Por:
José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo
DE
CHILE: Se oficializa lo que Morena, el espejo del viejo PRI, lo
que ya venían haciendo desde hace ya un par de años: la campaña de los que el
presidente Andrés Manuel López Obrador llamó un tanto despectivamente “las
corcholatas”, lo que antaño el Partido Revolucionario Institucional nombraba
“el tapado”.
Son seis, los “originales”: Claudia Sheinbaum, “la favorita del profesor”; los rebeldes
Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, a los que veo como la corriente crítica que
va a tronar a la 4T y a los proyectos maquiavélicos del Peje; así como mi
vampiro favorito Adán Augusto López. A estos hay que sumarle la participación
de dos agregados que representan a esos partidillos-pingües-negocios, Gerardo
Fernández Noroña del PT y el “simpático” Manuel Velasco del partido Verde.
Ahora,
por el reglamento y legislación del INE, los medios se ven en la problemática
de no saber como nombrarlos, si precandidatos o candidatos. La “original”
cuarta transformación, siempre “innovando” prefiere llamarlos “coordinadores de
la defensa de la cuarta transformación” y dedicar sus esfuerzos —dicen ellos
siguiendo las instrucciones del jefe AMLO— a defender la obra y acciones de
esta dizque transformación del país.

A propósito de nombres, la 4T se ha
caracterizado por inventar títulos pomposos y muy demagógicos para los
organismos oficiales, como la Secretaría para la Honestidad y la Buena
Gobernanza (¡Chin!); o esa otra cosa inútil que se llamó Instituto para
Devolver al Pueblo lo Robado, que ya ni sabemos si existe o no. Qué tal el
Instituto de Salud para el Bienestar, que tronó como chinampina apenas hace
unas semanas. No se queda atrás el Consejo Nacional para Prevenir la
Discriminación…¡Chale! Por lo que no hay que extrañarnos que hoy la palabra
candidato se vaya a la basura y tengamos, de golpe y porrazo, a los
coordinadores de defensa de la cuarta transformación. Dijeran mis ex alumnos:
“no manche profe”.
DE
DULCE: Hace algunos años, se detectó que el Templo de Nuestra Señora
de la Asunción con ya 242 años de edad, estaba sufriendo fuerte deterioro, lo
que a futuro podría ocasionar serios daños estructurales que eventualmente
harían colapsar al edificio, monumento histórico de nuestra ciudad de
Acaponeta.
Entre las cosas que notaron los investigadores y peritos del
Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), fue que los altos muros
estaban formados por una roca o piedra muy porosa que poco a poco, debido a la
humedad, y al paso del tiempo, estaban desgastando el exterior y dañando el
interior del vetusto inmueble, por lo que se hacía necesario enjarrar aquellas
bellas y altas paredes de piedra que le daban una vista preciosa a todo el
conjunto.
Ante un tema tan delicado, porque es el edificio de todos, católicos
y ateos, se citó a una reunión para informar a la comunidad de esa obra. Cita a
la que solo fueron unos siete u ocho interesados a los cuales se les explicó
esto que aquí comento. Ya que se enjarró el enorme edificio, porque no existía
otra opción, comenzaron los reclamos y la gente comenzó a desgarrarse las
vestiduras y atacar a todo lo que se movía. Qué fue un grave error, decía,
ocultar tras el enjarre tan bellos muros de roca. Algunos aún lo hacen.
Es más,
ya con los muros cubiertos, vino el siguiente paso que era elegir el color que
iba a tener el templo, y de nueva cuenta el Señor Cura en turno, que era el
Padre Enríquez, los especialistas del INAH, llevaron la paleta de colores
autorizados; y los interesados volvieron a citar a la comunidad para elegir,
entre todos, el color del inmueble histórico y --otra vez-- solo un puñado
hicieron caso, quienes eligieron el tono que hoy tiene que es rojo oxido.
Otra
vez, los que solo gustan de criticar y señalar lo que los demás hacen, mientras
ellos no mueven un dedo, se enojaron y casi amenazaron con linchar a los
responsables del "enorme pecado" de pintar el templo de ese color.
