domingo, 12 de marzo de 2023

DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA

 



Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo

DE CHILE: Recuerdo que, durante el gobierno del impresentable Enrique Peña Nieto, lo vimos por todos los medios de comunicación la imagen fresca y rozagante del copetudo Señor Presidente de la República, quien apenas saliendo del hospital donde había sido operado de un quiste tiroideo, se le veía más fresco que una lechuga.

Impertérrito, inamovible e inconmensurable, el mandatario de todos los mexicanos expresó con amplia sonrisa Colgate “Estoy listo para volver a trabajar”, claro acompañado de su inseparable Gaviotita, la hoy divorciada Angélica Rivera. Esto a las afueras del Hospital Militar donde fue intervenido y se vio hospitalizado durante cuatro días. Recuerdo que pensé que a muchos de nosotros, nos hubiera gustado verlo haciendo fila en algún caluroso pasillo de cualquier clínica del IMSS, del ISSSTE o un hospital del sector salud. 

Tan solo supongo –porque no lo sé de cierto, dijera Sabines--, que Peña Nieto, fue tratado de acuerdo a su investidura y jerarquía, es decir, algún médico trinchón lo atendió, no cualquier pasante o residente de los nosocomios oficiales. Galeno ese quien desde algún tiempo y luego de rigurosos y certeros análisis clínicos, le detectaron el mal que lo aquejó. Por supuesto que el “preciso” nunca tuvo que levantarse tempranísimo, aún antes de rayar el sol, a orinar en un frasquito de Gerber –en ayunas claro—y correr a hacer fila en el laboratorio del IMSS o del ISSSTE, llegando a la carrera, preguntando con preocupación “¿quién es el último? Y aguardar con la paciencia de Job, primero la llegada de los laboratoristas y luego el propio proceso de la extracción de sangre o algo “pior”. 



No tuvo Don Enrique que esperar parado, porque regularmente el número de pacientes es tal que se llenan las pocas sillas en la supuesta “sala de espera” que no es más que un pasillo más del edificio. Yo en realidad lo sentí por él, porque esa era una magnífica oportunidad de estar cerca del pueblo, ese conglomerado de canijos que tienen que pasar las de Caín para obtener un servicio a la buena de Dios, porque en ocasiones la atención de las clínicas u hospitales públicos es cosa del azar y te dan cita para “dentro de dos meses” si bien te va. La buena o mala suerte de que te toque un buen médico, una regular enfermera o la fortuna de hallar cama, y luego la existencia de medicamentos. Estoy cierto que Peña Nieto, no solo tuvo una cama segura, ultramoderna y al simple tentón de un botón se hacían presentes decenas de médicos, enfermeras, camilleros, ambulantes, funcionarios, edecanes y mirones. 



No tuvo necesidad de acabarse el dedo timbrando —si es que hay botones qué pulsar— sin que aparecieran más que las ánimas en pena que perdieron la vida en esos policlínicos. No me cabe duda que en esos cuatro días que permaneció encerrado en una confortable habitación, más cercana a un hotel Gran Turismo que a un sanatorio, le llevaron los más selectos alimentos hiperbalanceados, sabrosos y ricos a la vista y al olfato y no en cambio los horribles “calditos de pollito”, manzana, agua de algo colorido y gelatina que siempre se comen las visitas. 

No sufrió Don Enrique, la falta de medicamentos en las farmacias oficiales, el extravío de expedientes, ni tuvo que enfrentar la fea cara y peor humor de la encargada de las vigencias. No batalló para hallar estacionamiento a las afueras del hospital, quizá hasta en helicóptero arribó a donde lo esperaba un ejército de enfermeros y ayudantes. La ambulancia ahí estaba a modo, se ocupara o no, ya no digamos equipada con todo lo necesario para problemas paramédicos de consideración, sino simplemente con una camilla más o menos destartalada.

Afortunado él que no tiene que suplicar llorando sangre a que alguien, incluido Dios, le envíe de urgencia. El Presidente no fue regresado porque el laboratorista no llegó, ni sufrió persiguiendo a los encargados de pagar los gastos de traslado de una unidad médica a otra. En el quirófano lo más probable es que se encontrara de todo y de más, buti gasas, desinfectantes y antibióticos a granel, así como unidades de sangre por lo que se ocupe. 

Los tristes mortales, o sea, amable lector, usted y yo, poco acceso tenemos a esos beneficios que no nos regalan, aunque los pagamos puntualmente cada quincena. Esto me lleva a la percepción que tiene el actual mandatario de la nación su excelentísima majestad Don Andrés Manuel López Obrador, sobre la economía nacional. Él, al igual que Peña, están tan alejados de la terrible realidad del país, que solo ven lo que tienen a un palmo de sus narices. 

Para AMLO, los mexicanos vivimos en bonanza, y lo mira desde su límpido cristal porque él, no paga renta, ni la luz o el teléfono como hice yo hoy mismo. Le importa un bledo el costo del litro de la gasolina o el del boleto del metro, porque no los ocupa, todo se lo dan o se lo llevan. ¿Qué el huevo y la leche subieron? Me vale, en palacio hay de sobra. ¿Qué el litro de gas LP anda por las nubes? Los tanques de palacio nacional están llenos permanentemente y no tuvo que abrir su cartera para rascarle y pagar el alto costo. 

No eroga un peso en desayunos, comidas ni cenas. Al comenzar el año solo tiene que preocuparse por lo que va decirnos en las inútiles mañaneras y no por el pago de predial, ni tenencia o placas del auto. ¿Qué la “chacha” pide aumento de sueldo? Él y su mujer tienen un ejército de mayordomos, ujieres, choferes, camareras, meseros y cocineros y no suelta un solo “varo” de su bolsillo. Por esas razones, el señor López dice ufanándose expresa de manera vergonzante que vive con 200 pesos en la billetera y que no usa tarjetas. No es para presumir, pues su servidor en las mismas condiciones, bien puede vivir con veinte varos en mi famélica billetera, la cual amenaza con suicidarse porque lleva una vida muy vacía.



DE DULCE: Estoy convencido de que la gran mayoría de los ciudadanos de este remedo de nación, aborrece y desprecia a los partidos políticos. Esos dizque institutos dedicados a fomentar y sostener a un alto costo, una grilla que más que beneficiar al país, la divide, la hunde y la arruina económicamente. 



