Por:
José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo
DE
CHILE: Si alguna corcholata de AMLO me parecía la mejor opción
era Marcelo Ebrard, persona preparada, hombre de mundo, sin duda inteligente,
con experiencia política desde que fincó su preferencia grillesca con Manuel
Camacho Solís. Hombre, el carnal Marcelo, que enfrentó a los gringos con éxito
a pesar de las barrabasadas de su jefecito.
El políglota Ebrard, tuvo la
infeliz ocurrencia de proponer, que si llega a ser presidente crearía la
Secretaría de la Cuarta Transformación y se la ofreció ni más ni menos que al
hijo del presidente, a Andrés Manuel López Beltrán. Más arrastrado y lambiscón
no se puede ser. Cayó de mi gracia el ex canciller y todo lo construido en mi
corazoncito matraca, se esfumó de un plumazo y todo por querer quedar bien con
el “pueblo sabio y bueno” pero sobre
todo con el todopoderoso “dedo elector”…
así que bye-bye papá.
Sin embargo, antes de mandarlo mucho al carajo —dijera el
peje— le daré algunas ideas para quedar bien con AMLO, en los siguientes días
de campaña que no es campaña. Vale.
1. Que proponga bajar el Ángel de la
Independencia en Paseo de la Reforma de la CDMX y ponga una estatua por
supuesto de oro, de AMLO y con sonido como el nuevo reloj de la presidencia
municipal de Acaponeta, pero en vez de que suenen las notas de “María Bonita”, que se oiga, a los
cuatro puntos cardinales un sonoro “¡Quién
pompó!” de Chico Ché.
2. Que por decreto presidencial, el Excelentísimo
Señor Ebrard, emita la proclama de que, tanto en la cámara baja como en la alta
y en los congresos de las 32 entidades del país, se borre de sus muros el aburrido
“La Patria es Primero” de Vicente
Guerrero y se cambié por “Primero los
Pobres”, usando la palabra la “primero”
nos ahorramos una lana, pero que además las letras doradas vayan enmarcadas por
gemas valiosas que debe haber recolectado la cosa esa inútil que se llamó “Instituto
para Devolverle al Pueblo lo Robado”.
3. Le propongo a Ebrard que añada el nombre
de Andrés Manuel al de los héroes de la arenga de la noche del 15 de septiembre
y que sea este, el primero que mencione y en lugar de rematar la proclama con
un vulgar y repetitivo “¡Viva México!” tres veces, que se grite “¡Viva
Macuspana, ¡Viva Macuspana, ¡Viva Macuspana!”
4. Otra: que los futuros libros de
texto gratuitos, regresen con la imagen de “La Patria” en la portada,
representada por una bella mujer mexicana, obra de Jorge González Camarena,
pero en vez de la cara de la hermosa dama, que venga el palmito de Andrés
Manuel enarbolando la bandera de Morena y que, al interior, para satisfacer sus
“anhelos de historiador frustrado”,
que los aztecas conquisten España, para que el rey de esa nación nos exija
después que le pidamos perdón y también que López Obrador aparezca sobre una
peña junto al niño Benito Juárez, en la cual se le ve enseñando al futuro
benemérito a tocar la flauta de carrizo.
5. Buena parte del “pueblo sabio y bueno” vería con buenos ojos que se suprimiera el
nombre del estado de Tabasco y se le ponga Estado de López. Si Hidalgo,
Morelos, Guerrero y Quintana Roo, tienen su estado, no veo porque el macuspano
no lo tenga.
6. Le sugiero al señor Ebrard, que, desde el primer día de su
gobierno, en todo oficio del gobierno federal y el de los estados y municipios,
se incluya el lema que pinta al “obradorismo”: “Entre las falsedades como entre los embustes, el respeto a la mentira
ajena es la más absoluta patraña”.
7. Para rematar y con la idea de quedar
bien con “el jefe”, opino que el carnal Marcelo mueva los hilos para que, en
toda imagen del cura Miguel Hidalgo portando el famoso estandarte con la Virgen
Guadalupana, se elimine a la deidad del Tepeyac, para poner el retrato de López
Obrador y se les explique a los niños, su condición divina. Proponga todo esto
el Señor Marcelo y sin duda, el gran dedo elector, lo señalará a él.
DE
DULCE: Hace algunos días, un amigo vía Messenger me comentaba
respecto a una película que vio. Dice que el Holocausto judío no había
existido, que los nazis del loco pero muy inteligente Adolfo Hitler no llevaron
a cabo la “solución final” que
llevaba la clara intención de eliminar a los judíos de la faz de la Tierra. Niega mi amigo que seis millones de hijos de Israel murieron en los campos de
concentración alemanes. Por supuesto, aunque respeto sus creencias, le dije a
mi amigo que no se podía esconder tanta basura debajo del tapete. No solo
fueron los seis millones de judíos, en total fueron 11 millones de personas ya
que hay que incluir gitanos, polacos, adversarios políticos liberales y de
izquierda, rusos, enfermos mentales o los llamados “antisociales” como,
prostitutas, pordioseros, homosexuales y delincuentes.

Datos confiables dicen que,
a lo largo y ancho de la Europa ocupada por los germanos, se construyeron un
aproximado de 40 mil campos de detención, concentración y exterminio que
cumplían diversas funciones: los de trabajo, los de tránsito, los de
prisioneros de guerra y los de exterminio. Por supuesto no todos los campos
fueron como los de Auschwitz- Birkenau, Chelmno, Sobibior, Treblinka, Belzec, Majdanek
o Dachau, este último que fue el primero, donde se vivieron los más grandes horrores que ha
presenciado una “humanidad terriblemente deshumanizada”.
