sábado, 11 de marzo de 2023
viernes, 10 de marzo de 2023
miércoles, 8 de marzo de 2023
ALÍ CHUMACERO Y SU ENTRAÑABLE PERSONALIDAD
ACLARACIÓN: Este comentario lo realicé en alguno de los homenajes a Alí Chumacero a los que me invitaron a participar.
Por: José Ricardo Morales y Sánchez
Hidalgo
Recién que llegue a radicarme en
Acaponeta, la ciudad de mis mayores, alguien me invitó a una actividad, donde
supuestamente el pueblo iba a poder externar su opinión acerca de todos los
temas que le afectaban; era una de esas demagógicas jornadas en las que el
gobierno estatal, porque a ellos se debía el acto realizado en el Auditorio
Municipal, una persona de reconocida presencia en la población, habló y muy mal
de Alí Chumacero. Hay que decir que esto fue a finales de los años 80 del siglo
pasado. Yo, he de reconocerlo, sabía de la existencia del poeta, pero nada más,
nunca lo leí hasta ese momento, ni conocía un rábano de su vida y obra. Aquel
chisme de ese ciudadano que puso a Alí como lazo de cochino, hizo que me
interesara más por el autor de “Páramo de Sueños”. Para empezar me enteré que
ese pleito era por el disgusto de esta persona conflictiva con uno de los sobrinos de Alí, a
pesar del paso de los años, el odio que solo se había generado en su mente continuaba, cosa que estoy seguro no le
quitaba el sueño al bardo originario del Barrio de la CH.
Aprendí primero que su obra es muy breve, pero dijera alguien por ahí, “sustanciosa”. Al respecto Alí dijo:
“He escrito poco. No me arrepiento es mejor
dejar una línea perdurable, que un grupo de libros que se tire al cesto de la
basura”
Dio a la luz pública: Páramo de
sueños (1944), Imágenes desterradas (1948) y Palabras en reposo
(1956). Aunque escribió después, “todo lo
he guardado o quemado” y pitorreándose de sí mismo señaló alguna vez: “los lectores flojos podrían ufanarse de que
leyeron “las obras completas de Chumacero”.
Buscando oír mejores cosas de
Chumacero que las que se vertieron aquella mañana en el auditorio municipal,
encontré que el poeta y ensayista Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura ni
más ni menos, consideró a Chumacero como “mago
y maestro de los poetas modernos de México”. El también poeta, José Emilio
Pacheco destacó que la producción de Chumacero, era una “obra maestra impredecible e irrepetible que por sí sola explica el
posterior silencio de Chumacero...”; expresó también que los tres libros
que reúnen la obra poética de Chumacero son como “estrellas solitarias que brillan con luz propia en el cielo de la
poesía de nuestro idioma”, o bien “islas
rodeadas de silencio por todas partes…. Silencio y soledad son el marco
propicio para que resuene la elocuencia sin énfasis de sus poemas y se
quebranten las tinieblas con una luz que no enceguece, sino ilumina”.
Pero Alí replicó, con aquel sarcasmo
que todos adoramos: “No publico porque ya
publiqué lo que tenía que publicar. Todo lo que he escrito quedará por ahí, no
en el anonimato, pero sí en la oscuridad. Quiero que se entienda que el grueso
de mi obra está hecho, queda ahí”
| MÓNICA MANSOUR |
Al escritor Marco Antonio Campos, Alí Chumacero le dijo:
“Escribí siempre de
noche. Redactaba el poema, corregía, lo pasaba en limpio, lo volvía a corregir.
Puedo mostrar que un poema mío tiene hasta sesenta o setenta versiones
corregidas. ¿Cómo los terminaba? Un poema no da más hasta que, leído en voz
alta, el poeta cree que no le falta ni un punto ni una coma. No era raro que me
tardara hasta un año en cerrar un poema”.
Para los que escribimos poesía, las lecciones de Alí son muy ilustrativas, prueba de ello son estas declaraciones:
“El defecto de mi poesía es que no es
plástica: es sugerente, impresionista. Es una copia de trasfondos: hay algo
detrás y detrás... Mi concepción estética, si pudiera llamarla así, sería la de
la rosa que cae: escribir cosas que dicen otras cosas... Eso obedece a una manera de percibir en
poesía como lo hacía en la música Claude Debussy... Yo he buscado una poesía
que diga algo, que no sólo emita la emoción, el gusto por la vida y por la
muerte, sino que tenga un sentido”.