Todos los partidos políticos, desde siempre, ven más por sus mezquinos intereses que por las verdaderas y urgentes necesidades del pueblo que todos dicen defender. En estos aciagos tiempos, los partidos, todos, desde Morena hoy en poder hasta el más minúsculo de estos organismos carecen de que lo antes era una norma: ideología. Antaño unos se inclinaban decididamente a la izquierda, otros más conservadores a la derecha y hasta los había de centro. Hoy, los políticos viven en una olla de grillos, que saltan lo mismo de la izquierda más extrema al conservadurismo reaccionario. Se duermen socialistas y sin el menor rubor amanecen de ultraderecha, casi nazis, si así conviene a su beneficio. 

Solo así se entiende esa alianza PRI-PAN-PRD, el agua, el aceite y el rancio pulque mezclados en un jarrito de barro. Pero ahora, los trinches partidos se avientan una modalidad fantástica, echarse para atrás y no participar aduciendo cuentos chinos e historias de vaqueros. El partido Movimiento Ciudadano, “propiedad” de Dante (¿por dantesco?) Delgado, se hizo como el ocote que hasta en el agua se raja. Resulta que este “instituto político” con los colores naranja, alegando que como ya los resultados de las elecciones en el Estado de México y Coahuila, estaban arreglados, desestimando la calificación y conteo de votos del Instituto Nacional Electoral (INE) preferían salirse de la contienda y prepararse para el 2024. 

Lo que estos sinvergüenzas no desestimaron del INE son las “prerrogativas” (así les llaman y no sé por qué razón, ya que es palabra significa el hecho de recibir una persona mejor trato, tener más derechos o tener menos obligaciones que otros, por razón de su edad, cargo, etc.) y que no es otra cosa que los dineros que se le dan a los partidos políticos con el dinero de nuestros impuestos, que para MC es de 614 millones 933 mil 163 pesos, solo para este 2023. 



Lo que no dijo el senador Juan Zepeda, candidato a la gubernatura del EdoMex, quien hizo el anuncio, es que le sacó al parche enfrentarse a la delincuente Delfina Gómez, de Morena y a la priísta Alejandra del Moral, ya que no dio el ancho e iba a perder estrepitosamente. Acabo de escuchar en las noticias que a algunos deportistas de alto rendimiento les redujeron significativamente sus becas por no haber participado en algunas competencias internacionales. El corte fue drástico y no hay manera de “alegarle al umpire”. Si en verdad en México todos somos iguales, a Movimiento Ciudadano deberían de cortarle el agua y dejar que se rasque con sus propias uñas. Pero sabemos que, en este país, hay unos más iguales que otros. Y para que hoy duerma a gusto el amable lector solo le paso el dato de lo que se autorizó de presupuesto para “regalarle” a los partidos políticos: 6 mil 233 millones 510 mil 798 devaluados bilimbiques con los que se pudieran hacer un puño y dos montones de hospitales de primer nivel como en Dinamarca o decenas de escuelas perfectamente equipadas.



DE MANTECA: Si usted, amable lector, no ha subido al cerro de la Glorieta aquí en Acaponeta, Nayarit, le recomiendo que lo haga, pues la vista desde ese promontorio es muy atractiva, tanto del lado del pueblo, como del valle al oriente y su “choque” con la sierra Madre Occidental; o la vista del malecón, puente del ferrocarril y el propio río rumbo al suroeste. Este accidente en la orografía local, está coronado por una capillita que según me dicen ­–hace mucho que no voy por allá- usan para misas y otras actividades eclesiásticas. 



Pero el cerro de la Glorieta no siempre fue un lugar piadoso y dedicado a la fe, en algún momento fue una cantina y un burdel que regentaba el Sr. Heriberto Pimienta Sánchez, apodado “El Güero Pimienta”, quien, a principios de los años 20 del siglo pasado, solicitó al presidente municipal en turno Sr. Guillermo O´Connor Orozco el permiso para instalar ese lupanar. 



Resulta que la capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe ya estaba funcionando a principios de siglo y en 1914, las tropas de Victoriano Huerta la destruyeron para construir ahí barricadas y trincheras para combatir a los rebeldes revolucionarios; posteriormente aquello quedó en desuso hasta que lo rehabilitó el “Güero Pimienta” para refrescar gargantas y espíritus. Reitero que su servidor hace mucho que no va a ese lugar, porque siempre estaba cerrado y había que pedir la llave del cancel a una señora que vive o vivía al pie del cerrito. Me decían los vecinos, que el espacio que durante el gobierno municipal de Don Rodolfo Antonio Sáizar Quintero, fue convertido en un parquecito con juegos infantiles, era muy visitado por malvivientes que se drogaban e incluso asaltaban a los visitantes o cualquier otro que pasara en mala hora por el lugar. Como hace varios trienios no subo a la Glorieta, no puedo decir si eso continúa o no, pero recomiendo ir de día y preguntar antes de subir por la bella escalinata de piedra, quién tiene la llave. Espero sus comentarios, sugerencias y datos interesantes al correo: jori.mosahi@gmail.com

sábado, 11 de marzo de 2023


 ACAPONETA, ¿POR QUÉ LA ATENAS DE NAYARIT?

viernes, 10 de marzo de 2023

CONFERENCIA SOBRE BENITO JUÁREZ


 

miércoles, 8 de marzo de 2023

ALÍ CHUMACERO Y SU ENTRAÑABLE PERSONALIDAD

 

Antonio Sáizar Quintero, Alí Chumacero y Pepe Morales


ACLARACIÓN: Este comentario lo realicé en alguno de los homenajes a Alí Chumacero a los que me invitaron a participar.


Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo

Recién que llegue a radicarme en Acaponeta, la ciudad de mis mayores, alguien me invitó a una actividad, donde supuestamente el pueblo iba a poder externar su opinión acerca de todos los temas que le afectaban; era una de esas demagógicas jornadas en las que el gobierno estatal, porque a ellos se debía el acto realizado en el Auditorio Municipal, una persona de reconocida presencia en la población, habló y muy mal de Alí Chumacero. Hay que decir que esto fue a finales de los años 80 del siglo pasado. Yo, he de reconocerlo, sabía de la existencia del poeta, pero nada más, nunca lo leí hasta ese momento, ni conocía un rábano de su vida y obra. Aquel chisme de ese ciudadano que puso a Alí como lazo de cochino, hizo que me interesara más por el autor de “Páramo de Sueños”. Para empezar me enteré que ese pleito era por el disgusto de esta persona conflictiva con uno de los sobrinos de Alí, a pesar del paso de los años, el odio que solo se había generado en su mente continuaba, cosa que estoy seguro no le quitaba el sueño al bardo originario del Barrio de la CH.

