncia con carácter de irrevocable”. Es todo, no necesita amenazar o dar de sombrerazos, solo eso —apuesto doble contra tronchado que a las 12 horas o menos deja el puesto— y se quitará tremendo alacrán de encima.

A final de cuentas, repito, todos los caminos en este caso de Rocha Moya, llevan al rancho “La Chingada” donde se oculta el eremita de Tabasco, pero también de la indigna y nefasta jornada electoral de Sinaloa del 2021, también del huachicol fiscal, las transas de las obras faraónicas, las corruptelas de Segalmex, la desaparición del Insabi, el crecimiento gigantesco del crimen organizado y la enorme deuda que tiene México.

De seguir actuando así, Claudia Sheinbaum y de paso México, se meterán en una bronca marca ACME. ¡Qué Dios nos coja confesados!¡bueno, nos agarre!


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