Los críticos literarios dicen: Como
lector compulsivo, Chumacero se acercó a muchas y variadas literaturas, fue
lector de la Generación del 27, de Rafael Alberti y Federico García Lorca,
esencialmente, también de Luis Cernuda y los clásicos españoles. Asimismo,
tiene una marcada influencia de Amado Nervo, Neruda, Vicente Huidobro, César
Vallejo y autores en otras lenguas como Paul Valéry, Rainer Maria Rilke y T. S.
Eliot. Otra de sus lecturas favoritas siempre ha sido la Biblia, aunque se
declara ateo.
Y no se equivocan, ya que al respecto, Alí Chumacero explica:
“Es
sabido que yo seguí en un principio la poesía de Xavier Villaurrutia, algo más
tuve que ver con la poesía de Ramón López Velarde y, probablemente, en algún
momento puse atención a los poemas de Enrique González Martínez. Pero, mis
poemas, los iniciales, los primerísimos fueron simplemente una expresión casi
infantil, muy juvenil de lo que yo sentía como lector, como muchacho, como
joven que se acercaba al mundo ya en plena pubertad o un poco después”.
De Alí se puede hablar muchísimo, de
su poesía, de su carrera como corrector de estilo, de su oficio como tipógrafo,
de su innata capacidad de hacer amigos y hasta de sus innumerables anécdotas de
las cuales para rematar este artículo sobre el acaponetense, cito una:
En alguna ocasión hizo un poema al
torero Manolo Martínez, para aparecer en la biografía que sobre el matador
redactó Guillermo Cantú. Es un soneto que dice así:
Sobre la arena irrumpe la furiosa
verdad del toro, arcilla que destella
olas de asombro y alas de centella
que iluminan la tarde esplendorosa.
En suave conjunción, la mano airosa
del matador se acopla a la querella
del bruto: en su percal brilla la estrella
que guía aquel incendio hacia la rosa.
Contra viento y marea, fluye el brío
que habrá de sucumbir en la certera
quietud, como la yedra fatigada,
porque el diestro, al brindar su poderío
y detener el tiempo en su carrera,
levanta una columna sosegada.
Cuando le preguntaron al torero, que
cuál había sido su opinión acerca del soneto, este le dijo: “No entendí nada, está bien aburrido.”
Por último dos frases que debieran
ser célebres del bardo acaponetense: “Feliz
no es nadie, felices son los tontos; lo hermoso de la vida es todo, un grito,
una sonrisa, una mirada, todo…Ser felices, como irse al cielo, Dios me guarde,
ni de visita”.
Y luego agrega: “se dice que los pendejos no piensan, están en un error, piensan puras
pendejadas.”
domingo, 5 de marzo de 2023
DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA
Por: José Ricardo
Morales y Sánchez Hidalgo
DE CHILE: Hay algo que en verdad me preocupa: el terrible divisionismo o polarización que actualmente existe en el país. Muy desafortunadamente el presidente de la república Andrés Manuel López Obrador, todas las mañanas agrede —como si esa fuera su función principal como gobernante— a todo lo que se mueva: se ha “engallado” con las instituciones autónomas (principalmente el INE), con los científicos, con los padres de niños enfermos, con los tristes “aspiracionistas” de la clase media (su servidor entre ellos), los periodistas, los gobernadores o legisladores que no son de su partido, los empresarios, las feministas, algunos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en especial Norma Piña; las universidades y en general a todos los que no piensan como él; a todos ellos los califica con una sarta ya larga de adjetivos: fifís, aspiracionistas, conservadores, neoliberales, clasistas, racistas, alcahuetes, arrogantes, calumniadores, camajanes, chayoteros, cínicos, corruptazos, espurios, farsantes, hampones, hipócritas, huachicoleros, machuchones, y un sinfín de adjetivos que bien pueden llenar una enciclopedia sobre el tema gramatical.