Aprendí primero que su obra es muy breve, pero dijera alguien por ahí, “sustanciosa”. Al respecto Alí dijo: 

“He escrito poco. No me arrepiento es mejor dejar una línea perdurable, que un grupo de libros que se tire al cesto de la basura”

Dio a la luz pública: Páramo de sueños (1944), Imágenes desterradas (1948) y Palabras en reposo (1956). Aunque escribió después, “todo lo he guardado o quemado” y pitorreándose de sí mismo señaló alguna vez: “los lectores flojos podrían ufanarse de que leyeron “las obras completas de Chumacero”.



Buscando oír mejores cosas de Chumacero que las que se vertieron aquella mañana en el auditorio municipal, encontré que el poeta y ensayista Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura ni más ni menos, consideró a Chumacero como “mago y maestro de los poetas modernos de México”. El también poeta, José Emilio Pacheco destacó que la producción de Chumacero, era una “obra maestra impredecible e irrepetible que por sí sola explica el posterior silencio de Chumacero...”; expresó también que los tres libros que reúnen la obra poética de Chumacero son como “estrellas solitarias que brillan con luz propia en el cielo de la poesía de nuestro idioma”, o bien “islas rodeadas de silencio por todas partes…. Silencio y soledad son el marco propicio para que resuene la elocuencia sin énfasis de sus poemas y se quebranten las tinieblas con una luz que no enceguece, sino ilumina”

Pero Alí replicó, con aquel sarcasmo que todos adoramos: “No publico porque ya publiqué lo que tenía que publicar. Todo lo que he escrito quedará por ahí, no en el anonimato, pero sí en la oscuridad. Quiero que se entienda que el grueso de mi obra está hecho, queda ahí”

MÓNICA MANSOUR
La poeta argentina, radicada en México Mónica Mansour, también opina sobre el bardo acaponetense y dice: “Se ha dicho que la poesía de Alí Chumacero es concentrada, habitada por la liturgia, el erotismo y la profanación; que a veces raya en el hermetismo con la dureza y el brillo de un diamante explosivo engendrado en la relectura”,  Mansour aclara que el paisaje de su poesía es la desolación, la imperfección del amor, el tiempo — escribe Alí: “Tú que nombraste el ser / de todo ser adviertes la agonía”— y la memoria. Y dentro de este panorama es significativo que nos diga “Más crueles que el amor, el tiempo y el olvido”.

Al escritor Marco Antonio Campos, Alí Chumacero le dijo: 

“Escribí siempre de noche. Redactaba el poema, corregía, lo pasaba en limpio, lo volvía a corregir. Puedo mostrar que un poema mío tiene hasta sesenta o setenta versiones corregidas. ¿Cómo los terminaba? Un poema no da más hasta que, leído en voz alta, el poeta cree que no le falta ni un punto ni una coma. No era raro que me tardara hasta un año en cerrar un poema”.

Para los que escribimos poesía, las lecciones de Alí son muy ilustrativas, prueba de ello son estas declaraciones: 

“El defecto de mi poesía es que no es plástica: es sugerente, impresionista. Es una copia de trasfondos: hay algo detrás y detrás... Mi concepción estética, si pudiera llamarla así, sería la de la rosa que cae: escribir cosas que dicen otras cosas... Eso obedece a una manera de percibir en poesía como lo hacía en la música Claude Debussy... Yo he buscado una poesía que diga algo, que no sólo emita la emoción, el gusto por la vida y por la muerte, sino que tenga un sentido”.



Los críticos literarios dicen: Como lector compulsivo, Chumacero se acercó a muchas y variadas literaturas, fue lector de la Generación del 27, de Rafael Alberti y Federico García Lorca, esencialmente, también de Luis Cernuda y los clásicos españoles. Asimismo, tiene una marcada influencia de Amado Nervo, Neruda, Vicente Huidobro, César Vallejo y autores en otras lenguas como Paul Valéry, Rainer Maria Rilke y T. S. Eliot. Otra de sus lecturas favoritas siempre ha sido la Biblia, aunque se declara ateo.

Y no se equivocan, ya que al respecto, Alí Chumacero explica: 

“Es sabido que yo seguí en un principio la poesía de Xavier Villaurrutia, algo más tuve que ver con la poesía de Ramón López Velarde y, probablemente, en algún momento puse atención a los poemas de Enrique González Martínez. Pero, mis poemas, los iniciales, los primerísimos fueron simplemente una expresión casi infantil, muy juvenil de lo que yo sentía como lector, como muchacho, como joven que se acercaba al mundo ya en plena pubertad o un poco después”.

De Alí se puede hablar muchísimo, de su poesía, de su carrera como corrector de estilo, de su oficio como tipógrafo, de su innata capacidad de hacer amigos y hasta de sus innumerables anécdotas de las cuales para rematar este artículo sobre el acaponetense, cito una:

En alguna ocasión hizo un poema al torero Manolo Martínez, para aparecer en la biografía que sobre el matador redactó Guillermo Cantú. Es un soneto que dice así:

Sobre la arena irrumpe la furiosa

verdad del toro, arcilla que destella

olas de asombro y alas de centella

que iluminan la tarde esplendorosa.

 

En suave conjunción, la mano airosa

del matador se acopla a la querella

del bruto: en su percal brilla la estrella

que guía aquel incendio hacia la rosa.

 

Contra viento y marea, fluye el brío

que habrá de sucumbir en la certera

quietud, como la yedra fatigada,

 

porque el diestro, al brindar su poderío

y detener el tiempo en su carrera,

levanta una columna sosegada.

 

Cuando le preguntaron al torero, que cuál había sido su opinión acerca del soneto, este le dijo: “No entendí nada, está bien aburrido.”

