domingo, 5 de julio de 2026

DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA

 


Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo

DE CHILE: La historia del México prehispánico, esa que tanto preocupa al gobierno de la dizque cuarta transformación, nos cuenta la leyenda de los presagios que tuvo el emperador de los mexicas Moctezuma Xocoyotzin, poco tiempo antes de la llegada de los españoles. Por supuesto que un presagio no es, de ninguna manera, un aviso —al menos no humano, de los dioses quizá—, es tan solo una interpretación muy subjetiva de algo inusual que se presenta y que alguien, en este caso el gobernante azteca interpreta a su muy leal saber y entender. 

A Moctezuma II, entre las cosas que se le aparecieron una espiga de fuego en el cielo nocturno —quizá una estrella fugaz o meteorito—; también el templo del dios de la guerra comenzó a arder de forma espontánea; enseguida un rayo sin trueno cayó y destruyó el templo techado de paja del dios del fuego; después tres cometas que se veían incluso en el día; el raro suceso del agua del lago que hirvió y se levantó sin viento aparente, inundando casas; más tarde la primera llorona de las leyendas mexicanas que gritaba por las calles "¡Hijitos míos, ya tenemos que irnos lejos!", o "¡Hijitos míos, ¿a dónde los llevaré?!". Asimismo, algo rarísimo, un ave, quizá una grulla que salió del lago con algo parecido a un espejo sobre la cabeza. Por último, le llevaron al tlatoani, un hombre de dos cabezas y un solo cuerpo, que luego desapareció misteriosamente. 


Esas señales calaron hondo en el ánimo del emperador del reino mexica, y el susto fue mayor cuando le contaron que en la costa —hoy de Veracruz— habían aparecido “casas flotantes” que llevaban extraños hombres llegados de mar adentro. Eran los españoles. El asustado Moctezuma, solo pudo interpretar esos hechos insólitos, sin que nadie le ayudara a explicar tan extraordinarios sucesos y así le fue. Pudiéramos decir, que los dioses le avisaron, pero no supo qué hacer. 

Mucho más de 500 años después, otra Hueytlatoani, en este caso Claudia Sheinbaum, tiene la ventaja de no recibir “presagios” sobre desacostumbrados hechos que motiven recelos o pesadumbres, sin embargo, lo que le sucede es aún peor, para ella y para el país. Es claro, que la mandataria, tuvo la mala fortuna de lidiar con una bestia descerebrada como el pelos de jilote donald trump (siempre con minúsculas), quien en su infinita soberbia, se siente el dueño del mundo y, sabiendo que detrás de él está el ejército más poderoso del planeta y la economía más boyante, tiene a todos los países en jaque y, cuestión también electoral, porque se vienen sus elecciones en noviembre, la ha tomado contra México y —a diferencia de Moctezuma— envía señales más claras que el cristal. 

Todas ellas directas, objetivas y amenazantes, pero Claudia hace oídos sordos, y no ha tomado buenas decisiones ante estos, no presagios ni augurio, sino funestos avisos. ¿Cuáles son para que estemos tan preocupados? Primero la cantaleta trumpiana del asno güero, que luego de echarle flores a la Sheinbaum, le arremete fuerte mandarriazo alegando cosas como que el fentanilo —ese cuya existencia negó siempre el otro asno, este de Macuspana— es un arma de destrucción masiva y que los grupos criminales son considerados terroristas, aduciendo que los narcos gobiernan en México y la presidenta tiene miedo. 


Eso sin contar el retiro de visas a varios gobernadores en funciones. Además de ese fuerte aviso y el posterior requerimiento de Rocha Moya y otros nueve involucrados con el crimen organizado, Claudia, con voz temblorosa y feble exige pruebas y más pruebas; también han dejado oír su sentir, cherifes machuchones como Tom Homan, el llamado “zar de la frontera”, quien advirtió que trump está dispuesto a usar la fuerza militar gringa para combatir a los cárteles en territorio mexicano si estos provocan o agreden a agentes estadounidenses o miembros del servicio en la frontera y, sentenció que donald "tiene la capacidad de borrarlos de la faz de la Tierra". ¿Así o más fuertecito?

 Mike Waltz, el ex consejero de seguridad nacional gabacho, expresó sin despeinarse que la administración estadounidense planea "desatar un infierno santo" contra los cárteles de la droga mexicanos. Sheinbaum responde con un sermón sobre la soberanía. Por su parte Sarah Carter, la Directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, lanzó una advertencia contundente dirigida tanto a las organizaciones criminales como a la red de servidores públicos en México; casi casi gritó: "si no cooperan con Estados Unidos, serán atacados y se arrepentirán". La “prasadanta con A”, llamó al país del Tío Sam, injerencista y por poco “metiches”. 

El primo hermano” Markwayne Mullin, Secretario de Seguridad Nacional y que recientemente vino a nuestro país y salió muy disgustado de la entrevista con la autoridad totonaca, dijo con voz de pocos amigos que la agresiva estrategia de "Presión Total" estadounidense en la frontera sur ha asfixiado rutas tradicionales de los cárteles mexicanos. Advirtió que la persecución seguirá siendo severa, y ante legisladores gringos soltó esta joya: “no hay una sola pulgada de la frontera norte de México que no esté controlada por una plaza de los cárteles". En las mañaneras, solo se oye el preocupado parpadeo de la encargada del despacho en palacio nacional. 