El caso es que tanto insulto, tanto desacreditar a lo que él llama sus “adversarios”, han hecho doble mella en el ánimo del pueblo en general: para sus seguidores, muchos de los cuales ven a AMLO como alguna vez los católicos vieron la figura del Papa, infalible y casi divino, no realizan un ejercicio de reflexión, duda o incredulidad, es tan solo para ellos un acto de fe que no se contradice. Por el contrario, para los que no concuerdan con sus acciones y decires, cada día que pasan lo aborrecen más o, en el mejor de los casos para el mandatario, lo repudian abiertamente. Con ya cuatro años y dos meses de gobierno y la súper elección del 2024 visible en el horizonte, los ánimos están excesivamente caldeados y no se ve quién —como el Chapulín Colorado— pudiera salvarnos.
La reciente marcha a favor del INE es una muestra clara de lo que
menciono. Fue todo insultos, descalificaciones e innumerables tipos de pullas
hacia el jefe del ejecutivo por parte de los asistentes y, sobre todo, el
aburrido discurso de Beatriz Pagés, mostrando un panorama casi apocalíptico de
lo que se puede venir para la nación, “cucando” al mandatario, no provoca más
que preocupación en los que vemos que las cosas se pueden salir de control. Beatriz Pagés
No
se ve tolerancia, ni una minúscula mota de empatía y menos la consciencia de lo
serio de la situación en ninguno de los dos polos. Ante la inmensa popularidad
que aún mantiene AMLO con el “pueblo sabio y bueno” de su lado, que si bien, ya
no será de 30 millones de sufragantes como en el 2018, y menos porque el de
Tabasco, no aparecerá en la boleta, sí serán suficientes los votos para llevar
a la próxima presidencia al primer gobernante impuesto por dedazo de la dizque
cuarta transformación. Digo lo anterior porque no veo a un caudillo en una
oposición que se dice unida y de la que solo salen chispas e intereses mezquinos
que dan al traste con cualquier posibilidad de triunfo. Creo, aunque lo veo
difícil, que hace falta en la oposición un candidato mesurado, que no se
caliente a la primera, ni a la segunda ni a la tercera, que se le resbalen los
insultos y descalificaciones en las mañaneras. Sin embargo, no veo a quién del
lado de la oposición le corresponda ser la figura a vencer. Parafraseando al
clásico: “la caballada está famélica”.
Cada una de las nueve letras de la palabra ACAPONETA, que por cierto tiene dos versiones, la primera náhuatl que significaría “lugar del frijol enredado en caña de carrizo” y la segunda versión que proviene del tepehuano con el significado de “los que viven junto al río” o bien “los que viven del río”.
Así pues, decía que las nueve letras de la palabra fueron artísticamente decoradas de la siguiente manera: la primera “A”, lleva un sensacional retrato del mago de las letras Alí Chumacero, tan realista que parece una fotografía.
La “C” hace referencia al gusto que tiene nuestra ciudad por la música, especialmente por el piano, lo que trae a la memoria los nombres de Agapita Jordán Gama, maestra de piano que enseñó a varias generaciones de acaponetenses. También de la profesora Yolanda Alduenda y de los hermanos Quintero Alduenda. Hay que recordar que nuestro municipio es el que más pianos posee, después de Tepic, la capital. Y esta letra también hace referencia a la gran cantidad de músicos que ha tenido nuestra querida población, como el Prof. Inocente Díaz Herrera, Aurelio Rodríguez “El Calandrio”, Felipe Espinosa “Tanaka”, “Chilo” Morán, entre otros notables.
La segunda “A”, junto con la “E”, nos muestran imágenes de la rica y diversa gastronomía de esta región del país. En la primera los famosos churros de aquel simpático señor que fue Benjamín Mayorquín, “Min” el churrero y en la “E”, los sabrosos tacos de puerco echado, y las gorditas de gallina, que otros municipios nos han querido robar, pero que son más acaponetenses que la gardenia.
La “O” habla de la zona marismeña de Acaponeta, que “muerde” una porción de las ricas y biodiversas Marismas Nacionales. Es la zona camaronera del norte de Nayarit.
La “N”, es un collage donde aparece el símbolo máximo del municipio, la aromática gardenia; así como la pintura de una bella niña indígena que informa al visitante que en la hermosa zona serrana, habitan pueblos originarios coras, tepehuanos y mexicaneros. Cierra esta letra el monumento del constituyente de 1917, Juan Espinosa Bávara.
