Por:
José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo
NOTA:
Esta colaboración se publicó el pasado domingo 31 de mayo en el periódico “El
Eco de Nayarit”
DE CHILE: Cuenta la mitología griega la triste historia de Orfeo, el músico más grande de la Grecia antigua. Él, por desgracia perdió a su amada Eurídice, una ninfa que fue mordida por una serpiente. Aunque Orfeo no era dios, sino un simple mortal, fue al inframundo a encontrarse con Hades, el rey del lugar de los muertos, a los cuales conmovió sus corazones por su divina ejecución de la lira y su canto. Hades, en un acto de clemencia inusual, le permitió llevarse a Eurídice de vuelta al mundo de los vivos, pero con una condición estricta e inquebrantable: Orfeo debía caminar de regreso a la superficie delante de ella, guiándola, pero no debía voltear a mirarla ni una sola vez hasta que ambos hubieran cruzado el umbral y estuvieran completamente bajo la luz del sol, caso contrario, el espíritu de la bella regresaría al inframundo.
Orfeo y Eurídice tomaron el camino a la superficie en la más terrible de las oscuridades y donde el silencio era sepulcral. Orfeo iba adelante y no sentía a su amada, ni escuchaba sus pasos. Él no supo que eso se debía a que la ninfa era aún una sombra incorpórea. Orfeo, pensando que había sido engañado por Hades o que Eurídice se había perdido en la oscuridad, volteó hacia atrás y solo alcanzó a ver el desesperado rostro de su amada con una mirada llena de amor y profunda tristeza, extendió los brazos mientras era arrastrada de vuelta, como el humo, hacia las profundidades del abismo.
Así como el desafortunado Orfeo, veo a la presidenta Claudia Sheinbaum, avanzando con paso incierto y ya —se le nota en el rostro y en la forma de hablar— con miedo, tratando de salvar a México. Porque a pesar de todo lo que vemos y le oímos a la mandataria nacional, y que es desastroso para el país, quiero creer que no es una mujer malvada, como sin duda lo es Andrés Manuel López Obrador, tipo ambicioso, miserable y perverso, el cual resultó cierto aquello que nos dijeron: “AMLO es un peligro para México”.
Al revés de lo que le sucedió a Orfeo, Claudia sí oye lo que viene detrás de ella: corrupción sin límite, inseguridad galopante, colaboradores ineficaces que solo atienden las órdenes no de ella, sino del ídolo de barro de Palenque; un partido, Morena y sus aliados parásitos y convenencieros, lleno de individuos cada día más impresentables y sin escrúpulos que van desde el diosito de yeso de Palenque, hasta el más humilde pero ambicioso regidor de Morena. Ella lo niega, pero hay una crisis financiera fuerte con el mínimo crecimiento económico, casi cero inversiones, un endeudamiento que no cesa y gigantescas erogaciones que a diario le exigen obras inútiles como el Tren Maya, Dos Bocas, AIFA, Mexicana de Aviación, etc.
Más que voltear a ver si
Eurídice viene detrás, Claudia necesita ver que la viene persiguiendo, porque a
mí juicio, lo peor que trae arrastrando, es al mismísimo Hades, en forma de
Andrés Manuel, el más grande de sus males.
DE DULCE: Ya lo he mencionado aquí, en anterior entrega, no me chupo el cuento de que Maru Campos, la gobernadora de Chihuahua, no sabía que agentes de la CIA actuaban en territorio de la entidad que gobierna; como no confío en ningún elemento de la clase política totonaca, sea del partido que sea, no me trago esa historieta, pero, tampoco voy a negar que el escándalo que hizo la 4T encabezada por la “prasadanta con A”, Doña Claudia Sheinbaum por ese hecho, si bien legal, tiene dos caras: uno armar tremendo borlote político contra una gobernadora de oposición y dos —la más importante— desviar la atención del indefendible caso del narco Rubén Rocha Moya y sus nueve muchachitos acusados por la administración trump —siempre con minúsculas— de narcos y terroristas.
Por supuesto, es inexplicable cómo es que Sheinbaum protege a esas lacras por encima de cosas tan importantes como poner en riesgo la relación con el primer socio comercial de México en el mundo; de ponerse al tú por tú con el loco más desquiciado del planeta y que funge como presidente de la nación más poderosa del mundo. El segundo piso de la transformación que ella encabeza da un trato totalmente diferente a Maru Campos, que a Rocha y sus apóstoles. A Maru, la trae por la calle de la amargura; al mafioso de Badiraguato, le tienden alfombra roja, le hacen caravanas, y todo la infame e indigna tribu de Morena, le aplaude, lo defiende y le muestra su respaldo.