Mi amigo me habla del
llamado “revisionismo”, que no es otra cosa que interpretar la historia a
conveniencia. Uno de sus más conspicuos personajes en México, defensor de esa tesis, fue el naco
neonazi llamado Salvador Borrego, le digo naco, porque no puede ser que un
prietito mexicano pretenda ser “ario”. Si Hitler hubiera ganado la guerra,
Borrego quizá habría sido esclavo en alguna plantación alemana.
Este tipo, fue
periodista y escribió infinidad de libros, siendo el más notorio “Derrota Mundial” donde intenta hacernos
creer que la segunda guerra mundial fue debido a las políticas judías que
tienen —aún ahora— una conspiración mundial. Lo que mi amigo, creo que no sabe,
es que luego de la derrota alemana se vino el juicio de Nüremberg, farsa en la
que solo fueron llevados ante la justicia 22 nazis y solo 12 fueron condenados
a la horca. Después hubo una masiva huida de nazis por todo el mundo,
refugiándose muchos de ellos en Estados Unidos, porque entre muchos había
científicos, médicos, ingenieros, químicos, etc. que fueron reclutados por
empresas poderosas u organismos de gobiernos como la Nasa que se llevó a Wernher
von Braun, quien llevó el hombre a la Luna. Duélale a quien le duela, Herr
Hitler fue directamente responsable de la muerte de 60 millones de seres
humanos.

DE MANTECA: Hace días comenté que se cumplían 17 años del día en que
sufrí lo que consideré como un ataque nuclear (léase infarto cerebral). Me dio
el ataque justo el día en que se suponía que se acabaría el mundo por aquello
del seis de junio de 2006 el tan temido 666, de la bestia. En verdad me
horroricé de perderme la llegada de Jesús, para verlo apartar de entre los
muertos a los que tienen derecho a estar sentados a la derecha del padre y a
los que como trump (siempre con minúsculas), Azcárraga Jean, Carlos Slim, el
Peje presidente, “Borolas” Calderón y su ambiciosa mujer, los 500 diputados del
congreso, los 128 senadores, y la selección de los ratones verdes, entre otros,
tienen reservado un lugar en los avernos, atravesados de boca a culo por un
palo espinoso y lleno de cardos, mientras se fríen a fuego manso.
Lo primero en
que pensé tirado en la cama del hospital, es que en los techos de los
nosocomios deberían de tener al menos litografías de grandes autores o artistas
plásticos locales, nacionales y de la región o bien fragmentos de obras
literarias para leer y distraer la mente de los pacientes que lo único que ven
con gran frustración y depresión, son lámparas con las cubiertas quebradas y
llenas de cadáveres de zancudos y palomillas de la luz; sueros y caras
aburridas de enfermeras y médicos que ponen su mejor máscara, aquella que lleva
el mensaje: “no te preocupes, más
perdieron los gringos en las torres gemelas, ahí la llevas, eso sí, vas a
cambiar de vida y no hay más que hacer, con tus pildoritas de nifedipino,
pravastatina y lozartán”.
Entendí que comer es un acto natural, biológico;
pero comer como mexicano y guisar como tal, son actos completamente culturales.
¿Cómo carajo puede uno hacerle caso a los médicos, si me quieren quitar mi
cultura agarrada desde la niñez? ¿Quiere decir, que me empecé a morir con las
gorditas de “Tres Marías” en aquellos viajes a Cuernavaca cuando su servidor
vivía en México; las quesadillas del Ajusco, sobre todo las de huitlacoche; los
mixiotes de conejo, también a orillas de la carretera rumbo a Tlaxcala; la
barbacoa de hoyo de aquel amigo de mi papá; de la sopa de fideos de mi abuela,
que llevaba esa delicia en su escudo de armas; las copiosas y opíparas cenas
navideñas de gratísima memoria? No se
tientan el corazón los galenos cuando le prohíben a uno las gorditas de
chicharrón prensado, las camaronizas en los centros botaneros con sus
edificantes y estimulantes charlas alrededor de la consabida mesa de 80 x 80
ricamente escanciadas de frescas ambarinas. El paté en aquellas soledades del
Desierto de los Leones, CDMX con queridos amigos; los chamoyes de la niñez espolvoreados
en el chicle “Motita”; las jícamas con chile del viejo ese que apodábamos “el tifoideas”.
Me comenzaron a matar
aquellos pescaditos llamados “pajaritos” con que nos premiaba Don José mi padre,
cada domingo en aquella fonda acapulqueña y sin duda las flautas de Coyoacán,
las tortas de “Polo”, los ostiones en Boca del Río, todo esto en la hoy CDMX;
los tacos de cabeza en Ixtlán del Río, Nay. La carne con frijoles en la parada
obligada de Magdalena, Jal., las gorditas de harinilla en la villa de
Guadalupe; las galletitas navideñas de mi abuela; los pambazos en tantas y
tantas fiestas de pueblo. Ni hablar de las bebidas, de las fiestas añoradas, de
los buenos ratos con los compas, de las desveladas al son de la música de Marco
Antonio Muñiz, Jorge Negrete y José José; las bohemias familiares con las
“liras” de los tíos que literalmente hablaban y los chascarrillos siempre oportunos
de algún gracioso. Pescado zarandeado, lisas tatemadas, ostiones, camarones de
mil formas y un millón de etcéteras. Con todo este bagaje cultural, ¿cómo se
atreven los galenos a prohibirme nada? Es bronca de ellos no haber tenido una
familia tan llena de significados, muchos de ellos gastronómicos, como los tuve
yo. Sí queda la lección de que hay que cuidarse, sin duda.
Espero
sus comentarios, sugerencias los invito a acceder al portal PUERTA NORTE ACAPONETA
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