En la “T”, otros dos íconos de Acaponeta, el puente de ferrocarril que atraviesa el río que lleva el nombre del municipio; puente que funciona desde 1910 cuando entra desde el norte “la punta de hierro” a la ciudad. Y una portada de el periódico “El Eco de Nayarit”, el cuarto más antiguo aún en circulación en el país; fundado en 1917 por mi abuelo Don Manuel Sánchez Hidalgo Villalobos y sostenido hasta 1933; continuado por Don Federico Corona un par de años más y por supuesto, la dinastía Sáizar, que inicia Don Martín en ese año de 1935 y hasta 1970 cuando toma las riendas, mi querido maestro Don Rodolfo Antonio Sáizar Quintero, que dirige el —en ese momento trisemanario— hasta su muerte en 2008. De ese año hasta este 2023, la dirección del periódico está en manos de la tercera generación de esa apreciada familia, el Lic. Antonio Sáizar Guerrero.
Finalmente la tercera “A” de la palabra, en la cual
aparece la imagen casi fotográfica del artista plástico Vladimir Cora, teniendo
como fondo una de sus obras. Sin duda, estas macroletras que eran unas de
tantas más en el país y hoy, con la buena gestión del ayuntamiento, son las
bellas y originales del Estado de Nayarit y estoy seguro que de muchas más en
la nación. Enhorabuena.
DE MANTECA: Cuenta una didáctica fabulilla, que un venenoso alacrán, andando por el bosque se topó con un arroyuelo el cual le impedía seguir su camino. A la orilla de esa corriente se encontraba una verde ranita queriendo a su vez cruzar el arroyo. Le dijo el escorpión al batracio: “Amiga rana, ¿puedes ayudarme a cruzar el río? ¿Puedes llevarme sobre tu espalda? A lo que el asombrado anfibio, replicó: — ¿Que te lleve a mi espalda? ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco y estás loco en preguntarme eso!
Sé bien que sacarás tu aguijón, me picarás y me matarás. Lo siento, pero no puede ser. —No seas tonta, ranita —le respondió entonces el alacrán—. ¿No ves que si te pico con mi aguijón te hundirás en el agua y que yo, como no sé nadar, también me ahogaré? La rana, después de pensárselo mucho se dijo a sí misma: —Si este escorpión me pica a la mitad del río, nos ahogamos los dos. No creo que sea tan tonto como para hacerlo. Entonces, la rana le dijo al arácnido: —
Mira, lo he pensado bien y te voy a ayudar a cruzar el río. Dicho esto, el escorpión se colocó sobre la resbaladiza espalda de la rana y empezaron juntos a cruzar el río. Cuando habían llegado a la mitad del trayecto, en una zona del río donde había remolinos, el escorpión picó con su aguijón a la rana. De repente el verde animalito sintió un fuerte picotazo y cómo el veneno mortal se extendía por su cuerpo.
Y mientras se ahogaba, y veía cómo también con ella se ahogaba el escorpión, pudo sacar las últimas fuerzas que le quedaban para decirle: —No entiendo… ¿Por qué lo has hecho? Tú también vas a morir. Entonces, el alacrán la miró y le respondió: —Lo siento ranita. No he podido evitarlo. No puedo dejar de ser quien soy, ni actuar en contra de mi naturaleza, de mi costumbre y de otra forma distinta a como he aprendido a comportarme. Y desaparecieron los dos, el escorpión y la rana, debajo de las aguas del río.
Este cuentecillo me ha abierto los ojos y hoy, al momento de
escribir estas líneas, escucho una nueva defensa que hace López Obrador de la
pasante de derecho, la “ministra pirata” Yasmín Esquivel, quien ahora con dos
tesis plagiadas insiste en su inocencia y se niega a renunciar a tan digno cargo, hoy manchado
por ella. Al ser nuevamente cuestionado por los periodistas que le pidieron
explicara qué ha pasado con la tramposa ministra, AMLO dijo: “No, no ha pasado
nada, como nada pasó cuando Felipe Calderón me robó la presidencia”. En un
primer momento me fui como Condorito de espaldas ¡Plop! Pero enseguida entendí
que el presidente es como el alacrán de la fábula: no puede evitar actuar así
porque esa es su naturaleza. Dijeran los clásicos: ni hablar del peluquín. Espero
sus comentarios, sugerencias y datos interesantes al correo:
jori.mosahi@gmail.com
lunes, 27 de febrero de 2023
DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA
Por: José Ricardo
Morales y Sánchez Hidalgo
DE CHILE: El caso de Genaro García Luna, desde que lo hallaron culpable, ha ocupado todos los titulares de los periódicos y horas de transmisión en radio y televisión, y ya no se diga en redes sociales, por lo que hay poco que agregar. Sin embargo quiero hacer mis propias reflexiones.
