Por: Juan Manuel Estarrón.
Como en los mejores tiempos del salinato, el Partido Revolucionario Institucional está de regreso luego de diez años de impedir mediante chantajes y traiciones los avances políticos que requiere México para salir del pleistoceno jurásico; por el contrario ahora prepara una contramarcha -sus “mayorías estables” -para desandar los pequeños avances que experimentó la democracia. Con su nueva propuesta de reforma política, el PRI cancela los principios democráticos que ese mismo instituto -pero con otros actores- impulsó: equidad, proporcionalidad, gobernabilidad y certeza; la cancelación de uno de ellos nos ha llevado inexorablemente a padecer más desequilibrios de los que actualmente somos testigos y un clima de enrarecimiento político.










