domingo, 25 de octubre de 2026

DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA

 


Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo

DE CHILE: Reconozco que Andrés Manuel López Obrador sí hizo, al menos una obra que valiera la pena reconocer. A mí me dejó satisfecho la enseñanza que, involuntariamente “el mejor presidente que ha tenido México”, me dejó. De hecho, me reafirmó lo que ya sabía desde hace muchos años: no se puede confiar en ningún político, sea del color o del partido que sea. Uno de sus atributos más notorios es la hipocresía, y recientemente un caso, muy sonado se presentó.

Si el amable lector recuerda, en abril de este año, se registró en la sierra de Chihuahua, un accidente automovilístico, donde fallecieron cuatro personas, trascendiendo que dos de ellas eran agentes de la CIA. Al saberlo el gobierno federal de Claudia Sheinbaum, siempre atenta a los yerros que comete la oposición, especialmente el PAN, puso el grito en el cielo, y en la mañanera, se rasgó las vestiduras y de traición a la patria para abajo, denostó de mil formas a la gobernadora de ese estado, Maru Campos. 

Obviamente, la parvada de cuervos de Morena, tuvieron a un nuevo enemigo en puerta —para darle vacaciones a la figura de Felipe Calderón— y casi salieron a lincharla. Los miembros del Partido Acción Nacional, tomaron hachas y machetes y salieron a defender a la “güera”, acompañándola en la bella capital chihuahuense o bien en la capital del país, donde Maru vino a declarar “por tan grave pecado”. Es más, prácticamente la vieron espolones a la norteña señora para ser la candidata presidencial para 2030. Así de jodidos andan en la oposición.


Seis meses después, se vino el encarcelamiento del fiscal de Chihuahua, Señor César Jáuregui, haciendo bueno aquello de que “el hilo se rompe por lo más delgado”. Primera hipocresía. Dijo Claudia en la mañanera: “…fue un operativo muy irresponsable, además de que estaban violando la ley, no se permiten los operativos en tierra (sic) de las agencias extranjeras […] La fiscalía está investigando y me informa la fiscal [Ernestina Godoy] que todavía no terminan esas investigaciones, porque investigan al fiscal en otros temas”. Mucha investigación ¿no? 

Lo que la presidenta no dice, es que en ese operativo, se destruyó uno de los laboratorios de droga más grandes de que se tiene memoria; pero —y esta ya es una práctica común— como la gobernadora de Chihuahua es panista, se le echaron encima, al igual que el problema con Ernesto Ruffo Appel, detenido de manera ominosa; o el drama que también hizo “la prasadanta con A”, en el caso del gobernador Kuri de Querétaro, quien colocó la primera piedra de una escuela de capacitación para policías con la presencia del embajador gringo. 

Por supuesto, eso de las investigaciones de la FGR, no es más que simulaciones. Ernestina Godoy solo indaga lo que le piden que indague. Si se trata de buscar culpas a los de la oposición, como cosa de magia, salen pruebas, acusaciones y velocísimas órdenes de aprehensión, pero si hay que investigar a los rufianes de la 4T, la Sheinbaum no sabe nada y solo pide pruebas, pruebas y más pruebas; casi enseguida Godoy sale con la orden —muy probablemente emitida desde Palenque— de decir, que no hay nada que pruebe ilegalidades para prominentes integrantes de la “cuatrotera transformación”, así se trate de verdaderos hampones como Adán Augusto, Andy López, Amílcar Olán, el Almirante Ojeda, y por supuesto Rocha Moya y el desvergonzado vaquetón del senador Inzunza, entre otros muchísimos.

Continuó Claudia su perorata diciendo que era bueno que la fiscalía de Chihuahua reconociera su yerro y que la procuración de justicia era una gran responsabilidad, y no se explicaba cómo un fiscal, encargado de hacer justicia, era el primero en violarla y agregó sin ningún rubor o vergüenza: “La responsabilidad que tienen es enorme, es acabar con la impunidad junto con el poder judicial. Ellos tienen que ser un ejemplo ante la sociedad.” Pensé que iba a rematar, tipo Paquita la del Barrio con un “¿me estás oyendo Ernestina?” ¿Cómo se atreve teniendo el peso sobre su escuálido lomo de los gañanes arriba mencionados libres como pajaritos? ¿Puede haber mayor hipocresía que la presidenta hablando de combatir la impunidad?

Hasta el jueves pasado, yo pensé que sí existía mayor hipocresía, pensando que la mismísima Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, no se había tentado el corazón para “echar a los leones” a su fiscal o venderlo como puerco flaco. Puesto que el pobre hombre, sufre el rigor del estado encerrado en Almoloya, cárcel de máxima seguridad, como si el tipo fuera un engendro peor que el más malévolo del crimen organizado y —cosa de risa loca— acusado de “traición a la patria”, ¡Hazme el recavor fabrón!

Me vino a la mente, todo el show que montó la panista Campos, y el apoyo de sus correligionarios que le gritaban ¡Todos somos Maru!, los mismos quienes por cierto no han dicho una palabra de apoyo al fiscal; y que había sido capaz de como Salomé, entregar la cabeza de Juan el bautista o el fiscal Jiménez.