Para empezar me parece enorme la hipocresía gringa que siempre se coloca en el papel de víctima y los mexicanos, siempre fachosos, prietos y feos en las películas, somos los malos y malditos a los que hay que construirles un muro para que no pasen. Ya nadie duda de que la DEA está tremendamente corrompida y para ellos aplica aquello que en su tiempo dijo Álvaro Obregón: “no hay general que aguante un cañonazo de 50 mil pesos”, en estos tiempos, agentes de la DEA, políticos mexicanos de todos los niveles, son incapaces de aguantar un cañonazo de 50 millones de pesos (la inflación ¿sabe usted?).
Allá, pasando el conflictivo río Bravo, hay capos igual o más poderosos que los chapos, los zambadas y los beltranes de aquí; y a nadie le despeinan un pelo. Los gringos ponen los mariguanos y adictos y nosotros los asesinados (por supuesto a ninguno de los dos les va bien). La culminación del juicio de García Luna, nos deja la terrible enseñanza de que la llamada “guerra contra el narco” de Felipe Calderón, simple y llanamente no existió, todo fue una farsa o, como gustaba al secretario de seguridad, fue un montaje, del cual no pudo ser ajeno el presidente su jefe.
DE DULCE: Estoy seguro que muchos de los amables lectores que me hacen el inmenso favor de leer estas líneas, sobre todo aquellos que ya tienen “cierta edad”, recuerdan con agrado y añoranza, los inolvidables viajes en ferrocarril.
Eran en verdad deliciosos y, a mi gusto la mejor manera de viajar, sobre todo largas distancias. Su servidor no realizó los viajes que hubiera querido hacer en este cómodo medio de transporte, pero las pocas veces que lo hice quedé maravillado. Tanto, que a pesar de la distancia en tiempo, llega a mi memoria un viaje familiar en tren de México a Minatitlán, Veracruz, teniendo su servidor la edad de cuatro o cinco años, y me impresionó tanto el ferrocarril que se grabó en mi mente de manera indeleble.
Ya adolescente, recién ingresado a la universidad, hice un viaje con mi señor padre —él de origen chihuahuense— de la capital de esa norteña entidad al Pacífico, en el extraordinario y popular tren “Chepe” (Chihuahua al Pacífico), viaje que todo mexicano debiera de hacer antes de entregar el equipo a la madre tierra. De hecho espero pronto volver a vivir esa experiencia, ahora en compañía de mi esposa.
| Estación del FFCC en Acaponeta |
Mucho me hubiera gustado viajar y conocer un vagón de doble piso que el gobierno implementó allá a finales de los años 40 o principios de los 50 acá en el norte de Nayarit y sur de Sinaloa. Este vehículo llamado “Autovía”, con motor a gasolina hacía recorridos diarios entre el puerto de Mazatlán y Acaponeta, con paradas en Escuinapa, El Rosario y Villa Unión. El vagón llegaba a una rotonda a la que hacía girar, muchas veces los mismos chiquillos que jugueteaban o andaban de vagos en la estación del ferrocarril y se regresaba nuevamente. No duró más de cinco años este carromato sobre rieles.
En los últimos días de vida del ferrocarril de pasajeros, inventaron el “Tren Estrella”, según el gobierno, ultra rápido y de primera categoría. El que hacía el viaje de Tepic a Mazatlán sin paradas intermedias, al cual llamaron “el mazatleco”, pero poca fue su vida útil, ya que en 1995, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el servicio de pasajeros desapareció. Existe una anécdota que en realidad no sé si fue cierta o es producto del ingenio popular; resulta que ya viajando en el tren Estrella, una persona le preguntó a un garrotero si faltaba mucho para llegar a Acaponeta, no, le dijo en trabajador del tren, pero no hacemos parada en esa estación, se va de largo a Mazatlán. ¡Vaya pues! exclamó el amigo, “a mí me urge bajar en Acaponeta”. Pues no se va a poder, pero mire —le explicó el auxiliar del vagón— al llegar a la estación, el tren disminuye su velocidad, lo que haremos es arrojar su equipaje y usted se sitúa en una de las puertas de acceso del vagón y brinca, pero es importante que al caer usted siga corriendo sino la inercia hará que usted se vaya de bruces. Ya puestos de acuerdo, así lo hicieron, al llegar a la estación acaponetense, en efecto el tren disminuyó la velocidad, el garrotero aventó por la portezuela el equipaje del señor y le gritó —¡Ahora, aviéntese y no deje de correr—, el amigo se animó y se aventó a los andenes de la estación y al tocar piso siguió el consejo del garrotero y corrió y corrió, alcanzando al vagón que iba delante, del que salieron unas manos, lo tomaron de los hombros y lo subieron de nueva cuenta al tren. Ahí, otro garrotero le dijo: —amigo, que suerte tuvimos de que lo vi y lo pude ayudar a subir, porque este tren no para en Acaponeta—. ¿Será cierto?
