Por:
José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo
DE CHILE: Una de las cosas que más me preocupan de Claudia Sheinbaum, es su limitada falta de ubicación en el puesto de mayor importancia del país. A mí y solo a mí, me parece que, en efecto, ella está manejada desde Palenque por el cacique macuspano, tercer emperador de México. Claudia, más que ser la mandataria de todos, absolutamente todos los mexicanos, no importando la raza, la ideología, la religión, el nivel social, se ha convertido, solamente, en la presidenta del partido Morena y gobierna y emite sus mensajes exclusivamente a los morenistas.
Y lo peor, es que muchos integrantes del “movimiento” ni siquiera la pelan. Ejemplos ha dado muchos, como despreciar a la oposición y a los que no pensamos como ella. Un claro ejemplo es lo que recientemente sucedió con el gobernador de Querétaro —obviamente de oposición— Mauricio Kuri, quien en una ceremonia de colocación de la primera piedra de los que será una academia internacional de policía, con hartos beneficios para las corporaciones policiacas y por ende de la ciudadanía, recibió el regaño y enfado claudista en una de sus insustanciales mañaneras, alegando —sin razón y a tontas y a locas, pues nada le informan sus subalternos—, que hacía mal invitando al embajador de Estados Unidos en México —al que también le tocó parte del estiércol enviado a Kuri— y la falta de autoridades federales en el acto protocolario.
Por supuesto que Sheinbaum, que nunca sabe dónde trae la cabeza, ni por enterada se dio de que sí, en efecto, asistieron a esa ceremonia autoridades militares y de la guardia nacional, quedando, nuevamente, como “la mandataria mejor informada del mundo”, o al menos, más que los de Dinamarca.
Con la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, más o menos pasó lo mismo con el caso aquel, del desmantelamiento de un enorme e importante laboratorio de fabricación de drogas en el cual se vieron involucrados dos agentes de la CIA, lloviéndole en su milpita a la mandataria chihuahuense, que no sentía lo duro, sino lo tupido del encono presidencial.
Ambos gobernadores, son panistas. No tuvieron “la fortuna” de ser morenistas, porque a ellos no les pasa nada,
nadie los reconviene y menos les lanzan cacayacas, ellos, como Adán Augusto,
Rocha Moya y Marina del Pilar, pactan con el narco, asesinan o se convierten en
poderosos multimillonarios de la noche a la mañana, sin que nadie se dé por
enterado. ¡Qué bonito es lo bonito!
DE DULCE: Aparte de que me quieren insultar por hacer crítica severa del gobierno de Claudia Sheinbaum, calificándome de “prianista”, “traidor a la patria”, “entreguista”, “aspiracionista” y hasta “facho” lo cual me tiene sin cuidado, ya que los que me critican porque no pienso igual que ellos, ni siquiera me rozan. Hay algunos me preguntan que por qué odio a la presidenta.
La verdad, es que de ninguna manera la odio. Pienso como los budistas que dicen que el odio es como tomar veneno y esperar que la otra persona muera. Odiar es un sentimiento muy profundo que por supuesto no siento por esta mujer. Sí, lo reconozco, no me cae nada bien y me decepciona enormemente su actuación como mandataria de México; porque me guste o no, ella es también “mi presidenta” y su paso por la silla del águila ha sido deplorable.
A su servidor no le queda duda que ella —y por el gusto de ella— es un simple títere del “saltimbanqui” López, quien, desde su apartado escondite, sufre los delirios del poder, implantando en esta noble patria, el tercer imperio de México y el segundo Maximato, pero nunca una verdadera “cuarta transformación”.
Más me causa una seria preocupación la salud de la “prasadanta con A”, a la que imagino insomne, estresada y atrapada entre sus propias decisiones, las instrucciones desde Palenque y las estupideces del burro güero trump (siempre con minúsculas). A diario hay en este país todo tipo de acciones —lamentablemente la mayoría muy malas para la sociedad— por ejemplo, en los últimos días fueron detenidos un tal “Tambo” identificado como un operador de alto nivel y cofundador del Cártel Jalisco Nueva Generación, íntimo del “Mencho”, pero también muy cercano a un hermano de Amílcar Olán, otra lacra del cártel de Tabasco, todos “contlapaches” de Andy López, el golfo de México, al que Claudia protege contra todo mal.
Casi al mismo tiempo cayó el afamado Capitán Sol, importante implicado en el tema del huachicol fiscal, caso indisolublemente ligado al mismo Andy, el que no le gusta que le digan Andy. Sheinbaum, también tiene que preocuparse y defender a capa y espada a Rocha Moya —quien seguramente ya peló gallo—, el senador (¡qué bajo ha caído el senado!) Inzunza, a Marina del Pilar y a tantos morenistas, algunos de ellos prestos a darle certera puñalada trapera, simple y llanamente porque ella no es “él”, el de Macuspana.
A todo esto, que ya de por sí no es poco, la mandataria federal debe levantar, a cómo pueda y dios le dé a entender, el terrible cochinero que dejó su padre Geppetto: caos en el sistema de salud y el corrompido abasto de medicamentos —otra vez Andy—; en el educativo, en la seguridad pública, en el sector agrícola. Crisis económica que ha obligado a la presidenta Sheinbaum a suspender el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”, que no ha cumplido las expectativas y sí se ha convertido en un lastre para el presupuesto, además de la fuerte corrupción que ahí se presentó.