Sugerí, y varios se la comenté, una hipótesis “recarambolesca y mafufa”, la Sheinbaum y la Maru, tranzaron en su “escondido” encuentro en Ciudad Juárez. Maru le dijo: “te entrego la cabeza del fiscal, pero tú me quitas de candidata a Andrea Chávez, ¿cómo ves?” Sin embargo, la noche del jueves en el noticiero con Loret y el viernes por la mañana con Ciro, Maru desencajó el hacha de la guerra y se soltó echando estiércol a la “prasadanta con A”, a lo que está le contestó en la mañanera del dizque pueblo, no negando lo que la norteña dijo. Se ponen buenos los cocolazos, pero lo cierto que la 4T, tiene otro preso político en el bote del Altiplano.

 


DE DULCE: Siguiendo con ese mismo tema, la 4T, que se destaca y brilla por sus ocurrencias, ha acusado al pobre ex fiscal chihuahuense César Jáuregui como “traidor a la patria” —dijeran mis ex alumnos: “no manche profe”— y me imagino que pronto este personaje, abandonado por todos, será fusilado en algún oscuro paredón. Eso me lleva a preguntar: ¿cuáles mexicanos han sido fusilados por traicionar a la patria? 

Entre los que recuerdo: Agustín de Iturbide, quien vino desde Europa a avisar a las autoridades que había planes entre los europeos que querían regresar a “reconquistar” a México; pero ya el congreso había emitido la orden de que Iturbide era un traidor y que, si pisaba tierra mexica, se apresara y fuera pasado por las armas. El ex emperador nada sabía de esto y, en efecto, pisó tierra en Tampico, donde fue detenido y fusilado en Padilla, Tamps. 

Por supuesto, Miguel Miramón y Tomás Mejía, ambos generales conservadores mexicanos apoyaron el Segundo Imperio Mexicano y fueron fusilados junto a Maximiliano en Querétaro, por traidores. También Manuel Robles Pezuela, militar e ingeniero que llegó a asumir la presidencia interina por el bando conservador durante la Guerra de Reforma y que intentó unirse a las fuerzas francesas, fue capturado por los liberales y fusilado en Puebla, por la misma razón.

También recuerdo al gran general revolucionario Felipe Ángeles, estrecho aliado y mano derecha de Pancho Villa. Tras regresar del exilio intentando conciliar a las facciones revolucionarias, fue capturado por el gobierno de Venustiano Carranza, sometido a un juicio sumario en el que se le sentenció por rebelión y traición, y fusilado en Chihuahua en 1919.

A su servidor, mucho le agradaría proponer para pasar por las armas a unos cuantos politicastros de hoy, ellos sí, traidores a todos los mexicanos por corruptos y narcopolíticos, pero no menciono sus nombres porque me van a llamar “antichairo” y se oye "feíto".



DE MANTECA: Las malas palabras, palabrotas, maldiciones, groserías, vulgaridades, peladeces o cómo las quiera usted llamar, no me asustan, porque finalmente el lenguaje lo construye el pueblo y no los viejitos de la Real Academia Española, ni los miembros Sociedad de las Buenas Costumbres y la Etiqueta. Desde que aprendemos a hablar las venimos oyendo por todos lados. Lo que sí era antes en el seno familiar o en la escuela, es que estaban prohibidas y se consideraban una falta de respeto soltar “sapos y culebras” delante de nuestros mayores o los profesores.

Cuando su servidor era adolescente y antes de entrar a la universidad, se me ocurrió la peregrina idea de ser locutor para alguna estación de radio. En aquellos tiempos, para aparecer en radio o televisión era forzoso tener licencia de locutor que expedía la SEP. 

Viviendo en México fui a las oficinas donde se otorgaba ese documento y me dijeron que habría que hacer dos exámenes: uno escrito, otro oral y en cabina de radio. Me dieron una guía de estudio y, entre otros temas, nos preguntaban sobre la Ley Federal de Radio, Televisión y Cinematografía, misma que contenía el artículo que decía: 

"Quedan prohibidas todas las transmisiones que causen la corrupción del lenguaje y las contrarias a las buenas costumbres, ya sea mediante expresiones maliciosas, palabras o imágenes procaces, frases y escenas de doble sentido..."

Es decir, antes sí estaba estrictamente prohibido soltar majaderías al aire, pero hoy en día ya no lo está y no se puede sancionar a nadie. “La evolución legal” —vaya jalada— en México respecto al uso de groserías en la radio y la televisión pasó de una censura total a una apertura basada en la libertad de expresión. Cómo sea, antes había un “sagrado respetillo” que nadie o muy pocos violaban.


El domingo pasado, viendo un partido de la NFL, en un comercial, aparecen unos chavalos echándole salsa cátsup a una hamburguesa, y dice una chamaca: “lo más chingón” —algo así, pero con esa palabrota—, que luego repite una voz bien impostada de locutor. Eso era impensable antes, incluso los anunciantes cuidaban esos “detalles” para no quedar mal con los clientes. Todo por una simple salsa cátsup.

Escuchar las canciones que hoy se tragan las nuevas generaciones en la radio son no solo una verdadera afrenta al buen gusto, es una retahíla de vulgaridades que luego la chavalada repite en las aulas o en casa a la hora de la comida. Hoy día —que nadie se moleste—, los valores están por los suelos porque hemos venido permitiendo que estas cosas sucedan, de ahí tanta violencia, rebeldía y actitudes deplorables, no solo de la juventud, sino de muchas personas que ya no se cuecen al primer hervor. No me asustan las palabrotas, me asusta la actitud que se viene generando………… ¡Salud Amigos!