Acaponeta, “la ciudad de las gardenias” debe su “apodo” a la estación del
ferrocarril, donde vendedores ambulantes ofertaban plantitas de gardenias en canastitas,
aromando el espacio y sin saberlo en ese momento convirtiendo en un icono a
nuestro pequeño pueblo. Es inexplicable que en un país como el nuestro los
trenes prácticamente sean una decoración. En otras partes del mundo, son un
medio de transporte de carga y pasajeros sumamente importante, básico, rápido y
moderno. La corrupción, la negligencia, el sindicalismo mal entendido y la
apatía de los gobiernos en turno, dieron al traste con el placer de los viajes
en ferrocarril. Qué tristeza.
Los motivos son muchos, comenzando por la apatía y dejadez de un gobierno —no este de AMLO, al que por supuesto hay que sumar, sino al que esté de turno no importando su color— que lo ha permitido. Recuerdo, hace algunos años, estaba prohibido que anuncios de radio, televisión y prensa fueran en una lengua extranjera; hoy hay comerciales enteramente en inglés, si acaso con subtítulos en español. Su servidor es fanático del fútbol americano y me enoja que la mayoría de los comentaristas se refieran a los equipos con sus nombres en inglés son: Miami dolphins, Dallas cowboys, patriots de Nueva Inglaterra o chiefs de Kansas. No fallan, parece que la consigna que llevan es esa, forzosamente mencionar a los equipos con su título en inglés, pareciera que no hubiera traducción, habiendo por supuesto “delfines”, “vaqueros”, “patriotas” o “jefes”. Solo se salvan de esta quema los llamados “tres amigos”:De Valdéz, Burak y Segarra.
Por supuesto las redes sociales no
ayudan, ni los programas de televisión, donde lo “cool” es cambiar las palabras
castellanas por la lengua de Shakespeare. A más de uno de mis alumnos de la
prepa conminé a no usar expresiones gringas sin ton ni son; no fueron pocos a
los que dándoles una calificación aprobatoria, gritaban con júbilo: ¡Yes! Como
si no hubiera otro tipo de expresión de alegría en el idioma español. Los
extranjerismos se han ido metiendo como la humedad en el lengua diario y
coloquial: hot dogs, fashion, hot cakes,
okey, please, bye, y cientos de palabras que surgen de las nuevas
tecnologías. Es muy importante querer y apreciar a nuestra lengua, a los niños
y jóvenes es esencial transmitirles el amor por el español y explicarles que
este idioma es parte de sus raíces y su cultura. “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, una de las tantas
frases célebres del escritor Miguel de Cervantes Saavedra, nos enseña que la
lectura, irremediablemente aumenta nuestro vocabulario y nos da armas para
valorar lo extraordinariamente rica que es nuestra lengua. Defendamos esto que
nos define e identifica. Espero sus comentarios, sugerencias y datos
interesantes al correo: jori.mosahi@gmail.com
lunes, 20 de febrero de 2023
DE CHILE. DE DULCE Y DE MANTECA
Por: José Ricardo
Morales y Sánchez Hidalgo
DE CHILE: Hace unos días, vi una película en Netflix que tiene como título en inglés “Running with the devil” que sería algo así como “corriendo con el diablo”, aunque me entero que en español se intitula “En la ruta del narco”.
