Por Francisco García Pimentel Ruiz
Pasé un año en Inglaterra; un país de primer mundo. Fui allí a estudiar una Maestría, porque se reconoce como uno de los países con mejor calidad de vida, más profunda cultura, una increíble historia y gran nivel de estudio.
¿Saben lo que me encontré?
Me encontré un país increíblemente hermoso; pero, como todos, con políticos de derecha e izquierda corruptos e impopulares, con problemas de discriminación grave, con terrible depresión económica, con la mayor tasa de desempleo en décadas, con problemas de migración, con asesinatos y con robos. Un país con leyes absurdas, con famosos ridículos y vulgares, con periódicos de porquería. Un país que enfrenta actualmente una guerra que no se puede ganar contra enemigos que él mismo ayudó a crear. Un país con pobreza, con desigualdad, sumido en el individualismo y la relatividad.
Pasé un año en Inglaterra; un país de primer mundo. Fui allí a estudiar una Maestría, porque se reconoce como uno de los países con mejor calidad de vida, más profunda cultura, una increíble historia y gran nivel de estudio.
¿Saben lo que me encontré?
Me encontré un país increíblemente hermoso; pero, como todos, con políticos de derecha e izquierda corruptos e impopulares, con problemas de discriminación grave, con terrible depresión económica, con la mayor tasa de desempleo en décadas, con problemas de migración, con asesinatos y con robos. Un país con leyes absurdas, con famosos ridículos y vulgares, con periódicos de porquería. Un país que enfrenta actualmente una guerra que no se puede ganar contra enemigos que él mismo ayudó a crear. Un país con pobreza, con desigualdad, sumido en el individualismo y la relatividad.


