Por último dos frases que debieran ser célebres del bardo acaponetense: “Feliz no es nadie, felices son los tontos; lo hermoso de la vida es todo, un grito, una sonrisa, una mirada, todo…Ser felices, como irse al cielo, Dios me guarde, ni de visita”.

Y luego agrega: “se dice que los pendejos no piensan, están en un error, piensan puras pendejadas.”


domingo, 5 de marzo de 2023

DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA

 


Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo


DE CHILE: Hay algo que en verdad me preocupa: el terrible divisionismo o polarización que actualmente existe en el país. Muy desafortunadamente el presidente de la república Andrés Manuel López Obrador, todas las mañanas agrede —como si esa fuera su función principal como gobernante—  a todo lo que se mueva: se ha “engallado” con las instituciones autónomas (principalmente el INE), con los científicos, con los padres de niños enfermos, con los tristes “aspiracionistas” de la clase media (su servidor entre ellos), los periodistas, los gobernadores o legisladores que no son de su partido, los empresarios, las feministas, algunos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en especial Norma Piña; las universidades y en general a todos los que no piensan como él; a todos ellos los califica con una sarta ya larga de adjetivos: fifís, aspiracionistas, conservadores, neoliberales, clasistas, racistas, alcahuetes, arrogantes, calumniadores, camajanes, chayoteros, cínicos, corruptazos, espurios, farsantes, hampones, hipócritas, huachicoleros, machuchones, y un sinfín de adjetivos que bien pueden llenar una enciclopedia sobre el tema gramatical. 


El caso es que tanto insulto, tanto desacreditar a lo que él llama sus “adversarios”, han hecho doble mella en el ánimo del pueblo en general: para sus seguidores, muchos de los cuales ven a AMLO como alguna vez los católicos vieron la figura del Papa, infalible y casi divino, no realizan un ejercicio de reflexión, duda o incredulidad, es tan solo para ellos un acto de fe que no se contradice. Por el contrario, para los que no concuerdan con sus acciones y decires, cada día que pasan lo aborrecen más o, en el mejor de los casos para el mandatario, lo repudian abiertamente. Con ya cuatro años y dos meses de gobierno y la súper elección del 2024 visible en el horizonte, los ánimos están excesivamente caldeados y no se ve quién —como el Chapulín Colorado— pudiera salvarnos.

Beatriz Pagés
La reciente marcha a favor del INE es una muestra clara de lo que menciono. Fue todo insultos, descalificaciones e innumerables tipos de pullas hacia el jefe del ejecutivo por parte de los asistentes y, sobre todo, el aburrido discurso de Beatriz Pagés, mostrando un panorama casi apocalíptico de lo que se puede venir para la nación, “cucando” al mandatario, no provoca más que preocupación en los que vemos que las cosas se pueden salir de control. 


No se ve tolerancia, ni una minúscula mota de empatía y menos la consciencia de lo serio de la situación en ninguno de los dos polos. Ante la inmensa popularidad que aún mantiene AMLO con el “pueblo sabio y bueno” de su lado, que si bien, ya no será de 30 millones de sufragantes como en el 2018, y menos porque el de Tabasco, no aparecerá en la boleta, sí serán suficientes los votos para llevar a la próxima presidencia al primer gobernante impuesto por dedazo de la dizque cuarta transformación. Digo lo anterior porque no veo a un caudillo en una oposición que se dice unida y de la que solo salen chispas e intereses mezquinos que dan al traste con cualquier posibilidad de triunfo. Creo, aunque lo veo difícil, que hace falta en la oposición un candidato mesurado, que no se caliente a la primera, ni a la segunda ni a la tercera, que se le resbalen los insultos y descalificaciones en las mañaneras. Sin embargo, no veo a quién del lado de la oposición le corresponda ser la figura a vencer. Parafraseando al clásico: “la caballada está famélica”.


DE DULCE:
Muy buena me pareció la iniciativa del gobierno municipal que encabeza Manuel Salcedo Osuna de recomponer las macroletras con el nombre de Acaponeta y que se ubican en la plaza “Miguel Hidalgo”. Un acierto fue además, lograr los servicios de cinco pintores mexicanos que llegaron hasta esta tierra a expresar su arte, ellos fueron Hermes García Carrera, Floriberto Jiménez Lázaro, Rogelio Hernández Zamorano e Ismael Pedroza Sánchez, todos ellos coordinados por el también artista plástico Edgar Romero González, orgullosamente de Acaponeta. 



Cada una de las nueve letras de la palabra ACAPONETA, que por cierto tiene dos versiones, la primera náhuatl que significaría “lugar del frijol enredado en caña de carrizo” y la segunda versión que proviene del tepehuano con el significado de “los que viven junto al río” o bien “los que viven del río”. 



Así pues, decía que las nueve letras de la palabra fueron artísticamente decoradas de la siguiente manera: la primera “A”, lleva un sensacional retrato del mago de las letras Alí Chumacero, tan realista que parece una fotografía. 



La “C” hace referencia al gusto que tiene nuestra ciudad por la música, especialmente por el piano, lo que trae a la memoria los nombres de Agapita Jordán Gama, maestra de piano que enseñó a varias generaciones de acaponetenses. También de la profesora Yolanda Alduenda y de los hermanos Quintero Alduenda. Hay que recordar que nuestro municipio es el que más pianos posee, después de Tepic, la capital. Y esta letra también hace referencia a la gran cantidad de músicos que ha tenido nuestra querida población, como el Prof. Inocente Díaz Herrera, Aurelio Rodríguez “El Calandrio”, Felipe Espinosa “Tanaka”, “Chilo” Morán, entre otros notables. 



La segunda “A”, junto con la “E”, nos muestran imágenes de la rica y diversa gastronomía de esta región del país. En la primera los famosos churros de aquel simpático señor que fue Benjamín Mayorquín, “Min” el churrero y en la “E”, los sabrosos tacos de puerco echado, y las gorditas de gallina, que otros municipios nos han querido robar, pero que son más acaponetenses que la gardenia. 


Sigue la “P” con una postal del templo de Nuestra Señora de la Asunción, que data de 1781. 



La “O” habla de la zona marismeña de Acaponeta, que “muerde” una porción de las ricas y biodiversas Marismas Nacionales. Es la zona camaronera del norte de Nayarit. 