Trata de cuánto cuesta un kilo de coca en Colombia en el momento que sale de esa nación para atravesar el continente hasta llegar a la parte norte de Estados Unidos a donde alcanza un precio altísimo; además de la labor de un concienzudo traficante de drogas que debe eludir a los agentes federales, mientras investiga qué está fallando en la cadena de suministro de su jefe. No pretendo contarles todo lo que sucede en el filme, solamente hacer mención que la trama involucra a una mujer policía que además ve con tristeza como la droga mata a su hermana y cuñado de una sobredosis.
Al final, la mujer policía, luego de ardua persecución se da cuenta de que esa es una guerra perdida. Busca al narco en un restaurante que este tiene y lo sienta a platicar, diciendo justamente eso, que no ve el caso de investigar, perseguir, buscar pruebas para encerrarlo si al final no sucede nada, los liberan por algún legalismo y si alguien muere o cae en la cárcel, otro tomará su lugar y la venta de estupefacientes y el aumento de adictos crecerá; le explica que todo eso es un gigantesco círculo vicioso, donde no sucede nada importante y el negocio triunfa…por ello, la mujer saca su arma y la vacía sobre el cuerpo del criminal.
Esto me hizo reflexionar sobre el tema del juicio increíblemente mediático de Genaro García Luna, ya que a nosotros, los ciudadanos de a pie, los que religiosa y calladamente pagamos nuestros impuestos, los que somos engañados una y otra vez, eternamente por los diferentes entes políticos: presidentes de la nación, secretarios de estados, gobernadores, senadores, diputados federales y locales, presidentes municipales, regidores y una gigantesca runfla de servidores públicos, nos quedamos convencidos, como la mujer policía de la mencionada película, que esta guerra contra el crimen organizado está irremediablemente perdida, que si García Luna, queda libre, encerrado o incluso muerto, otro tomará su lugar, como la canción salsera de “quítate tú pa´ponerme yo”.
Da “muina” —como decían las abuelitas— que los testigos principales del sonado juicio, fueron todos criminales psicópatas de primer orden, incluido “nuestro” Edgar Veytia quien por cierto, como el propio Genaro García, tenía un puesto de alto nivel en el combate a la criminalidad.
¡Vamos! Qué triste es pensar que García Luna, no era un cuico de crucero, o un gris agente del ministerio público o un madrinilla de la judicial, era, para asombro de todos, un secretario de estado cuya misión era combatir la creciente y terrible criminalidad y, al final de cuentas se convirtió en un aliado de los delincuentes que crecieron y actuaron a sus anchas con la supuesta protección de este tipo que, por el poder que tuvo y seguramente con la complicidad de sus jefes —primero Fox y luego Calderón, personajes principales de ese drama nacional que se llamó “la docena trágica”— pasaron de la noche a la mañana de ser servidores públicos a capos principales de este escenario aterrador.
Lo que
desanima y nos deja la moral por los suelos, es que durante el juicio en Nueva
York, salieron a relucir muchos nombres de las altas esferas gubernamentales
del país: subalternos de García Luna, ex gobernadores como los nayaritas
Sandoval y González; presidentes de la república —en el colmo de la corrupción—
y hasta funcionarios de la actual administración que participaron en el
gobierno de la Ciudad de México, cuando AMLO era el jefe. La decepción es un
envenenamiento lento, y a los ciudadanos de este remedo de nación, los
gobernantes nos tienen al borde del coma inducido. No somos nada.
DE DULCE: Transitando por calle Chapultepec, hace unos días, justo en la esquina con Libertad, me tocó ver cómo un mal ciudadano, a eso del mediodía, estacionaba una camioneta pick up, y de la batea, dejaba en ese punto, a un lado del poste, una gran cantidad de basura y que conste que eso de “dejar” es tan solo un eufemismo, porque el tipo literalmente la arrojaba sin importarle un comino si los desperdicios se desparramaban o no.
Esta clase de personas, desafortunadamente no son pocas en el municipio, por el contrario abundan como el hongo en las rebanadas del pan Bimbo. Hay decenas de inconscientes que sacan la basura por las noches, que van alegremente arrojando sus cochinadas por las ventanillas de los autos, que se toman un helado o un refresco en la plaza y la dejan como el chiquero que deben ser sus casas o que valiéndoles maraca manchan la ciudad y su imagen urbana de la misma manera del color de su paupérrima educación.