Hubo alguno que hasta dijo que se le estaba haciendo publicidad a la coca cola.
Eso sí, cuando se les dio la oportunidad de hablar no lo hicieron. A pesar de
estas actitudes, el templo parroquial sigue ahí, aunque hay que hacer notar,
que la pintura de la que hablo sufre un serio deterioro y por supuesto, pintar
el vetusto inmueble debe costar —como se dice— “un ojo de la cara”.
Ojalá, que
cuando se pueda o se decidan a realizar acciones para repintar el templo
centenario, esos que tanto gritan y señalan con dedo flamígero lo que sí hacen
los demás, se unan y ayuden a colectar fondos para tan noble fin. Veremos.
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EX HACIENDA DE CHILAPA |
DE MANTECA: Ahora,
algo de historia de la región. Esto publicó El Eco de Nayarit en 1929.
PLAGIARON AL ADMINISTRADOR DE LA HACIENDA
DE CHILAPA
La noche del jueves último fue plagiado el
Administrador de la Hacienda de Chilapa Sr. Rito Vallín, por algunos bandoleros
que se presumen sean de los que cercas de por ahí merodean.
Se movilizaron fuerzas de Tepic, de esta
ciudad y Tecuala a fin de hacer una buena batida, e ir en auxilio del Sr.
Vallín.
Ayer se nos informó que dicho señor
administrador había sido puesto en libertad por sus plagiarios. No tenemos más
detalles.
La movilización de 25 soldados del 46 la
noche del viernes último con el objeto antes dicho, puso en alarma al
vecindario y desde luego circularon los más lanudos borregos. Uno de estos lo
externó un gendarme quien dijo que “El Pillaco” avanzaba con 800 cristeros. ¡Si
este guardián hoy dice que esa cantidad, en un caso dado vería miles de
individuos!
Chilapa,
es una comunidad localizada en el vecino municipio de Rosamorada, donde se
asentaba una conocida Hacienda fundada en 1713, cuando el Rey de España Felipe
VI, la vendió a Doña Francisca Ramón de Moncada por 330 monedas de oro. Ya en
el siglo XX, fue esta de Chilapa, a veces asociada con Buenavista, una hacienda
ganadera, perteneciente a la poderosa Casa Aguirre, cuyo propietario era Don
Domingo G. Aguirre, que en su momento de mayor esplendor llegó a tener una
extensión de 85 mil 569 hectáreas, abarcando los hoy municipios de Acaponeta y
Rosamorada.
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PORFIRIO "EL PILLACO" MAYORQUÍN |
En esos tiempos en la región estaba en pleno apogeo el conflicto
cristero, que, entre otros líderes de gavillas y bandas de alzados, estaban el
acaponetense Porfirio “El Pillaco” Mayorquín. Alguna investigación que hice
sobre el Señor Rito Vallín, me arrojó que este era originario de la comunidad
de El Motaje, municipio de Acaponeta y nació el 13 de febrero de 1891. Fue hijo
de Adolfo Vallín, muy probablemente acaponetense también y nieto de Adolfo
Vallín, nacido en Bilbao, España quien al parecer emigró alrededor de 1881 a
Tepic y posteriormente se asentó en Rosamorada. Su esposa fue Dolores Peregrina
Corona, pariente del General Ramón Corona. Lo que se sabe de Rito Vallín es que
murió asesinado a la temprana edad de 39 años en esa misma Hacienda de Chilapa,
no precisamente en este caso de secuestro, sino un par de años más tarde y todo
parece indicar que se trató de una venganza cuando negó un préstamo de dinero a
un habitante de la comunidad de Chilapa. El dato exacto del cual hace
referencia uno de sus descendientes es que falleció después del mes de febrero
de ese año, ya que se encontró un contrato de arrendamiento firmado por él en
esa fecha. Hoy, la vieja hacienda de Chilapa, está en ruinas y la comunidad la
usa para actividades religiosas. Espero sus comentarios, sugerencias los invito
a acceder al portal PUERTA NORTE
ACAPONETA https://elblogpuertanorte.blogspot.com/