También los fracasos del tren maya, el tren interoceánico, el AIFA, la Farmaciotota, Dos Bocas, Mexicana de Aviación y otras improductivas “empresas cuatroteras”, todos proyectos de infraestructura heredados del desastroso gobierno anterior, y que limitan el margen de maniobra presupuestal, así como la volatilidad de los precios, la inflación y los subsidios continuos. A todo eso, ya de por sí fuerte carga emocional y de chamba, súmele el amable lector que la violencia sigue siendo la principal preocupación de los ciudadanos, que grandes regiones o estados completos están bajo el gobierno del crimen organizado; que estudios de opinión pública señalan que la corrupción se ubica entre las demandas más sentidas de la sociedad, aunque el vejete hueco oculto en Chiapas, jure que la corrupción ya no existe en México —¿con qué cara dice esto?—; el manejo de las finanzas públicas se enfrenta al reto de reducir el déficit fiscal acumulado y balancear el elevado gasto social de las pensiones y programas de bienestar con una inversión pública productiva.
Para terminar de quitarle el sueño y la vida en paz, la pobrecita Claudia tiene soportar el constante acoso de la presidencia del “asno naranja”, el soberbio, racista y pederasta donald trump, representa una fuente constante de tensión externa: las presiones en materia migratoria, las amenazas de aranceles, el combate transfronterizo al narcotráfico y la próxima revisión del T-MEC condicionan directamente las expectativas económicas y de inversión, lo que debe dejar a Doña Claudia exhausta y a veces parece que está jugando “a la tiendita”.
Yo no soy quién para orientar a la presidenta, pero
si pudiera, le recomendaría que mandara mucho más allá de “La Chingada” al
nefasto Líopez Hablador y con él a la runfla de canallas y lamehuevos que, como
penosa y larguísima cauda lleva tras de sí. Qué, ya con el caudillo de petatiux
lejos, se faje los pantalones de presidenta y obligue a los que queden a que la
obedezcan, porque hoy por hoy, muchos hacen y dicen cosas, que ni en la más
horrible pesadilla lo harían con AMLO. A partir de ahí, México será de ella, en
buen plan.
DE MANTECA: Benito Juárez García, es sin duda, a los ojos de la historia que nada tiene que ver con la manoseada crónica oficial un personaje polémico. Esa historia como la que le quiere meter a wilson al “pueblo sabio y bueno”, el investigador y escritor de petatiux recluido en Palenque. Sin duda, Juárez tuvo aciertos gigantescos como las leyes de reforma y la separación iglesia-estado, pero también yerros como querer eternizarse en el poder o el tratado McLane-Ocampo.
Fue heroica su resistencia contra los conservadores y la nefasta intervención francesa. Al oaxaqueño le tocó vivir un siglo XIX, desastroso para el país. A veces, cuando vemos el caos y catástrofe en que la 4T tiene hundido a México, con total desconocimiento de la historia decimos sin meditar: “…este es el peor momento de la nación”, lo cual es terriblemente falso; el siglo XIX fue devastador: dos invasiones extranjeras: la gringa que nos quitó más de la mitad del país y plantó su bandera en palacio nacional; la intervención francesa y la implementación del segundo imperio en México a cargo de un pusilánime austriaco, manejado y engañado desde París. Una sangrienta guerra civil entre conservadores y liberales. La asunción al poder de Antonio López de Santa Anna, quien se erigió 11 veces presidente y, por supuesto, la peregrinación juarista por todo el país, en una débil calesa llevando los archivos de la patria y la dignidad nacional.
Uno de los grandes aciertos juaristas, fue elegir un gabinete de lujo —un “gabinetazo” dijera el pollino con botas Vicente Fox—, se rodeó de gente que amaba a la patria, intelectuales de primer nivel, luchadores sociales y políticos de la facción liberal de la época, honestos y que sabían a lo que iban, dejando de lado sus ambiciones e intereses personales. Benito Juárez tuvo un gabinete itinerante y dinámico que sumó a más de 115 ministros debido a las turbulencias de la Guerra de Reforma y la Intervención Francesa, pero podemos contar y recordar, entre otros a: Melchor Ocampo, Sebastián Lerdo de Tejada, Manuel Doblado, Francisco Zarco, Guillermo Prieto, José María Iglesias, Ignacio Ramírez, "El Nigromante", León Guzmán, Santos Degollado, Ignacio de la Llave, Manuel Ruiz, José de Emparán, entre muchos otros distinguidos mexicanos que pasaron con gloria el escrutinio de la historia, nada que ver de la lacra con que se rodearon Sheinbaum y AMLO, quien siempre se quiso equiparar al oriundo de San Pablo Guelatao y se hizo de una cauda de impresentables de apellidos que causan asco y repulsión: Monreal, Noroña, Ávila, Rocha, Zaldívar, Nahle, Bartlett, Delgado y lacras peores. ..… ¡Salud amigos!





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