Sin embargo, la actitud de los criminales, su modo de actuar y sus decires hablan claramente que tienen amplia culpabilidad, contrario a Maru Campos, quien no tiene empacho a presentarse ante las autoridades —nada imparciales, por cierto— y dar la cara. Ella se ha presentado con todos los medios y se dejó entrevistar por nueve reconocidos periodistas —todos ellos, para la 4T, chayoteros y conservadores— y va y viene sin ninguna restricción, excepto, tal vez, ser víctima del gobierno persecutor y se la lleven al fresco bote, donde la quieren ver acusada de traidora a la patria.
Sin embargo, los verdaderos traidores a la nación Rocha e Inzunza, viven escondidos, no dan la cara para nada, el senadorzuelo ni siquiera se presenta a trabajar —eso sí, cobrando su quincena— y hasta se burla del “pueblo sabio y bueno”, anunciando que pidió licencia para ausentarse del senado… ¡pero solo por dos días! Maru llegó en persona y con el apoyo de los panistas a la oficina que la requería. Invitó a la prensa y dieron una conferencia a los medios. Rocha y los otros siete —faltó uno, y dos ya se entregaron a los gringos, donde seguramente cantarán como jilguerillos y es probable que ya también lo hizo un tercer personaje—, se presentaron, no en México como exigieron a la chihuahuense, sino ahí mismo, en “su querida” Culiacán.
Dos de ellos,
sí, en efecto, llegaron a pie. Rocha, Inzunza lo hicieron en elegantes y machuchonas
camionetas con cristales polarizados —lo cual está prohibido en esa ciudad— y
se metieron a las instalaciones a toda velocidad y ante un cuerpo de seguridad
que, como dijera el clásico, no lo tiene ni Obama. Es decir, nadie los vio, no
se puede decir con certeza, que en realidad arribaron a esas oficinas a la “entrevista”. Ahora bien, yo le
preguntaría a la abogada defensora de oficio en lo que se ha convertido la
presidenta Sheinbaum: si son tan inocentes como dicen y como ella reclama todos
los días, ¿por qué viven escondidos y con guardias que los cuidan? ¿por qué no
salen, dan la cara y hasta se enfrentan a los medios? ¿por qué la mandataria
federal le tira los fregadazos a los “comentócratas”,
conservadores, neoliberales, periodistas chayoteros y no a los que acusaron de
narcos a esta pandilla de rufianes, es decir, al Departamento de Justicia de
los Estados Unidos, a través del fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York,
y la DEA? Y la más incómoda: ¿cuál es la razón por lo que los defiende tanto, será que ella está en ese bolillo?
DE MANTECA: Los distintos gobiernos, no importando de qué partido son o de qué país, tienen como deporte oficial transformar la historia y moldearla a su modo y gusto, que sirva para adornar sus inanes discursos y mentiras; por ello, muchos de los personajes de la historia nacional, fueron convertidos en héroes similares a Supermán o Batman, intocables que muchas veces han inmortalizado en bronce adornando —o afeando, depende del artista— parques y avenidas.
Nunca o casi nunca, se aprecia a estos elementos históricos como lo que sí fueron realmente, gente de carne y hueso y un pedazo de pescuezo, que lo mismo tenían grandes aciertos o regaban de manera monumental el tepache. Uno de ellos es Don Francisco Y. Madero González; sí, la “i” con “ye” y que en la primaria los profes nos dijeron que era de “Indalecio”. Hoy sabemos que, en su acta de nacimiento, en la fe de bautismo y hasta en su acta de matrimonio, aparece el nombre de Ygnacio.
Don Panchito, no cabe duda fue un buen hombre, muy ingenuo, en grado
sumo que casi pasa por tontuelo por decir lo menos. Él, coahuilense, era
miembro de una de las más ricas familias del país, ya que su abuelo Don
Evaristo Madero, fue gobernador del estado, dueño de varias haciendas, minas y
bancos. Francisco Ygnacio, se fue a estudiar medicina fuera del país; a Estados
Unidos y a Francia. Allá, en Europa, leyó los textos de Allan Kardec, un
espiritista, que anda creando una nueva religión, una que se comunica con los
seres del más allá y eso, fascinó al futuro presidente de México. Francisco Y.
Madero, quedó catalogado como “médium
escribiente”, es decir, entraba en trance sin necesidad de un carrujo de la
dorada de Acapulco y los espíritus chocarreros o no, le dictaban ideas,
consejos, estrategias políticas y hasta le ayudaron a redactar su libro “La
sucesión presidencial” que sí le movió el tapete a Porfirio Díaz, presidente y
dictador de la nación. Panchito Madero, se comunicaba con su fallecido hermano
menor Raúl, con un tal José y, hay historiadores que identifican a este último
con Benito Juárez, incluso, sus últimas comunicaciones fueron con un fantasmón
que se firmaba “B.J.” El benemérito,
si damos veracidad a estos hechos tan mafufos, no debe estar disfrutando del
descanso eterno, porque cuando Andrés Manuel López Obrador, entraba ahí en
palacio nacional a la recámara del oaxaqueño, también platicaba con él. Dijera
un conocido personaje de Acaponeta: “¿será?”
... ¡Salud amigos!
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