La “N”, es un collage donde aparece el símbolo máximo del municipio, la aromática gardenia; así como la pintura de una bella niña indígena que informa al visitante que en la hermosa zona serrana, habitan pueblos originarios coras, tepehuanos y mexicaneros. Cierra esta letra el monumento del constituyente de 1917, Juan Espinosa Bávara. 



En la “T”, otros dos íconos de Acaponeta, el puente de ferrocarril que atraviesa el río que lleva el nombre del municipio; puente que funciona desde 1910 cuando entra desde el norte “la punta de hierro” a la ciudad. Y una portada de el periódico “El Eco de Nayarit”, el cuarto más antiguo aún en circulación en el país; fundado en 1917 por mi abuelo Don Manuel Sánchez Hidalgo Villalobos y sostenido hasta 1933; continuado por Don Federico Corona un par de años más y por supuesto, la dinastía Sáizar, que inicia Don Martín en ese año de 1935 y hasta 1970 cuando toma las riendas, mi querido maestro Don Rodolfo Antonio Sáizar Quintero, que dirige el —en ese momento trisemanario— hasta su muerte en 2008. De ese año hasta este 2023, la dirección del periódico está en manos de la tercera generación de esa apreciada familia, el Lic. Antonio Sáizar Guerrero. 



Finalmente la tercera “A” de la palabra, en la cual aparece la imagen casi fotográfica del artista plástico Vladimir Cora, teniendo como fondo una de sus obras. Sin duda, estas macroletras que eran unas de tantas más en el país y hoy, con la buena gestión del ayuntamiento, son las bellas y originales del Estado de Nayarit y estoy seguro que de muchas más en la nación. Enhorabuena.



DE MANTECA: Cuenta una didáctica fabulilla, que un venenoso alacrán, andando por el bosque se topó con un arroyuelo el cual le impedía seguir su camino. A la orilla de esa corriente se encontraba una verde ranita queriendo a su vez cruzar el arroyo. Le dijo el escorpión al batracio: “Amiga rana, ¿puedes ayudarme a cruzar el río? ¿Puedes llevarme sobre tu espalda? A lo que el asombrado anfibio, replicó: — ¿Que te lleve a mi espalda? ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco y estás loco en preguntarme eso! 

Sé bien que sacarás tu aguijón, me picarás y me matarás. Lo siento, pero no puede ser. —No seas tonta, ranita —le respondió entonces el alacrán—. ¿No ves que si te pico con mi aguijón te hundirás en el agua y que yo, como no sé nadar, también me ahogaré? La rana, después de pensárselo mucho se dijo a sí misma: —Si este escorpión me pica a la mitad del río, nos ahogamos los dos. No creo que sea tan tonto como para hacerlo. Entonces, la rana le dijo al arácnido: —

Mira, lo he pensado bien y te voy a ayudar a cruzar el río. Dicho esto, el escorpión se colocó sobre la resbaladiza espalda de la rana y empezaron juntos a cruzar el río. Cuando habían llegado a la mitad del trayecto, en una zona del río donde había remolinos, el escorpión picó con su aguijón a la rana. De repente el verde animalito sintió un fuerte picotazo y cómo el veneno mortal se extendía por su cuerpo. 

Y mientras se ahogaba, y veía cómo también con ella se ahogaba el escorpión, pudo sacar las últimas fuerzas que le quedaban para decirle: —No entiendo… ¿Por qué lo has hecho? Tú también vas a morir. Entonces, el alacrán la miró y le respondió: —Lo siento ranita. No he podido evitarlo. No puedo dejar de ser quien soy, ni actuar en contra de mi naturaleza, de mi costumbre y de otra forma distinta a como he aprendido a comportarme. Y desaparecieron los dos, el escorpión y la rana, debajo de las aguas del río. 

Este cuentecillo me ha abierto los ojos y hoy, al momento de escribir estas líneas, escucho una nueva defensa que hace López Obrador de la pasante de derecho, la “ministra pirata” Yasmín Esquivel, quien ahora con dos tesis plagiadas insiste en su inocencia y se niega  a renunciar a tan digno cargo, hoy manchado por ella. Al ser nuevamente cuestionado por los periodistas que le pidieron explicara qué ha pasado con la tramposa ministra, AMLO dijo: “No, no ha pasado nada, como nada pasó cuando Felipe Calderón me robó la presidencia”. En un primer momento me fui como Condorito de espaldas ¡Plop! Pero enseguida entendí que el presidente es como el alacrán de la fábula: no puede evitar actuar así porque esa es su naturaleza. Dijeran los clásicos: ni hablar del peluquín. Espero sus comentarios, sugerencias y datos interesantes al correo: jori.mosahi@gmail.com


lunes, 27 de febrero de 2023

DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA

 


Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo


DE CHILE: El caso de Genaro García Luna, desde que lo hallaron culpable, ha ocupado todos los titulares de los periódicos y horas de transmisión en radio y televisión, y ya no se diga en redes sociales, por lo que hay poco que agregar. Sin embargo quiero hacer mis propias reflexiones. 

Para empezar me parece enorme la hipocresía gringa que siempre se coloca en el papel de víctima y los mexicanos, siempre fachosos, prietos y feos en las películas, somos los malos y malditos a los que hay que construirles un muro para que no pasen. Ya nadie duda de que la DEA está tremendamente corrompida y para ellos aplica aquello que en su tiempo dijo Álvaro Obregón: “no hay general que aguante un cañonazo de 50 mil pesos”, en estos tiempos, agentes de la DEA, políticos mexicanos de todos los niveles, son incapaces de aguantar un cañonazo de 50 millones de pesos (la inflación ¿sabe usted?). 


Allá, pasando el conflictivo río Bravo, hay capos igual o más poderosos que los chapos, los zambadas y los beltranes de aquí; y a nadie le despeinan un pelo. Los gringos ponen los mariguanos y adictos y nosotros los asesinados (por supuesto a ninguno de los dos les va bien). La culminación del juicio de García Luna, nos deja la terrible enseñanza de que la llamada “guerra contra el narco” de Felipe Calderón, simple y llanamente no existió, todo fue una farsa o, como gustaba al secretario de seguridad, fue un montaje, del cual no pudo ser ajeno el presidente su jefe. 


