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| El Acaponeta de ayer |
Por: José Algarín González (Segunda parte)
PRIMERAS LETRAS...
Me las enseñó mi “Nina” (hermana de mi Madre) quien escasamente sabía
leer, sin embargo con buena voluntad y paciencia de ella aprendí a deletrear
mis primeras sílabas.
Me llevaron a una “Escuelita Parroquial” atendida por la "Seño" María
Luisa a escasos 200 metros de la Escuela Oficial; ahí aprendí por el antiguo
método del silabario a leer más o menos de buena manera, eso, y el Catecismo
del Padre Ripalda eran la rutina diaria.



