Kash Patel, Director del FBI, ha señalado de manera frontal, los vínculos entre políticos mexicanos y los cárteles de la droga. De manera agresiva hace acusaciones judiciales y solicitudes formales de extradición masiva contra gobernadores con licencia y senadores de partidos oficiales en México —como los casos vinculados a Sinaloa—, advirtiendo que irán tras "los políticos corruptos conexos con el narcotráfico". Doña Clau, enronquece la garganta exigiendo: ¡Pruebas, pruebas, pruebas! 

La CIA también alza la mano y aporta: “es de máxima prioridad asegurar la frontera sur y contrarrestar a los cárteles de la droga en México y la región”. Los avisos no pueden ser más preocupantes, pero “la precisa” no hace caso y sigue protegiendo y escondiendo a “su leal” Rubén Rocha, al parecer una de las máximas figuras del cuatroteísmo. Moctezuma solo tenía que imaginar qué era aquello tan raro. Sheinbaum, ha decidido hacer de la vista gorda y exponer su gobierno (¿?) y a todos los mexicanos, a la buena de Diosito. 

 

 DE DULCE: De nueva cuenta, una filtración del gobierno gringo, llega a uno de los periódicos más influyentes de Estados Unidos, quizá del mundo: el New York Times, mismo que reveló que al menos 12 altos funcionarios y legisladores mexicanos, principalmente de Morena, se han acercado a EE. UU. como informantes para obtener protección ante investigaciones por nexos con el crimen organizado. 

Eso por supuesto, puso los pelos de punta a la mandataria nacional, quien minimizó el reportaje y al propio importante medio de comunicación. Es otra señal más, de que los gabachos están listos para meter mano en esta nación del nopal y la tuna, para llevarse a canallas hoy incrustados en Morena, y que, inexplicablemente Sheinbaum defiende y esconde a capa y espada. Demuestra “la científica” su ignorancia y noñez política, al descalificar al “Times”. 

Cuatro son los periódicos norteamericanos trascendentales en la vida pública y política del vecino del norte: el The Wall Street Journal, The Washington Post, Los Ángeles Times —que ya mandó un mensaje similar hace unas semanas— y The New York Times. De manera demencial, Doña Claudia trata a las instituciones gringas que tienen bajo la lupa a México y al gobierno de la 4T, como si estuviera jugando a la “tiendita”. 

A la Fiscalía Federal para el Distrito Sur de Nueva York, perteneciente a la Corte del Distrito Sur de Nueva York y que actúa como el brazo judicial del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, la Sheinbaum la llama despectivamente “esa oficina”, casi casi “oficinita”; y ahora al Times, como un pasquín de cuarta.

 


DE MANTECA: Quitando todo lo que hace la FIFA y su desmedido apetito por el dinero, este sensacional mundial futbolero que nos ha tocado gozar es fuera de serie y, a su servidor, le ha enseñado algunas cosas dignas de mención.

 Primero, que me queda claro la necesidad urgente que tenemos los mexicanos de celebrar algo, y además hacerlo unidos, sin importar colores partidistas, preferencias políticas, sexuales y religiosas. Gritar alegrías al aire en medio del caos por el que atraviesa la patria. 

Segundo, me di cuenta de que la generación de mis hijos y mis nietos, no habían vivido los triunfos de la selección mexicana, como nos tocó disfrutar en 1986 o 1970, es decir, hace 40 y 56 años respectivamente; para ellos, aquellos logros les son ajenos y viven, por todo lo alto el éxito actual. 

Tercero, ya no hay equipos poderosos, ni oncenas chaparras. Están fuera del Mundial, Italia —que ni siquiera vino—, Alemania, Países Bajos, Uruguay y Brasil; mientras que los que sobreviven como España o Inglaterra, otrora potencias futboleras, han avanzado dando tumbos y fue un gozo ver a la minúscula selección de Cabo Verde, darle un repaso a los “simpáticos” argentinos. 


Diez países africanos llegaron al Mundial, y dos, Marruecos y Egipto, siguen en octavos de final. Cuarto, el fenómeno de la migración, tiene como su gran escaparate este torneo mundial. Aunado a la globalización, vemos cosas sorprendentes, como el portero Suzuki de Japón de raza negra, quien nació en New Jersey, Estados Unidos, hijo de padre ghanés y madre japonesa. O el caso de la selección inglesa cuyo director técnico es alemán —Churchill y Hitler, se revuelcan en sus tumbas—. 

En la selección de Australia, cuatro de sus jugadores nacieron o crecieron en campos de refugiados, formando parte de un plantel sumamente multicultural donde 18 de sus 26 convocados tienen herencia directa de inmigrantes o refugiados.


Es de notar que los equipos europeos, están llenos de jugadores de color; algunos se entienden, porque tienen o tuvieron colonias en África, pero otros, como Suiza, que no está en ese caso, tiene a dos futbolistas negros en su alineación. Incluso México, suma al equipo a cinco jugadores nacionalizados —cosa con la que no estoy de acuerdo, pues siento que les roban la oportunidad a cinco mexicanos naturales—: Julián Quiñones, colombiano, Álvaro Fidalgo, español, Santiago Giménez, argentino y los dos estadounidenses Brian Gutiérrez y Obed Vargas. Pero lo importante es la alegría mundialista y esperamos, con ansia, el encuentro entre los soberbios y flemáticos ingleses y el “tri”. ¡Y a festejar con responsabilidad...! ¡Salud amigos!

 


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