Ahora son miles o quizá millones de mexicanos los que están —estamos— pidiendo la cabeza del apodado por AMLO, “Borolas”. Pero habría que preguntar cómo quedan los secretarios de defensa y de marina; ¿son cómplices? Fox y Creel que tanto gritan ¿no sabían nada? También nos queda claro que este gobierno de López Obrador la impunidad, por más que en las mañaneras diarias digan otra cosa, ha sido uno de los sellos que habrán de caracterizar a la presente administración federal, ya que lejos de dar combate al crimen organizado, se ha concretado a la inefable “estrategia” del “abrazos no balazos”, que en los 50 meses que lleva este gobierno que puntualizó como promesa de campaña “pacificar a México”, hay ya suma la espantosa y terrorífica cifra de 143 mil 100 muertos; es decir, si sumamos en el mismo período de Enrique Peña Nieto, sus últimos 50 meses donde acumuló 107 mil 771 asesinados, dan el escalofriante número de 258 mil 871 muertes dolosas; es como si a los 37 mil habitantes de Acaponeta, los exterminaran siete veces. O dicho de otro modo, desde ese tiempo a la fecha se asesinan a 2589 ciudadanos cada mes, 86 diarios o 3.5 cada hora que transcurre en su reloj. Para su servidor lo que más le asusta es que esta guerra está irremediablemente perdida. 


Vea usted, Genaro García, ya está tras las rejas; el Chapo también y otros muchos capos y sicarios; para estos momentos alguien ya tomó su lugar y la vida sigue entre balazos, secuestros, desaparecidos, extorsiones y tráfico imparable de drogas. Tenemos que continuar viviendo con miedo y rogando a los dioses que al sacar la cabeza a la calle no nos la vuele un plomazo. Mientras eso sucede, hay que decir que por supuesto, Andrés Manuel López Obrador aprovechará este caso para llevar agua a su molino político, pero lo que me llama la atención es que, García Luna no tenía ninguna acusación del gobierno de la 4T aquí en México, y de no haber sido capturado en Estados Unidos, aquí seguiría libre, quitado de la pena, impune y millonario. Hoy por hoy, a los ojos del mundo somos una república peligorosa y corrupta…bananera pues.



DE DULCE:  Estoy seguro que muchos de los amables lectores que me hacen el inmenso favor de leer estas líneas, sobre todo aquellos que ya tienen “cierta edad”, recuerdan con agrado y añoranza, los inolvidables viajes en ferrocarril. 

Eran en verdad deliciosos y, a mi gusto la mejor manera de viajar, sobre todo largas distancias. Su servidor no realizó los viajes que hubiera querido hacer en este cómodo medio de transporte, pero las pocas veces que lo hice quedé maravillado. Tanto, que a pesar de la distancia en tiempo, llega a mi memoria un viaje familiar en tren de México a Minatitlán, Veracruz, teniendo su servidor la edad de cuatro o cinco años, y me impresionó tanto el ferrocarril que se grabó en mi mente de manera indeleble. 


Ya adolescente, recién ingresado a la universidad, hice un viaje con mi señor padre —él de origen chihuahuense— de la capital de esa norteña entidad al Pacífico, en el extraordinario y popular tren “Chepe” (Chihuahua al Pacífico), viaje que todo mexicano debiera de hacer antes de entregar el equipo a la madre tierra. De hecho espero pronto volver a vivir esa experiencia, ahora en compañía de mi esposa. 

Estación del FFCC en Acaponeta














Otro viaje en “la punta de fierro” lo llevé a cabo de Ciudad Obregón, Sonora a la ciudad de Guadalajara, pasando por Acaponeta, ciudad de mis mayores de la que no tenía, en ese momento, la idea de radicar ahí. Muchas horas de viaje, pero muy confortables y placenteras, de hecho nada cansadas, ya que podía uno recorrer los vagones y pararse de los asientos sin ningún problema. Muchos apodos recibía el ferrocarril, a veces por su velocidad, por cierto nada extraordinaria, pero le llegaron a decir “tren bala”, o bien, por el contrario, por su lentitud apodaban “el burro”, ya que recorría las distancias a una velocidad a veces desesperante. 

Mucho me hubiera gustado viajar y conocer un vagón de doble piso que el gobierno implementó allá a finales de los años 40 o principios de los 50 acá en el norte de Nayarit y sur de Sinaloa. Este vehículo llamado “Autovía”, con motor a gasolina hacía recorridos diarios entre el puerto de Mazatlán y Acaponeta, con paradas en Escuinapa, El Rosario y Villa Unión. El vagón llegaba a una rotonda a la que hacía girar, muchas veces los mismos chiquillos que jugueteaban o andaban de vagos en la estación del ferrocarril y se regresaba nuevamente. No duró más de cinco años este carromato sobre rieles.

 


En los últimos días de vida del ferrocarril de pasajeros, inventaron el “Tren Estrella”, según el gobierno, ultra rápido y de primera categoría. El que hacía el viaje de Tepic a Mazatlán sin paradas intermedias, al cual llamaron “el mazatleco”, pero poca fue su vida útil, ya que en 1995, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el servicio de pasajeros desapareció. Existe una anécdota que en realidad no sé si fue cierta o es producto del ingenio popular; resulta que ya viajando en el tren Estrella, una persona le preguntó a un garrotero si faltaba mucho para llegar a Acaponeta, no, le dijo en trabajador del tren, pero no hacemos parada en esa estación, se va de largo a Mazatlán. ¡Vaya pues! exclamó el amigo, “a mí me urge bajar en Acaponeta”. Pues no se va a poder, pero mire —le explicó el auxiliar del vagón— al llegar a la estación, el tren disminuye su velocidad, lo que haremos es arrojar su equipaje y usted se sitúa en una de las puertas de acceso del vagón y brinca, pero es importante que al caer usted siga corriendo sino la inercia hará que usted se vaya de bruces. Ya puestos de acuerdo, así lo hicieron, al llegar a la estación acaponetense, en efecto el tren disminuyó la velocidad, el garrotero aventó por la portezuela el equipaje del señor y le gritó —¡Ahora, aviéntese y no deje de correr—, el amigo se animó y se aventó a los andenes de la estación y al tocar piso siguió el consejo del garrotero y corrió y corrió, alcanzando al vagón que iba delante, del que salieron unas manos, lo tomaron de los hombros y lo subieron de nueva cuenta al tren. Ahí, otro garrotero le dijo: —amigo, que suerte tuvimos de que lo vi y lo pude ayudar a subir, porque este tren no para en Acaponeta—. ¿Será cierto? 