Soy de los muchos acaponetenses que quisieran ver a nuestra ciudad convertida en un “Pueblo Mágico”, estoy convencido de que se puede. Acaponeta todavía mantiene muchas viviendas con la arquitectura vernácula o típica de los pueblos costeros del Pacífico. Nuestro pueblo cuanta con unos 106 o 107 monumentos históricos catalogados por el INAH. Contamos con una gastronomía que puede ser la envidia de cualquier punto de la república; la gente de la también llamada “Ciudad de las Gardenias” es a toda madre, contamos con la casa de cultura más hermosa de Nayarit, una rica e interesante historia, somos punto neurálgico de la cultura; y nos situamos en el punto medio entre la sierra Madre Occidental, la belleza del también de un probable Pueblo Mágico como es Huajicori, con su antiquísimo templo y la presencia de sus etnias, y por supuesto, con una de las playas más hermosas, nobles y casi vírgenes del país a tan solo 36 kilómetros de distancia.
Pero esos sueños de hacen humo cuando me topo con estos idiotas que además de afear a la ciudad, le causan serio daño a la salud, ya que fomentan el crecimiento de ratas, perros y gatos callejeros que “distribuyen” los desperdicios por toda la calle, cucarachas y otras alimañas. Se hace necesario que la autoridad meta en cintura a estos terribles vecinos, dañinos ignaros que al carecer de educación ignoran todo lo anterior y, en su mediocridad se conforman con vivir en el muladar que ellos mismos crean. Debe el gobierno municipal sancionar a todos esos que se mencionan arriba. No es metiendo camiones recolectores por la noche la solución, al contrario, eso provoca que ahora haya basura a todas horas en las esquinas. Un jalón de orejas o una buena multa bastarán.
DE MANTECA: Hoy les voy a recordar aquel curioso suceso que se convirtió en una locura en el año de 1981; algunos lo llamaron “la pandamanía”, cuando por primera vez en la historia del mundo nació un oso panda en cautiverio fuera de China, yo lo llamo simplemente uno de tantos distractores que usan los pésimos gobiernos que hemos padecido para mantenernos alelados.
Justamente el 21 de julio de 1981, nació en el zoológico de Chapultepec de la Ciudad de México un oso panda durante la corruptísima administración del presidente que se creyó Quetzalcóatl, José López Portillo y Pacheco. Unos meses después estaba en la agenda de Jolopo la Cumbre Norte-Sur, llamada oficialmente Reunión Internacional de Cooperación y Desarrollo, misma que se llevó a cabo en Cancún. Por esta razón López Por-pillo, sugirió que al panda recién nacido se le pusiera el nombre de “Cancún”. Afortunadamente, algún valiente, le dijo al oído al presidente imperial, que Cancún, significaba “nido de víboras” y que no era un nombre apropiado para el animalito.
Por ello, decidieron organizar un concurso para ponerle nombre al pandita. Mientras eso sucedía, millones de personas se acercaron al zoológico para conocer al nuevo inquilino; larguísimas y muy tediosas filas se hacía en el lugar para tratar de ver al nuevo osito tan solo por unos 15 o 20 segundos. La mujer del mandatario, doña Carmen Romano, presidenta del recién creado DIF, puso los billetes para la grabación de un disco con una pegajosa melodía que interpretó Yuri, rola que todos cantábamos. Finalmente el nombre que ganó el concurso fue “Tohuí”, palabra tarahumara que significa “niño”; el triunfador, de entre más 100 mil niños concursantes, fue un chiquillo de esa etnia de Chihuahua, que tenía un nombre más llamativo que el que envió para el panda, se llamaba Parménides Orpinel.
Él fue premiado con un automóvil Atlantic de la Volkswagen, el cual iba pintado precisamente como oso panda, y que debió haber sido muy útil al pequeño raramuri para transitar por la Barranca del Cobre (pinche demagogia, siempre tan surrealista); además de una beca escolar que por cierto nunca le llegó y aún la sigue esperando. Es necesario agregar que el famoso osito panda “Tohuí” resultó que era hembra, una linda osita, pero el gobierno, ya con el tepache regado, ocultó ese hecho. Cosas veredes amigo Sancho. Espero sus comentarios, sugerencias y datos interesantes al correo: jori.mosahi@gmail.com
martes, 14 de febrero de 2023
DE CHILE, DE DULCE Y DE MANTECA
| AGUSTÍN DE ITURBIDE |