Acaponeta, “la ciudad de las gardenias” debe su “apodo” a la estación del ferrocarril, donde vendedores ambulantes ofertaban plantitas de gardenias en canastitas, aromando el espacio y sin saberlo en ese momento convirtiendo en un icono a nuestro pequeño pueblo. Es inexplicable que en un país como el nuestro los trenes prácticamente sean una decoración. En otras partes del mundo, son un medio de transporte de carga y pasajeros sumamente importante, básico, rápido y moderno. La corrupción, la negligencia, el sindicalismo mal entendido y la apatía de los gobiernos en turno, dieron al traste con el placer de los viajes en ferrocarril. Qué tristeza.


DE MANTECA: El idioma o el lenguaje de los pueblos, en nuestro caso el castellano, está tan indefenso como los animales o la ecología del planeta, todos lo atropellamos con total impunidad.Decía el antropólogo francés Claude Levi Strauss que la lengua es una razón humana que tiene sus razones y que el hombre no conoce. Yo agrego, que el lenguaje es uno de los más importantes y reconocibles signos de identidad de un pueblo, y aquí, en México, estamos asesinando a la rica y hermosa lengua española. 



Los motivos son muchos, comenzando por la apatía y dejadez de un gobierno —no este de AMLO, al que por supuesto hay que sumar, sino al que esté de turno no importando su color— que lo ha permitido. Recuerdo, hace algunos años, estaba prohibido que anuncios de radio, televisión y prensa fueran en una lengua extranjera; hoy hay comerciales enteramente en inglés, si acaso con subtítulos en español. Su servidor es fanático del fútbol americano y me enoja que la mayoría de los comentaristas se refieran a los equipos con sus nombres en inglés son: Miami dolphins, Dallas cowboys, patriots de Nueva Inglaterra o chiefs de Kansas. No fallan, parece que la consigna que llevan es esa, forzosamente mencionar a los equipos con su título en inglés, pareciera que no hubiera traducción, habiendo por supuesto “delfines”, “vaqueros”, “patriotas” o “jefes”. Solo se salvan de esta quema los llamados “tres amigos”:De Valdéz, Burak y Segarra. 

Por supuesto las redes sociales no ayudan, ni los programas de televisión, donde lo “cool” es cambiar las palabras castellanas por la lengua de Shakespeare. A más de uno de mis alumnos de la prepa conminé a no usar expresiones gringas sin ton ni son; no fueron pocos a los que dándoles una calificación aprobatoria, gritaban con júbilo: ¡Yes! Como si no hubiera otro tipo de expresión de alegría en el idioma español. Los extranjerismos se han ido metiendo como la humedad en el lengua diario y coloquial: hot dogs, fashion, hot cakes, okey, please, bye, y cientos de palabras que surgen de las nuevas tecnologías. Es muy importante querer y apreciar a nuestra lengua, a los niños y jóvenes es esencial transmitirles el amor por el español y explicarles que este idioma es parte de sus raíces y su cultura. “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, una de las tantas frases célebres del escritor Miguel de Cervantes Saavedra, nos enseña que la lectura, irremediablemente aumenta nuestro vocabulario y nos da armas para valorar lo extraordinariamente rica que es nuestra lengua. Defendamos esto que nos define e identifica. Espero sus comentarios, sugerencias y datos interesantes al correo: jori.mosahi@gmail.com

 


lunes, 20 de febrero de 2023

DE CHILE. DE DULCE Y DE MANTECA

 


Por: José Ricardo Morales y Sánchez Hidalgo


DE CHILE: Hace unos días, vi una película en Netflix que tiene como título en inglés “Running with the devil” que sería algo así como “corriendo con el diablo”, aunque me entero que en español se intitula “En la ruta del narco”. 

Trata de cuánto cuesta un kilo de coca en Colombia en el momento que sale de esa nación para atravesar el continente hasta llegar a la parte norte de Estados Unidos a donde alcanza un precio altísimo; además de la labor de un concienzudo traficante de drogas que debe eludir a los agentes federales, mientras investiga qué está fallando en la cadena de suministro de su jefe. No pretendo contarles todo lo que sucede en el filme, solamente hacer mención que la trama involucra a una mujer policía que además ve con tristeza como la droga mata a su hermana y cuñado de una sobredosis. 

Al final, la mujer policía, luego de ardua persecución se da cuenta de que esa es una guerra perdida. Busca al narco en un restaurante que este tiene y lo sienta a platicar, diciendo justamente eso, que no ve el caso de investigar, perseguir, buscar pruebas para encerrarlo si al final no sucede nada, los liberan por algún legalismo y si alguien muere o cae en la cárcel, otro tomará su lugar y la venta de estupefacientes y el aumento de adictos crecerá; le explica que todo eso es un gigantesco círculo vicioso, donde no sucede nada importante y el negocio triunfa…por ello, la mujer saca su arma y la vacía sobre el cuerpo del criminal. 

Esto me hizo reflexionar sobre el tema del juicio increíblemente mediático de Genaro García Luna, ya que a nosotros, los ciudadanos de a pie, los que religiosa y calladamente pagamos nuestros impuestos, los que somos engañados una y otra vez, eternamente por los diferentes entes políticos: presidentes de la nación, secretarios de estados, gobernadores, senadores, diputados federales y locales, presidentes municipales, regidores y una gigantesca runfla de servidores públicos, nos quedamos convencidos, como la mujer policía de la mencionada película, que esta guerra contra el crimen organizado está irremediablemente perdida, que si García Luna, queda libre, encerrado o incluso muerto, otro tomará su lugar, como la canción salsera de “quítate tú pa´ponerme yo”. 

Da “muina” —como decían las abuelitas— que los testigos principales del sonado juicio, fueron todos criminales psicópatas de primer orden, incluido “nuestro” Edgar Veytia quien por cierto, como el propio Genaro García, tenía un puesto de alto nivel en el combate a la criminalidad. 

¡Vamos! Qué triste es pensar que García Luna, no era un cuico de crucero, o un gris agente del ministerio público o un madrinilla de la judicial, era, para asombro de todos, un secretario de estado cuya misión era combatir la creciente y terrible criminalidad y, al final de cuentas se convirtió en un aliado de los delincuentes que crecieron y actuaron a sus anchas con la supuesta protección de este tipo que, por el poder que tuvo y seguramente con la complicidad de sus jefes —primero Fox y luego Calderón, personajes principales de ese drama nacional que se llamó “la docena trágica”— pasaron de la noche a la mañana de ser servidores públicos a capos principales de este escenario aterrador. 

Lo que desanima y nos deja la moral por los suelos, es que durante el juicio en Nueva York, salieron a relucir muchos nombres de las altas esferas gubernamentales del país: subalternos de García Luna, ex gobernadores como los nayaritas Sandoval y González; presidentes de la república —en el colmo de la corrupción— y hasta funcionarios de la actual administración que participaron en el gobierno de la Ciudad de México, cuando AMLO era el jefe. La decepción es un envenenamiento lento, y a los ciudadanos de este remedo de nación, los gobernantes nos tienen al borde del coma inducido. No somos nada.



DE DULCE: Transitando por calle Chapultepec, hace unos días, justo en la esquina con Libertad, me tocó ver cómo un mal ciudadano, a eso del mediodía, estacionaba una camioneta pick up, y de la batea, dejaba en ese punto, a un lado del poste, una gran cantidad de basura y que conste que eso de “dejar” es tan solo un eufemismo, porque el tipo literalmente la arrojaba sin importarle un comino si los desperdicios se desparramaban o no. 

Esta clase de personas, desafortunadamente no son pocas en el municipio, por el contrario abundan como el hongo en las rebanadas del pan Bimbo. Hay decenas de inconscientes que sacan la basura por las noches, que van alegremente arrojando sus cochinadas por las ventanillas de los autos, que se toman un helado o un refresco en la plaza y la dejan como el chiquero que deben ser sus casas o que valiéndoles maraca manchan la ciudad y su imagen urbana de la misma manera del color de su paupérrima educación. 

Soy de los muchos acaponetenses que quisieran ver a nuestra ciudad convertida en un “Pueblo Mágico”, estoy convencido de que se puede. Acaponeta todavía mantiene muchas viviendas con la arquitectura vernácula o típica de los pueblos costeros del Pacífico. Nuestro pueblo cuanta con unos 106 o 107 monumentos históricos catalogados por el INAH. Contamos con una gastronomía que puede ser la envidia de cualquier punto de la república; la gente de la también llamada “Ciudad de las Gardenias” es a toda madre, contamos con la casa de cultura más hermosa de Nayarit, una rica e interesante historia, somos punto neurálgico de la cultura; y nos situamos en el punto medio entre la sierra Madre Occidental, la belleza del también de un probable Pueblo Mágico como es Huajicori, con su antiquísimo templo y la presencia de sus etnias, y por supuesto, con una de las playas más hermosas, nobles y casi vírgenes del país a tan solo 36 kilómetros de distancia. 

Pero esos sueños de hacen humo cuando me topo con estos idiotas que además de afear a la ciudad, le causan serio daño a la salud, ya que fomentan el crecimiento de ratas, perros y gatos callejeros que “distribuyen” los desperdicios por toda la calle, cucarachas y otras alimañas. Se hace necesario que la autoridad meta en cintura a estos terribles vecinos, dañinos ignaros que al carecer de educación ignoran todo lo anterior y, en su mediocridad se conforman con vivir en el muladar que ellos mismos crean. Debe el gobierno municipal sancionar a todos esos que se mencionan arriba. No es metiendo camiones recolectores por la noche la solución, al contrario, eso provoca que ahora haya basura a todas horas en las esquinas. Un jalón de orejas o una buena multa bastarán.


DE MANTECA: Hoy les voy a recordar aquel curioso suceso que se convirtió en una locura en el año de 1981; algunos lo llamaron “la pandamanía”, cuando por primera vez en la historia del mundo nació un oso panda en cautiverio fuera de China, yo lo llamo simplemente uno de tantos distractores que usan los pésimos gobiernos que hemos padecido para mantenernos alelados. 

Justamente el 21 de julio de 1981, nació en el zoológico de Chapultepec de la Ciudad de México un oso panda durante la corruptísima administración del presidente que se creyó Quetzalcóatl, José López Portillo y Pacheco. Unos meses después estaba en la agenda de Jolopo la Cumbre Norte-Sur, llamada oficialmente Reunión Internacional de Cooperación y Desarrollo, misma que se llevó a cabo en Cancún. Por esta razón López Por-pillo, sugirió que al panda recién nacido se le pusiera el nombre de “Cancún”. Afortunadamente, algún valiente, le dijo al oído al presidente imperial, que Cancún, significaba “nido de víboras” y que no era un nombre apropiado para el animalito. 

Por ello, decidieron organizar un concurso para ponerle nombre al pandita. Mientras eso sucedía, millones de personas se acercaron al zoológico para conocer al nuevo inquilino; larguísimas y muy tediosas filas se hacía en el lugar para tratar de ver al nuevo osito tan solo por unos 15 o 20 segundos. La mujer del mandatario, doña Carmen Romano, presidenta del recién creado DIF, puso los billetes para la grabación de un disco con una pegajosa melodía que interpretó Yuri, rola que todos cantábamos. Finalmente el nombre que ganó el concurso fue “Tohuí”, palabra tarahumara que significa “niño”; el triunfador, de entre más 100 mil niños concursantes, fue un chiquillo de esa etnia de Chihuahua, que tenía un nombre más llamativo que el que envió para el panda, se llamaba Parménides Orpinel. 


Él fue premiado con un automóvil Atlantic de la Volkswagen, el cual iba pintado precisamente como oso panda, y que debió haber sido muy útil al pequeño raramuri para transitar por la Barranca del Cobre (pinche demagogia, siempre tan surrealista); además de una beca escolar que por cierto nunca le llegó y aún la sigue esperando. Es necesario agregar que el famoso osito panda “Tohuí” resultó que era hembra, una linda osita, pero el gobierno, ya con el tepache regado, ocultó ese hecho. Cosas veredes amigo Sancho. Espero sus comentarios, sugerencias y datos interesantes al correo: jori.mosahi@gmail.com